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La Selección femenina vuelve al país tras un Mundial inolvidable

El equipo consiguió dos puntos históricos y metió más goles que en los dos mundiales en los que participó.

Argentina llegó sin pretensiones al Mundial femenino 2019 y se va con la certeza de que cuenta con la materia prima para convertirse en un equipo de primer nivel: un gol la separó de octavos, pero demostró que es un grupo con referentes, jugadoras de futuro y la cohesión necesaria para llegar lejos.

"Jugar el Mundial ya cumple nuestro objetivo", declaró a la agencia internacional el presidente de la AFA Claudio "Chiqui" Tapia antes del comienzo del torneo en Francia.

Argentina venía de muy lejos. Dos participaciones mundialistas (2003 y 2007) saldadas con seis derrotas, 33 goles en contra y dos a favor, y un equipo nacional femenino que prácticamente había desaparecido en 2017.

Esos eran los mimbres y el resultado ha sido espectacular.

Dirigidas por Carlos Borrello, "un tipo balanceado", según sus palabras, y muy respetado en el vestuario, las guerreras cosecharon un histórico empate ante la vigente subcampeona Japón, una heroica derrota (1-0) frente a Inglaterra, tercera hace cuatro años, y la remontada del torneo, tres goles ante Escocia en 20 minutos (3-3).

Le faltó uno para entrar a octavos. "Nadie daba nada por nosotras y hoy tenemos 40 millones de argentinos alentándonos", dijo Florencia Bonsegundo, héroe ante Escocia.

 

Los referentes

Capitana y número 10, Estefanía Banini, de 29 años, ha respondido a las expectativas. Mejor jugadora del primer partido, sus gambetas y fintas provocaron tres tarjetas amarillas ante Japón. Luego no encontró el ritmo ante Inglaterra y volvió a su mejor nivel frente a Escocia.

"Estoy orgullosa de esta selección, por estas chicas, somos una de las selecciones que menos historia de fútbol femenino tiene", señaló con lágrimas en los ojos tras el empate ante Escocia, lamentando que dependían de ellas mismas para ganar y entrar en octavos automáticamente.

Su relevo como jugadora del partido lo tomó la arquera Vanina Correa, ya destacada ante el equipo nipón pero que se doctoró ante Inglaterra. Su serie de atajadas de máximo nivel quedó coronada por un manotazo cósmico en un lanzamiento de penal de la estrella Nikita Parris.

Única superviviente del equipo que jugó los otros Mundiales, Correa, de 35 años, estuvo en el arco en el Alemania-Argentina de 2007 que finalizó 11-0, la mayor goleada de la historia del Mundial hasta que en la presente edición Estados Unidos venció por 13-0 a Tailandia.

 

La nueva generación

"Me gusta mucho que haya frescura en el equipo, es una luz de esperanza, tenemos jugadoras importantes de corta edad", declaró Borrello en el Parque de los Príncipes minutos después de que Dalila Ippolito y Milagros Menéndez, de 17 y 22 años, sacudieran el partido y se asociaran para lograr el 3-1, primer paso de la remontada.

"Es una atrevida, tiene mucho potrero, como se dice en Buenos Aires, tiene un futuro tremendo Dalila", le dedicó a la segunda, una niña que saltó al campo ante 30.000 personas y tomó las riendas del grupo.

Afianzada en el once como mediocentro, Lorena Benítez, de 20 años, tiene toque y cuajo para jugar contra las mejores, así como la aguerrida pareja de centrales, Agustina Barroso (26) y Aldana Cometti (23), imperiales en toda la primera fase.

Finalmente Bonsegundo, de 25, un puñal en la banda izquierda. Tras dos partidos sufriendo por el planteamiento defensivo, ante Escocia pudo mostrar todo su fútbol. La remontada llevó su firma, con un excelente disparo que tocó la arquera antes de entrar y el tanto de penal que supuso el empate. No le tembló el pie a pesar de que tuvo que repetirlo tras haber fallado.

"Pateé con alma y vida", dijo luego, en lo que fue la última recompensa de un grupo para el recuerdo.

La Selección femenina arribará este sábado por la tarde al aeropuerto de Ezeiza y a través de las redes sociales se propagó una convocatoria para darles un recibimiento inolvidable, porque más allá del resultado deportivo, éste Mundial fue el corolario de una lucha más profunda.

