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Volvió a llover y el campo va enderezando la campaña

Hubo agua abundante en el Valle del Conlara y hay buenos registros en La Cumbre. Respiran la soja y el maíz.

El agua, que tanto se hizo desear en octubre cuando largaron los preparativos para la campaña agrícola 2019/20, y luego a fines de diciembre y durante los primeros diez días de enero ya con la soja y el maíz implantados, comenzó a aparecer con más asiduidad esta semana, lo que trajo alivio a los campos de casi todo San Luis. El “casi” va atado a que el clima sigue siendo desigual, incluso entre localidades vecinas, ya que en una llueve y en la de al lado no.

Anteanoche las lluvias repitieron el patrón del comienzo de la semana, con una dosis nocturna que aportó refuerzos a un perfil de suelo que se venía agotando debido a los requerimientos hídricos de los cultivos en plena temporada estival. Claro, también hubo excesos para lamentar, aunque no de agua, sino de una combinación desastrosa que trajo una tormenta junto con vientos muy fuertes que causaron mucho daño en Buena Esperanza (ver: páginas 3 a 5).

Pero, en general, las lluvias siempre son bienvenidas por los productores agrícolas y ganaderos en una provincia ubicada en el semiárido, con condiciones de producción extremas, donde no sobra nada de lo que ostenta la Pampa Húmeda (pasturas, agua en abundancia), ubicada lejos de los puertos (lo que encarece el costo de los fletes), con heladas hasta bien entrada la primavera y luego en los primeros días de marzo, granizo recurrente y suelos que requieren de permanente cuidado debido a la erosión hídrica y eólica.

Según datos de la Red de Estaciones Meteorológicas (REM), las precipitaciones más abundantes se dieron en Santa Rosa del Conlara, con 51,6 milímetros. Si bien no es una zona agrícola por excelencia, un poco más al sur también recogieron los beneficios Concarán (24,6), Tilisarao (20,8), Naschel (27,6) y La Toma (19,3), que había sido una ciudad muy castigada por la sequía.

Allí sí hay una amplia franja de cultivos de soja, maíz y a partir de este año, debido a una cuestión de costos, también sorgo granífero. Esos lotes se vieron beneficiados justo cuando las plantas tienen más necesidad de agua y ni siquiera las noches (ya no tan frescas) brindan un poco de alivio.

También hubo precipitaciones por encima de los 40 milímetros en apenas 24 horas en La Punilla (49,7), Buena Esperanza (tormenta incluida con 42,4) y Las Chacras (40,1), en las alturas del Departamento San Martín, donde en general todas las localidades recibieron más de 30 milímetros.

Una zona productiva que viene con buenas lluvias es la comprendida por La Cumbre, El Amparo y La Petra, donde ya han caído entre 60 y 80 milímetros en enero, por encima del promedio para los primeros 15 días del año. Ayer, extrañamente casi no se registraron precipitaciones, aunque sí un poco más adentrándose en las sierras, en Estancia Grande (22,3), El Durazno (13,5) y El Trapiche (11,2).

La escasez sigue siendo una característica en Villa Mercedes y su cinturón productivo, donde sobresalen las huertas con verduras y hortalizas. Tampoco hubo buenas noticias un poco más al oeste por la ruta 7, en Fraga, donde apenas cayeron 2,8 milímetros. La ciudad de la Calle Angosta registró 1,7, y Justo Daract, 0,5, lo que no es nada si se toma en cuenta la sequía actual.

El norte provincial es otro sector que mira hacia arriba y no encuentra agua. Ni San Francisco (0,0), ni San Miguel (0,1) y mucho menos Quebrada de las Higueritas y La Botija (ambas sin lluvias) pudieron respirar y desahogarse en este verano que es inclemente con los que apuestan por la agricultura, la ganadería o la cría de cabras y ovejas y necesitan de las lluvias para poder tener resultados acordes a tanto esfuerzo.

