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Para sacar el productor que llevamos adentro

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Para sacar el productor que llevamos adentro

Marcelo Dettoni

El gobierno provincial quiere incentivar el autoconsumo de verduras y frutas, por eso comenzó a inscribir hogares donde entregará 8 plantines, dos árboles y dos aromáticas.

En épocas en las que el dinero escasea y el costo de la canasta familiar trepó a las nubes, nada mejor que proveerse de los propios alimentos, lo que tiene un doble propósito: ahorrar en los gastos diarios y comer de manera más saludable. Ante la insensibilidad del gobierno nacional, carente de políticas sociales, San Luis lo viene intentando con éxito desde hace rato. Lo hizo con el Plan de Fomento Frutihortícola, que cubrió las casas de los vecinos de los parajes de plantines de verduras y hortalizas más tres frutales por familia durante el año pasado; y también con el Plan Carnes San Luis, que logró bajar un 15% el precio con respecto a lo que se ofrece en las góndolas de los supermercados.

Ahora llega el plan "Una familia una huerta", que a partir del lunes pasado comenzó a inscribir a los puntanos que tienen la intención de armar una huerta casera porque los proveerá de plantines de estación, frutales y, como novedad, también de aromáticas. Al igual que el proyecto anterior, tiene como finalidad promover el autoconsumo y la alimentación saludable en cada casa de la provincia, con la ventaja de que cada familia recibirá plantines logrados y no semillas, como reparte el INTA, por lo que los resultados se verán antes.

 

 

 “Ya hicimos una prueba piloto en un barrio de San Luis y, en apenas un día y medio, tuvimos más de tres mil familias inscriptas”, contó Sergio Freixes, ministro de Producción. Para este plan, que llegará hasta el último rincón de San Luis, el Gobierno adquirió en el norte del país dos máquinas neumáticas para sembrar en bandejas a gran escala y alta velocidad, y a la vez sumó dos grandes invernáculos al que ya existía en el predio de Sol Puntano para producir plantines hortícolas.

Como se vienen los fríos, en la primera etapa entregarán plantines con verduras de otoño-invierno, entre las que están la acelga, remolacha, lechugas resistentes a las bajas temperaturas, cebolla, coles como repollo y coliflor y rúcula. Y dentro de 5 meses comenzarán a entregar los de primavera-verano, con la idea de que cada familia tenga hortalizas disponibles para consumir durante todo el año. Entre los frutales, distribuirán manzanos, perales, ciruelos y durazneros, en tanto que las aromáticas listas son boldo, menta, romero y albahaca, con la salvedad de que esta última debe cuidarse en el interior porque no resiste los fríos intensos.

El plan largó con una inscripción masiva en los departamentos Junín y Dupuy, luego de comprobar durante la feria itinerante de Sol Puntano, donde colocó una carpa para difundir los beneficios y anotó a los interesados, que hay avidez por las huertas caseras. Solo habrá que acercarse con el DNI y contestar algunas preguntas, para que los técnicos sepan cuántos son los interesados y con qué infraestructura cuentan en cada casa, por ejemplo si tiene terreno o no, cuál es la ubicación y las chances de prosperar.

El ministerio hará un acompañamiento activo para que los vecinos puedan prosperar con su huerta, entregará un cronograma de siembra y cosecha y hará jornadas de capacitación para evitar las desilusiones de quienes recién comienzan. “El que ya tiene una huerta, igual podrá inscribirse y le entregaremos los plantines, frutales y aromáticas para que pueda ampliar su producción”, agregó María Rodríguez, una de las coordinadoras.

El ministro Freixes recordó que para brindar este apoyo, la cartera productiva tiene dos caminos: uno son las acciones concretas para el productor, como el plan "Una familia, una huerta"; y el otro es la Feria de Pequeños y Medianos Productores, que le facilita a los productores un aspecto clave y difícil, como es la comercialización.