AFP-NA

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La Selección femenina vuelve al país tras un Mundial inolvidable

El equipo consiguió dos puntos históricos y metió más goles que en los dos mundiales en los que participó.

Las chicas en su último partido contra Escocia. Foto: NA.

Argentina llegó sin pretensiones al Mundial femenino 2019 y se va con la certeza de que cuenta con la materia prima para convertirse en un equipo de primer nivel: un gol la separó de octavos, pero demostró que es un grupo con referentes, jugadoras de futuro y la cohesión necesaria para llegar lejos.

"Jugar el Mundial ya cumple nuestro objetivo", declaró a la agencia internacional el presidente de la AFA Claudio "Chiqui" Tapia antes del comienzo del torneo en Francia.

Argentina venía de muy lejos. Dos participaciones mundialistas (2003 y 2007) saldadas con seis derrotas, 33 goles en contra y dos a favor, y un equipo nacional femenino que prácticamente había desaparecido en 2017.

Esos eran los mimbres y el resultado ha sido espectacular.

Dirigidas por Carlos Borrello, "un tipo balanceado", según sus palabras, y muy respetado en el vestuario, las guerreras cosecharon un histórico empate ante la vigente subcampeona Japón, una heroica derrota (1-0) frente a Inglaterra, tercera hace cuatro años, y la remontada del torneo, tres goles ante Escocia en 20 minutos (3-3).

Le faltó uno para entrar a octavos. "Nadie daba nada por nosotras y hoy tenemos 40 millones de argentinos alentándonos", dijo Florencia Bonsegundo, héroe ante Escocia.

 

Los referentes

Capitana y número 10, Estefanía Banini, de 29 años, ha respondido a las expectativas. Mejor jugadora del primer partido, sus gambetas y fintas provocaron tres tarjetas amarillas ante Japón. Luego no encontró el ritmo ante Inglaterra y volvió a su mejor nivel frente a Escocia.

"Estoy orgullosa de esta selección, por estas chicas, somos una de las selecciones que menos historia de fútbol femenino tiene", señaló con lágrimas en los ojos tras el empate ante Escocia, lamentando que dependían de ellas mismas para ganar y entrar en octavos automáticamente.

Su relevo como jugadora del partido lo tomó la arquera Vanina Correa, ya destacada ante el equipo nipón pero que se doctoró ante Inglaterra. Su serie de atajadas de máximo nivel quedó coronada por un manotazo cósmico en un lanzamiento de penal de la estrella Nikita Parris.

Única superviviente del equipo que jugó los otros Mundiales, Correa, de 35 años, estuvo en el arco en el Alemania-Argentina de 2007 que finalizó 11-0, la mayor goleada de la historia del Mundial hasta que en la presente edición Estados Unidos venció por 13-0 a Tailandia.

 

La nueva generación

"Me gusta mucho que haya frescura en el equipo, es una luz de esperanza, tenemos jugadoras importantes de corta edad", declaró Borrello en el Parque de los Príncipes minutos después de que Dalila Ippolito y Milagros Menéndez, de 17 y 22 años, sacudieran el partido y se asociaran para lograr el 3-1, primer paso de la remontada.

"Es una atrevida, tiene mucho potrero, como se dice en Buenos Aires, tiene un futuro tremendo Dalila", le dedicó a la segunda, una niña que saltó al campo ante 30.000 personas y tomó las riendas del grupo.

Afianzada en el once como mediocentro, Lorena Benítez, de 20 años, tiene toque y cuajo para jugar contra las mejores, así como la aguerrida pareja de centrales, Agustina Barroso (26) y Aldana Cometti (23), imperiales en toda la primera fase.

Finalmente Bonsegundo, de 25, un puñal en la banda izquierda. Tras dos partidos sufriendo por el planteamiento defensivo, ante Escocia pudo mostrar todo su fútbol. La remontada llevó su firma, con un excelente disparo que tocó la arquera antes de entrar y el tanto de penal que supuso el empate. No le tembló el pie a pesar de que tuvo que repetirlo tras haber fallado.

"Pateé con alma y vida", dijo luego, en lo que fue la última recompensa de un grupo para el recuerdo.

La Selección femenina arribará este sábado por la tarde al aeropuerto de Ezeiza y a través de las redes sociales se propagó una convocatoria para darles un recibimiento inolvidable, porque más allá del resultado deportivo, éste Mundial fue el corolario de una lucha más profunda.

AFP-NA

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