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Volvió a llover y el campo va enderezando la campaña

Hubo agua abundante en el Valle del Conlara y hay buenos registros en La Cumbre. Respiran la soja y el maíz.

Maíz. Un lote cerca de Tilisarao, donde en enero cayeron 90 milímetros. Foto: Gentileza Marcelo Bongiovanni.

El agua, que tanto se hizo desear en octubre cuando largaron los preparativos para la campaña agrícola 2019/20, y luego a fines de diciembre y durante los primeros diez días de enero ya con la soja y el maíz implantados, comenzó a aparecer con más asiduidad esta semana, lo que trajo alivio a los campos de casi todo San Luis. El “casi” va atado a que el clima sigue siendo desigual, incluso entre localidades vecinas, ya que en una llueve y en la de al lado no.

Anteanoche las lluvias repitieron el patrón del comienzo de la semana, con una dosis nocturna que aportó refuerzos a un perfil de suelo que se venía agotando debido a los requerimientos hídricos de los cultivos en plena temporada estival. Claro, también hubo excesos para lamentar, aunque no de agua, sino de una combinación desastrosa que trajo una tormenta junto con vientos muy fuertes que causaron mucho daño en Buena Esperanza (ver: páginas 3 a 5).

Pero, en general, las lluvias siempre son bienvenidas por los productores agrícolas y ganaderos en una provincia ubicada en el semiárido, con condiciones de producción extremas, donde no sobra nada de lo que ostenta la Pampa Húmeda (pasturas, agua en abundancia), ubicada lejos de los puertos (lo que encarece el costo de los fletes), con heladas hasta bien entrada la primavera y luego en los primeros días de marzo, granizo recurrente y suelos que requieren de permanente cuidado debido a la erosión hídrica y eólica.

Según datos de la Red de Estaciones Meteorológicas (REM), las precipitaciones más abundantes se dieron en Santa Rosa del Conlara, con 51,6 milímetros. Si bien no es una zona agrícola por excelencia, un poco más al sur también recogieron los beneficios Concarán (24,6), Tilisarao (20,8), Naschel (27,6) y La Toma (19,3), que había sido una ciudad muy castigada por la sequía.

Allí sí hay una amplia franja de cultivos de soja, maíz y a partir de este año, debido a una cuestión de costos, también sorgo granífero. Esos lotes se vieron beneficiados justo cuando las plantas tienen más necesidad de agua y ni siquiera las noches (ya no tan frescas) brindan un poco de alivio.

También hubo precipitaciones por encima de los 40 milímetros en apenas 24 horas en La Punilla (49,7), Buena Esperanza (tormenta incluida con 42,4) y Las Chacras (40,1), en las alturas del Departamento San Martín, donde en general todas las localidades recibieron más de 30 milímetros.

Una zona productiva que viene con buenas lluvias es la comprendida por La Cumbre, El Amparo y La Petra, donde ya han caído entre 60 y 80 milímetros en enero, por encima del promedio para los primeros 15 días del año. Ayer, extrañamente casi no se registraron precipitaciones, aunque sí un poco más adentrándose en las sierras, en Estancia Grande (22,3), El Durazno (13,5) y El Trapiche (11,2).

La escasez sigue siendo una característica en Villa Mercedes y su cinturón productivo, donde sobresalen las huertas con verduras y hortalizas. Tampoco hubo buenas noticias un poco más al oeste por la ruta 7, en Fraga, donde apenas cayeron 2,8 milímetros. La ciudad de la Calle Angosta registró 1,7, y Justo Daract, 0,5, lo que no es nada si se toma en cuenta la sequía actual.

El norte provincial es otro sector que mira hacia arriba y no encuentra agua. Ni San Francisco (0,0), ni San Miguel (0,1) y mucho menos Quebrada de las Higueritas y La Botija (ambas sin lluvias) pudieron respirar y desahogarse en este verano que es inclemente con los que apuestan por la agricultura, la ganadería o la cría de cabras y ovejas y necesitan de las lluvias para poder tener resultados acordes a tanto esfuerzo.

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