 

Todo empieza en Sol Puntano

El corazón del plan "Una familia, una huerta" late en Sol Puntano, donde están los invernaderos que cobijan a los cultivos que poblarán cada vergel. Los plantines llevan un trabajo artesanal. Hay que poner una semilla en cada uno de los alvéolos o celdas de unas bandejas plásticas negras que tienen 200 espacios para recibirlas. Dentro ya hay kekilo, un sustrato de turba esterilizado con nutrientes que otorga esponjosidad, aireación y sostén a la minúscula semilla durante la primera parte de su proceso de crecimiento.

Trabajan así con lechuga, remolacha, espinaca, acelga, brócoli, coliflor y cebolla. El invernáculo tiene una temperatura regulada (entre 24 y 25 grados constantes), humedad del 70% y un sistema de riego por aspersión. Allí los plantines pasan 40 días en promedio desde el armado y luego partirán a su nuevo destino o estarán otros 40 en el campo si son los que quedan para luego venderse en el predio los martes y jueves, en las recorridas barriales o en la Feria de Productores.

En la época más fuerte del año producirán hasta 4.500 plantas cada 40 días, tiempo en el que se desarrollan los plantines hortícolas en las bandejas, que luego serán trasplantados a la tierra con un tamaño considerable.

 

 

Estos espacios de cuatro metros se caracterizan por tener pisos firmes, que evitan el crecimiento de las malezas, y aberturas colocadas de manera estratégica para lograr bajar las altas temperaturas del verano, que conspiran contra el crecimiento de las plantas. Con esta infraestructura, está todo dado para poder multiplicar los invernaderos en los que plantan semillas certificadas de hortalizas, según la época del año.

"Producimos bajo cubierta para acortar el período de crecimiento. Acá se pueden controlar las condiciones de temperatura y humedad, también la aparición de enfermedades y de insectos. En 45 días tenemos un plantín listo para trasplantar, a la gente le gusta ver algo concreto, con la semilla no se motivan porque hay que esperar", aseguró Carué Ortiz, ingeniera agrónoma, asesora de producción de Sol Puntano.

 

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Para sacar el productor que llevamos adentro

El gobierno provincial quiere incentivar el autoconsumo de verduras y frutas, por eso comenzó a inscribir hogares donde entregará 8 plantines, dos árboles y dos aromáticas.

Una ventaja es que entrega plantines logrados, con 40 días de crecimiento en los invernaderos de Sol Puntano. 

En épocas en las que el dinero escasea y el costo de la canasta familiar trepó a las nubes, nada mejor que proveerse de los propios alimentos, lo que tiene un doble propósito: ahorrar en los gastos diarios y comer de manera más saludable. Ante la insensibilidad del gobierno nacional, carente de políticas sociales, San Luis lo viene intentando con éxito desde hace rato. Lo hizo con el Plan de Fomento Frutihortícola, que cubrió las casas de los vecinos de los parajes de plantines de verduras y hortalizas más tres frutales por familia durante el año pasado; y también con el Plan Carnes San Luis, que logró bajar un 15% el precio con respecto a lo que se ofrece en las góndolas de los supermercados.

Ahora llega el plan "Una familia una huerta", que a partir del lunes pasado comenzó a inscribir a los puntanos que tienen la intención de armar una huerta casera porque los proveerá de plantines de estación, frutales y, como novedad, también de aromáticas. Al igual que el proyecto anterior, tiene como finalidad promover el autoconsumo y la alimentación saludable en cada casa de la provincia, con la ventaja de que cada familia recibirá plantines logrados y no semillas, como reparte el INTA, por lo que los resultados se verán antes.

 

 

 “Ya hicimos una prueba piloto en un barrio de San Luis y, en apenas un día y medio, tuvimos más de tres mil familias inscriptas”, contó Sergio Freixes, ministro de Producción. Para este plan, que llegará hasta el último rincón de San Luis, el Gobierno adquirió en el norte del país dos máquinas neumáticas para sembrar en bandejas a gran escala y alta velocidad, y a la vez sumó dos grandes invernáculos al que ya existía en el predio de Sol Puntano para producir plantines hortícolas.

