Y el sueño terminó

Florencia Espinosa

Cincuenta años atrás la banda que cambió la historia de la música decía adiós. Los Beatles se separaron y dejaron atrás una ruptura plagada de misterios, trece álbumes que fueron un éxito y una vida que se convirtió en leyenda.

Rodeada de misterio, diferentes versiones y con un hermetismo absoluto, la separación de Los Beatles fue, sin duda, un suceso mundial. El 10 de abril de 1970 terminó la historia de los cuatro de Liverpool y comenzó una leyenda.

La opción más fuerte, y la más fácil, fue culpar a Yoko Ono. La prensa cayó en el lugar común de señalar a la mujer de John Lennon como la causante del distanciamiento. Aseguraban que la presencia de la japonesa había generado roces en el grupo y que se había inmiscuido demasiado en la toma de algunas decisiones que no le correspondían. Se comenta que durante las grabaciones hacía comentarios o sugerencias que no caían bien al resto, pero John había pedido que la dejaran permanecer en los estudios y reuniones, ya que para ese entonces la relación se había tornado un tanto simbiótica.

Paul McCartney, varios años después, comentó en una entrevista que en realidad la artista no fue la causa de la separación. Y aunque admitió que la mujer muchas veces resultaba “asfixiante” para el equipo, aseguró que Yoko había influido positivamente en la vida de Lennon. Fue un intento por indultarla del gran peso que cargaba a sus espaldas.

Aun así los fans la condenaron durante años como la razón por la cual la banda se había separado y aún hoy lleva ese mote. Lo cierto es que Yoko Ono provocó un cambio total en la vida de John, generando una nueva mirada sobre el mundo y otorgándole otra perspectiva a sus composiciones. Tanto que hasta logró que compusiera el mítico tema “Imagine”, con la banda que conformaron juntos: Plastic Ono Band, que supo convertirse en un himno por la paz.

 

 

 

 

En 1967, un año antes de que Yoko entrara en la vida del compositor, falleció el manager del cuarteto, Brian Epstein, popularmente conocido como “el quinto Beatle”. Fue él quien los descubrió, quien los mantenía unidos y quien tenía la capacidad de lograr que dos personalidades tan diferentes, como las de McCartney y Lennon, trabajaran juntos. Era una pieza clave para el grupo y después de su muerte fue difícil para la banda continuar en sintonía. Cada uno comenzó con sus proyectos personales, sumado a los roces y discrepancias que se generaron.

Así comenzó una historia de la que ya conocemos el final. Poco antes del estreno del disco Abbey Road, en septiembre de 1969, la relación ya no daba para más. Muchos dicen que para ese entonces ya estaban separados, pero lo mantenían en secreto por el temor de que pudiera influir negativamente con el lanzamiento del disco. Los dos líderes habían acordado darlo a conocer un tiempo después.

Ese abril de 1970, en una entrevista por su nuevo trabajo como solista, Paul McCartney dio a entender que la banda británica se “tomaría un descanso”. No había más para decir. El Daily Mirror tituló, en primera plana: Paul deja los Beatles. Esa tapa pasó a la historia y también sirvió como otro motivo en la lista de desacuerdos, ya que Lennon también se molestó de que fuera Paul quien lo anunciara. La guerra de egos ya estaba en su punto máximo.

Esa jornada fue una pesadilla para los fanáticos, alimentada por las especulaciones y por la esperanza de algún día volver a verlos juntos. De hecho Los Beatles recibieron, hasta la muerte de Lennon en 1980, incontables propuestas para volver a reunirse, pero no había vuelta atrás. La historia del grupo que revolucionó la música y creó un estilo había terminado. Aunque la fama de los cuatro siguió creciendo, a la par de los fanáticos y las regalías, que continúan cobrando hasta la actualidad.

No hubo una razón específica ni verdadera, sino que fue una combinación de todas. La guerra de egos, los roces, los proyectos personales de cada uno, la afición de Lennon a la heroína y los desacuerdos los llevaron poco a poco, y tras una lenta agonía, a la despedida. La banda que nació en una taberna de Liverpool cambió la historia de la música y el mundo. En ocho años grabaron 13 discos que lideraron los rankings de todo el mundo y se convirtieron en leyenda. Eran, en su momento, dioses de la música. Pero el final llegó y nadie pudo contra eso. Como diría Lennon ese mismo año en su reconocida canción: “The dream is over”.

