Las ventas en las panaderías repuntaron hasta un 30%

En los comercios de la capital provincial aseguran que la suba es por la flexibilización de la cuarentena.

Hace poco más de un mes las panaderías puntanas proyectaban un panorama sombrío, con caídas en la facturación que rondaban el 70%. Sin embargo, con la flexibilización de la cuarentena decidida por el gobierno provincial, el panorama se modificó. En los locales aseguran que ahora registran un repunte en la venta de pan de hasta un 30%, aunque subrayan que la demanda de facturas y sándwiches viene rezagada.

Natalia Neme, propietaria de “Don Páez”, aseguró que las ventas subieron hasta un 30% gracias a la flexibilización, pero que aún no despegan del todo. En relación a la pastelería, remarcó que hace una semana volvió a producir todos los días, ya que los clientes piden más facturas. “Habíamos dejado de hacerlo porque no se compraban. Lo que sobra de este producto o pan lo donamos a un comedor comunitario para no tirarlo. Hay mucha gente que necesita una mano”, manifestó.

Cristian Bossio, dueño de la panadería “Bossio”, dijo que los primeros días de la cuarentena sintió el bajón económico, pero que en las últimas semanas han hecho una diferencia. “A medida que la gente pudo salir un poco más, se reactivaron las ventas. Un 20% repuntamos de manera gradual”, dijo.

Aunque el panorama es más alentador, Bossio remarcó que la materia prima registró un 20% de aumento, aunque dijo que el precio de la bolsa de harina se mantiene, por lo que no espera por el momento nuevos incrementos. Además, precisó que actualmente se abastece con proveedores locales.

“Los camiones al ingresar a la provincia van directamente al autódromo 'Rosendo Hernández'. La última vez trajeron 600 bolsas y yo dispongo de una camioneta, y me entran cuatro por viaje. Por eso compro en San Luis, porque de lo contrario tendría que contratar un camión y gente que lo descargue”, explicó el comerciante.

En su negocio, el sector de pastelería y de sandwichería tuvo una baja del 60%. Según Bossio, los clientes puntanos se abocaron solamente a comprar pan, y solo los fines de semana llevan algunas facturas, con una docena que ronda los 300 pesos. “Dejamos de producir viandas porque la gente no compra. Antes de la pandemia ya veníamos complicados y esto hizo que se agrave. La gente cuida hasta el último peso”, destacó.

La situación no es muy distinta en la panificadora “Pueblo Nuevo”. Su dueño, Héctor Gitto, destacó que las ventas en su caso aumentaron un 20%. Precisó que por el momento con las ganancias que obtiene logra mantener a sus empleados y abonar los impuestos. “Si tuviera que pagar alquiler mi realidad sería totalmente distinta. Por ahora sigo en carrera”, expresó.

Al igual que Bossio, Gitto traía la harina de Los Molinos, pero manifestó que los mismos distribuidores no quieren ingresar a la provincia. “Aunque el producto es un poco más caro, no me queda otra que comprar acá. De todas maneras, si descargaba en el autódromo los costos iban a resultar muy caros”, detalló y resaltó que las facturas son artículos de lujo, ya que la docena sale 200 pesos.

“Antes era común que las llevaran para el desayuno, hoy buscan dos o tres medialunas o pan, con un kilo que sale 80 pesos”, señaló el comerciante, quien dijo que no descarta que en las próximas semanas haya un aumento en los precios.

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Las ventas en las panaderías repuntaron hasta un 30%

En los comercios de la capital provincial aseguran que la suba es por la flexibilización de la cuarentena.

Demanda. A la hora de comprar, los puntanos llevan lo justo y necesario. Foto: Martín Gómez.

Hace poco más de un mes las panaderías puntanas proyectaban un panorama sombrío, con caídas en la facturación que rondaban el 70%. Sin embargo, con la flexibilización de la cuarentena decidida por el gobierno provincial, el panorama se modificó. En los locales aseguran que ahora registran un repunte en la venta de pan de hasta un 30%, aunque subrayan que la demanda de facturas y sándwiches viene rezagada.

Natalia Neme, propietaria de “Don Páez”, aseguró que las ventas subieron hasta un 30% gracias a la flexibilización, pero que aún no despegan del todo. En relación a la pastelería, remarcó que hace una semana volvió a producir todos los días, ya que los clientes piden más facturas. “Habíamos dejado de hacerlo porque no se compraban. Lo que sobra de este producto o pan lo donamos a un comedor comunitario para no tirarlo. Hay mucha gente que necesita una mano”, manifestó.

Cristian Bossio, dueño de la panadería “Bossio”, dijo que los primeros días de la cuarentena sintió el bajón económico, pero que en las últimas semanas han hecho una diferencia. “A medida que la gente pudo salir un poco más, se reactivaron las ventas. Un 20% repuntamos de manera gradual”, dijo.

Aunque el panorama es más alentador, Bossio remarcó que la materia prima registró un 20% de aumento, aunque dijo que el precio de la bolsa de harina se mantiene, por lo que no espera por el momento nuevos incrementos. Además, precisó que actualmente se abastece con proveedores locales.

“Los camiones al ingresar a la provincia van directamente al autódromo 'Rosendo Hernández'. La última vez trajeron 600 bolsas y yo dispongo de una camioneta, y me entran cuatro por viaje. Por eso compro en San Luis, porque de lo contrario tendría que contratar un camión y gente que lo descargue”, explicó el comerciante.

En su negocio, el sector de pastelería y de sandwichería tuvo una baja del 60%. Según Bossio, los clientes puntanos se abocaron solamente a comprar pan, y solo los fines de semana llevan algunas facturas, con una docena que ronda los 300 pesos. “Dejamos de producir viandas porque la gente no compra. Antes de la pandemia ya veníamos complicados y esto hizo que se agrave. La gente cuida hasta el último peso”, destacó.

La situación no es muy distinta en la panificadora “Pueblo Nuevo”. Su dueño, Héctor Gitto, destacó que las ventas en su caso aumentaron un 20%. Precisó que por el momento con las ganancias que obtiene logra mantener a sus empleados y abonar los impuestos. “Si tuviera que pagar alquiler mi realidad sería totalmente distinta. Por ahora sigo en carrera”, expresó.

Al igual que Bossio, Gitto traía la harina de Los Molinos, pero manifestó que los mismos distribuidores no quieren ingresar a la provincia. “Aunque el producto es un poco más caro, no me queda otra que comprar acá. De todas maneras, si descargaba en el autódromo los costos iban a resultar muy caros”, detalló y resaltó que las facturas son artículos de lujo, ya que la docena sale 200 pesos.

“Antes era común que las llevaran para el desayuno, hoy buscan dos o tres medialunas o pan, con un kilo que sale 80 pesos”, señaló el comerciante, quien dijo que no descarta que en las próximas semanas haya un aumento en los precios.

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