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Colores y sabores del mundo coparon el Parque de las Naciones

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Más de 50 puestos de unos 30 países mostraron sus platos típicos, sus danzas y música. Fue la primera vez que participó la comunidad gitana. 

Más de 50 puestos de más de 30 países se reunieron por quinta vez en el espacio de las colectividades en el Parque de las Naciones para recordar sus orígenes y mostrar al pueblo puntano sus comidas y bebidas típicas. Esta vez la fiesta de las diferentes culturas del mundo, tuvo la participación de la comunidad gitana quienes a partir de este domingo tienen su bandera izada en uno de los mástiles del predio.  

Entre los primeros puestos de exposición y venta se puso ver al ruso, que ofrecía a los puntanos probar la bebida típica de sus país, el vodka, por 20 pesos.

Quienes pasearon por el semicírculo que se armó frente al escenario, no solo buscaban probar los alimentos que ofrecían chilenos, alemanes, ucranianos, sirios y colombianos, entre otros, sino que además se interesaban por conocer detalles de cómo cada extranjero llegó a San Luis y las circunstancias en la que lo hicieron.

Cerca de las 17 el encuentro tomó un son más caribeño, al ritmo del merengue que presentaron cinco mujeres de varios países de centro América. Allí al costado del escenario uno de los organizadores, el ministro de Turismo y Parques, Sergio Tamayo, aplaudía a las artistas que contagiaban sus ganas de bailar. "Hace seis meses cuando tuvimos la iniciativa de hacer está celebración, teníamos muchas dudas de sí funcionaría. Finalmente hoy podemos decir que es un éxito. En cada edición se suman más comunidades y más gente que nos visita para pasar una tarde en familia", destacó y anticipó que próximamente el encuentro durará dos días.

Además contó que después de mucho insistir los gitanos aceptaron mostrar su cultura y participar de la feria. "La actividad también sirve para derribar mitos y creencias sobre los orígenes de las diferentes comunidades. Aquí hacen un intercambio y se conocen. Eso finalmente construye un entendimiento de quien es cada uno y porqué para convivir todos en armonía", sostuvo.

En el puesto de los sirios ofrecían café de la zona que conservaban en un recipiente de bronce y servían en tazas pequeñas de cerámica que no tenía asa. Allí estaban Majd y Lana, los primeros refugiados que en febrero de 2017 llegaron a la provincia. Él es cocinero y junto sus coterráneos prepararon los platos árabes.

Unos metros más adelante estaban los cubanos. Uno de ellos que al momento de hablar con El Diario de la República vendía plátanos fritos, contó que a través de su hermana llegó a San Luis. "A ella la trajo una beca del Conicet. Yo soy ingeniero en telecomunicaciones, ahora estoy trabajando. Venía de vacaciones y decidí quedarme, contó Luis Núñez que disfrutaba de poder volver a su tierra por un rato en recuerdos y viejas costumbres.

 

 

 

 

 

 

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Colores y sabores del mundo coparon el Parque de las Naciones

Más de 50 puestos de unos 30 países mostraron sus platos típicos, sus danzas y música. Fue la primera vez que participó la comunidad gitana. 

Fotos: Nicolás Varvara.

Más de 50 puestos de más de 30 países se reunieron por quinta vez en el espacio de las colectividades en el Parque de las Naciones para recordar sus orígenes y mostrar al pueblo puntano sus comidas y bebidas típicas. Esta vez la fiesta de las diferentes culturas del mundo, tuvo la participación de la comunidad gitana quienes a partir de este domingo tienen su bandera izada en uno de los mástiles del predio.  

Entre los primeros puestos de exposición y venta se puso ver al ruso, que ofrecía a los puntanos probar la bebida típica de sus país, el vodka, por 20 pesos.

Quienes pasearon por el semicírculo que se armó frente al escenario, no solo buscaban probar los alimentos que ofrecían chilenos, alemanes, ucranianos, sirios y colombianos, entre otros, sino que además se interesaban por conocer detalles de cómo cada extranjero llegó a San Luis y las circunstancias en la que lo hicieron.

Cerca de las 17 el encuentro tomó un son más caribeño, al ritmo del merengue que presentaron cinco mujeres de varios países de centro América. Allí al costado del escenario uno de los organizadores, el ministro de Turismo y Parques, Sergio Tamayo, aplaudía a las artistas que contagiaban sus ganas de bailar. "Hace seis meses cuando tuvimos la iniciativa de hacer está celebración, teníamos muchas dudas de sí funcionaría. Finalmente hoy podemos decir que es un éxito. En cada edición se suman más comunidades y más gente que nos visita para pasar una tarde en familia", destacó y anticipó que próximamente el encuentro durará dos días.

Además contó que después de mucho insistir los gitanos aceptaron mostrar su cultura y participar de la feria. "La actividad también sirve para derribar mitos y creencias sobre los orígenes de las diferentes comunidades. Aquí hacen un intercambio y se conocen. Eso finalmente construye un entendimiento de quien es cada uno y porqué para convivir todos en armonía", sostuvo.

En el puesto de los sirios ofrecían café de la zona que conservaban en un recipiente de bronce y servían en tazas pequeñas de cerámica que no tenía asa. Allí estaban Majd y Lana, los primeros refugiados que en febrero de 2017 llegaron a la provincia. Él es cocinero y junto sus coterráneos prepararon los platos árabes.

Unos metros más adelante estaban los cubanos. Uno de ellos que al momento de hablar con El Diario de la República vendía plátanos fritos, contó que a través de su hermana llegó a San Luis. "A ella la trajo una beca del Conicet. Yo soy ingeniero en telecomunicaciones, ahora estoy trabajando. Venía de vacaciones y decidí quedarme, contó Luis Núñez que disfrutaba de poder volver a su tierra por un rato en recuerdos y viejas costumbres.

 

 

 

 

 

 

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