16.9°SAN LUIS - Miércoles 02 de Diciembre de 2020

16.9°SAN LUIS - Miércoles 02 de Diciembre de 2020

EN VIVO

Estados Unidos elige su destino (y el de muchos más)

Los ojos del mundo estarán puestos hoy en los comicios presidenciales de los Estados Unidos. No es para menos: se trata de un país con más de 327 millones de habitantes y con una superficie superior a los 9 millones de kilómetros cuadrados y, por tanto, uno de los países más grandes del mundo. Su influencia y su peso en los asuntos globales son proporcionales a estos indicadores. Su economía representa casi un cuarto de la producción mundial de bienes y servicios.

Esa importancia demográfica y económica se condice también con una política exterior activa, que acompaña la influencia comercial y el poderío internacional de los Estados Unidos. El país pertenece a instituciones como el G20, el G8, el FMI, la OTAN, la OEA, el BID, el Banco Mundial, la OCDE, la ONU, o la OMC, y ejerce en todas ellas un rol central. La mayoría de las normas sobre las que se rigen las relaciones internacionales, la diplomacia, el derecho y el comercio mundial fueron dictadas, propuestas (o al menos aprobadas) por el país. Un país que también tuvo el poder para hacerlas cumplir por los demás y violarlas en caso de ser necesario.

Digamos que ninguna nación puede renegociar una deuda, dirimir un conflicto o una guerra sin recurrir a EE.UU. El poder de veto y de imposición de normas internacionales es algo a lo que ningún gobierno estadounidense hasta ahora se muestre dispuesto a renunciar. Sin embargo, la elección de uno u otro presidente sí podría derivar en una política exterior más agresiva o de mayor cooperación multilateral.

Por sus características y su cercanía a otras naciones que no la pasan tan bien, EE.UU. es uno de los países a los que más se dirigen los flujos migratorios del continente. De hecho, y aunque es una constante que en el país la presencia de migrantes motoriza importantes sectores de la economía, las políticas pueden variar de presidencia a presidencia en su rigidez, por lo que los lugares de origen de esta migración seguramente estarán atentos a las promesas y a las acciones de los candidatos.

En definitiva, el próximo presidente del país podría evitar, causar o mediar en un conflicto, iniciar una guerra, dictar nuevas normas o tratados que otros deberán cumplir, decidir sobre el destino de muchos aportando o dejando de aportar a las instituciones que ayudó a crear, o presionando económica y diplomáticamente a gobiernos para actuar de una u otra manera. Y, si bien a grandes rasgos se entiende que probablemente muchos gobiernos del mundo podrían hacer todo eso, casi ninguno tendría tanto poder como para cambiar el rumbo de los acontecimientos globales.

 

Temas de nota:

Comentá vos tambien...