 

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Y el sueño terminó

Cincuenta años atrás la banda que cambió la historia de la música decía adiós. Los Beatles se separaron y dejaron atrás una ruptura plagada de misterios, trece álbumes que fueron un éxito y una vida que se convirtió en leyenda.

Hasta la muerte de John Lennon el grupo tuvo incontables ofertas para volver a juntarse.

Rodeada de misterio, diferentes versiones y con un hermetismo absoluto, la separación de Los Beatles fue, sin duda, un suceso mundial. El 10 de abril de 1970 terminó la historia de los cuatro de Liverpool y comenzó una leyenda.

La opción más fuerte, y la más fácil, fue culpar a Yoko Ono. La prensa cayó en el lugar común de señalar a la mujer de John Lennon como la causante del distanciamiento. Aseguraban que la presencia de la japonesa había generado roces en el grupo y que se había inmiscuido demasiado en la toma de algunas decisiones que no le correspondían. Se comenta que durante las grabaciones hacía comentarios o sugerencias que no caían bien al resto, pero John había pedido que la dejaran permanecer en los estudios y reuniones, ya que para ese entonces la relación se había tornado un tanto simbiótica.

Paul McCartney, varios años después, comentó en una entrevista que en realidad la artista no fue la causa de la separación. Y aunque admitió que la mujer muchas veces resultaba “asfixiante” para el equipo, aseguró que Yoko había influido positivamente en la vida de Lennon. Fue un intento por indultarla del gran peso que cargaba a sus espaldas.

Aun así los fans la condenaron durante años como la razón por la cual la banda se había separado y aún hoy lleva ese mote. Lo cierto es que Yoko Ono provocó un cambio total en la vida de John, generando una nueva mirada sobre el mundo y otorgándole otra perspectiva a sus composiciones. Tanto que hasta logró que compusiera el mítico tema “Imagine”, con la banda que conformaron juntos: Plastic Ono Band, que supo convertirse en un himno por la paz.

 

 

 

 

En 1967, un año antes de que Yoko entrara en la vida del compositor, falleció el manager del cuarteto, Brian Epstein, popularmente conocido como “el quinto Beatle”. Fue él quien los descubrió, quien los mantenía unidos y quien tenía la capacidad de lograr que dos personalidades tan diferentes, como las de McCartney y Lennon, trabajaran juntos. Era una pieza clave para el grupo y después de su muerte fue difícil para la banda continuar en sintonía. Cada uno comenzó con sus proyectos personales, sumado a los roces y discrepancias que se generaron.

Así comenzó una historia de la que ya conocemos el final. Poco antes del estreno del disco Abbey Road, en septiembre de 1969, la relación ya no daba para más. Muchos dicen que para ese entonces ya estaban separados, pero lo mantenían en secreto por el temor de que pudiera influir negativamente con el lanzamiento del disco. Los dos líderes habían acordado darlo a conocer un tiempo después.

Ese abril de 1970, en una entrevista por su nuevo trabajo como solista, Paul McCartney dio a entender que la banda británica se “tomaría un descanso”. No había más para decir. El Daily Mirror tituló, en primera plana: Paul deja los Beatles. Esa tapa pasó a la historia y también sirvió como otro motivo en la lista de desacuerdos, ya que Lennon también se molestó de que fuera Paul quien lo anunciara. La guerra de egos ya estaba en su punto máximo.

Esa jornada fue una pesadilla para los fanáticos, alimentada por las especulaciones y por la esperanza de algún día volver a verlos juntos. De hecho Los Beatles recibieron, hasta la muerte de Lennon en 1980, incontables propuestas para volver a reunirse, pero no había vuelta atrás. La historia del grupo que revolucionó la música y creó un estilo había terminado. Aunque la fama de los cuatro siguió creciendo, a la par de los fanáticos y las regalías, que continúan cobrando hasta la actualidad.

No hubo una razón específica ni verdadera, sino que fue una combinación de todas. La guerra de egos, los roces, los proyectos personales de cada uno, la afición de Lennon a la heroína y los desacuerdos los llevaron poco a poco, y tras una lenta agonía, a la despedida. La banda que nació en una taberna de Liverpool cambió la historia de la música y el mundo. En ocho años grabaron 13 discos que lideraron los rankings de todo el mundo y se convirtieron en leyenda. Eran, en su momento, dioses de la música. Pero el final llegó y nadie pudo contra eso. Como diría Lennon ese mismo año en su reconocida canción: “The dream is over”.

 

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