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"Bravas": a demostrar que el nombre no es una pose

Las gimnastas competirán en el torneo Dance World Cup en Buenos Aires. Llevarán dos coreos para lucirse.

El grupo de gimnasia deportiva “Bravas” competirá en el torneo Dance World Cup en el Teatro Niní Marshall, que se realizará hasta el 18 de noviembre en Tigre. Bailarán en dos jornadas: mañana con la coreografía de freedance y el lunes con reggaetón.

El Dance World Cup es uno de los certámenes de danzas más importantes de Latinoamérica. “Bravas” accedió a esta instancia tras clasificar en una preselectiva que se realizó en septiembre en el auditorio “Mauricio López”.

 

 

“Elegimos una final por año y a la que vamos es el Dance World Cup”, resaltó la directora Vanessa Sosa Pellegrino. Podrían haber ido al torneo NACH que se realiza en Villa Urquiza los mismos días. “Nos decidimos por una, porque dos finales en simultáneo es mucho desgaste físico”, expresó.

“Pasamos a esta final, que a su vez tiene otro nivel, pero hay un paso más en el que solo clasifican hasta 25 años y no podemos”, dijo con una risita cómplice, “porque tenemos un poco más”, agregó sin dar tanta información (van de los 22 a los 40 años).

 

 

La profesora de danzas clásicas Sosa Pellegrino viajará con las mismas que lograron el triunfo (a pesar de que en las clasificatorias se permiten dos reemplazos), el ensamble que conforman Julieta Gaido Riso, Vanesa Bustos, María Eugenia Kofoed, Fátima Alejandra Gil, Yamila Gauna, Carolina Romero, Agustina Fourcade, María Laura Zarlenga, Aldana Belén Lescano, Valentina Sánchez y Valeria Lis Vanderhoeven Gino.

Se formaron hace tres años y ensayan dos veces semanales en la Sala 9 del Centro Cultural Puente Blanco, de 22 a 00. Esta semana el entrenamiento fue diario.

La entrenadora recalcó que no es fácil coordinar. La mayoría son madres, trabajan y los horarios se acomodan a sus necesidades. “Nos juntamos porque hay pasión por bailar y así estamos hasta la medianoche… pero al otro día hay que seguir", comentó resignada pero con un brillo en sus ojos claros que no le permite flaquear. “Es un sacrificio, pero nos gusta demasiado”.

 

 

Aunque la buena onda prima en el ambiente, la concentración y disciplina son imprescindibles: un mal paso obliga a retornar al primer casillero, bajo miradas con cejas fruncidas.

El metrónomo marca el conteo y la coreo entra en acción. Frente al espejo hay expresiones, gestos y contorsiones a velocidades intensas, de las que dejan sin aliento al terminar la sesión.
Con dos coreografías, demostrarán que el nombre no es una pose.

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"Bravas": a demostrar que el nombre no es una pose

Las gimnastas competirán en el torneo Dance World Cup en Buenos Aires. Llevarán dos coreos para lucirse.

 El espejo les demuestra cuánto sacrificio le dedican a su entrenamiento.

El grupo de gimnasia deportiva “Bravas” competirá en el torneo Dance World Cup en el Teatro Niní Marshall, que se realizará hasta el 18 de noviembre en Tigre. Bailarán en dos jornadas: mañana con la coreografía de freedance y el lunes con reggaetón.

El Dance World Cup es uno de los certámenes de danzas más importantes de Latinoamérica. “Bravas” accedió a esta instancia tras clasificar en una preselectiva que se realizó en septiembre en el auditorio “Mauricio López”.

 

 

“Elegimos una final por año y a la que vamos es el Dance World Cup”, resaltó la directora Vanessa Sosa Pellegrino. Podrían haber ido al torneo NACH que se realiza en Villa Urquiza los mismos días. “Nos decidimos por una, porque dos finales en simultáneo es mucho desgaste físico”, expresó.

“Pasamos a esta final, que a su vez tiene otro nivel, pero hay un paso más en el que solo clasifican hasta 25 años y no podemos”, dijo con una risita cómplice, “porque tenemos un poco más”, agregó sin dar tanta información (van de los 22 a los 40 años).

 

 

La profesora de danzas clásicas Sosa Pellegrino viajará con las mismas que lograron el triunfo (a pesar de que en las clasificatorias se permiten dos reemplazos), el ensamble que conforman Julieta Gaido Riso, Vanesa Bustos, María Eugenia Kofoed, Fátima Alejandra Gil, Yamila Gauna, Carolina Romero, Agustina Fourcade, María Laura Zarlenga, Aldana Belén Lescano, Valentina Sánchez y Valeria Lis Vanderhoeven Gino.

Se formaron hace tres años y ensayan dos veces semanales en la Sala 9 del Centro Cultural Puente Blanco, de 22 a 00. Esta semana el entrenamiento fue diario.

La entrenadora recalcó que no es fácil coordinar. La mayoría son madres, trabajan y los horarios se acomodan a sus necesidades. “Nos juntamos porque hay pasión por bailar y así estamos hasta la medianoche… pero al otro día hay que seguir", comentó resignada pero con un brillo en sus ojos claros que no le permite flaquear. “Es un sacrificio, pero nos gusta demasiado”.

 

 

Aunque la buena onda prima en el ambiente, la concentración y disciplina son imprescindibles: un mal paso obliga a retornar al primer casillero, bajo miradas con cejas fruncidas.

El metrónomo marca el conteo y la coreo entra en acción. Frente al espejo hay expresiones, gestos y contorsiones a velocidades intensas, de las que dejan sin aliento al terminar la sesión.
Con dos coreografías, demostrarán que el nombre no es una pose.

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