Como se vienen los fríos, en la primera etapa entregarán plantines con verduras de otoño-invierno, entre las que están la acelga, remolacha, lechugas resistentes a las bajas temperaturas, cebolla, coles como repollo y coliflor y rúcula. Y dentro de 5 meses comenzarán a entregar los de primavera-verano, con la idea de que cada familia tenga hortalizas disponibles para consumir durante todo el año. Entre los frutales, distribuirán manzanos, perales, ciruelos y durazneros, en tanto que las aromáticas listas son boldo, menta, romero y albahaca, con la salvedad de que esta última debe cuidarse en el interior porque no resiste los fríos intensos.

El plan largó con una inscripción masiva en los departamentos Junín y Dupuy, luego de comprobar durante la feria itinerante de Sol Puntano, donde colocó una carpa para difundir los beneficios y anotó a los interesados, que hay avidez por las huertas caseras. Solo habrá que acercarse con el DNI y contestar algunas preguntas, para que los técnicos sepan cuántos son los interesados y con qué infraestructura cuentan en cada casa, por ejemplo si tiene terreno o no, cuál es la ubicación y las chances de prosperar.

El ministerio hará un acompañamiento activo para que los vecinos puedan prosperar con su huerta, entregará un cronograma de siembra y cosecha y hará jornadas de capacitación para evitar las desilusiones de quienes recién comienzan. “El que ya tiene una huerta, igual podrá inscribirse y le entregaremos los plantines, frutales y aromáticas para que pueda ampliar su producción”, agregó María Rodríguez, una de las coordinadoras.

El ministro Freixes recordó que para brindar este apoyo, la cartera productiva tiene dos caminos: uno son las acciones concretas para el productor, como el plan "Una familia, una huerta"; y el otro es la Feria de Pequeños y Medianos Productores, que le facilita a los productores un aspecto clave y difícil, como es la comercialización.

 

Todo empieza en Sol Puntano

El corazón del plan "Una familia, una huerta" late en Sol Puntano, donde están los invernaderos que cobijan a los cultivos que poblarán cada vergel. Los plantines llevan un trabajo artesanal. Hay que poner una semilla en cada uno de los alvéolos o celdas de unas bandejas plásticas negras que tienen 200 espacios para recibirlas. Dentro ya hay kekilo, un sustrato de turba esterilizado con nutrientes que otorga esponjosidad, aireación y sostén a la minúscula semilla durante la primera parte de su proceso de crecimiento.

Trabajan así con lechuga, remolacha, espinaca, acelga, brócoli, coliflor y cebolla. El invernáculo tiene una temperatura regulada (entre 24 y 25 grados constantes), humedad del 70% y un sistema de riego por aspersión. Allí los plantines pasan 40 días en promedio desde el armado y luego partirán a su nuevo destino o estarán otros 40 en el campo si son los que quedan para luego venderse en el predio los martes y jueves, en las recorridas barriales o en la Feria de Productores.

En la época más fuerte del año producirán hasta 4.500 plantas cada 40 días, tiempo en el que se desarrollan los plantines hortícolas en las bandejas, que luego serán trasplantados a la tierra con un tamaño considerable.

 

 

Estos espacios de cuatro metros se caracterizan por tener pisos firmes, que evitan el crecimiento de las malezas, y aberturas colocadas de manera estratégica para lograr bajar las altas temperaturas del verano, que conspiran contra el crecimiento de las plantas. Con esta infraestructura, está todo dado para poder multiplicar los invernaderos en los que plantan semillas certificadas de hortalizas, según la época del año.

"Producimos bajo cubierta para acortar el período de crecimiento. Acá se pueden controlar las condiciones de temperatura y humedad, también la aparición de enfermedades y de insectos. En 45 días tenemos un plantín listo para trasplantar, a la gente le gusta ver algo concreto, con la semilla no se motivan porque hay que esperar", aseguró Carué Ortiz, ingeniera agrónoma, asesora de producción de Sol Puntano.

 

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