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Siete obispos tuvo la Diócesis de San Luis desde su creación

El primero fue Pedro Tibiletti, le siguió Emilio Di Pasquo, el tercero fue Carlos María Cafferata, luego Juan Rodolfo Laise estuvo 30 años y los dos últimos fueron Jorge Lona y Pedro Daniel Martínez.

Por Matías García Elorrio
| 12 de julio de 2020
A ese número se llegó este año luego de la asunción de Gabriel Barba. Foto: El Diario.

Con la asunción de Gabriel Barba como nuevo obispo de San Luis, la Diócesis local suma su séptimo pastor desde que fue creada el 20 de abril de 1934 por la bula del Papa Pío XI: “Nobilis Argentinae nationis”. Los anteriores fueron Pedro Dionisio Tibiletti (1934-1945), Emilio Antonio Di Pasquo (1947-1961), Carlos María Cafferata (1961-1971), Juan Rodolfo Laise (1971-2001), Jorge Luis Lona (2001-2011) y Pedro Daniel Martínez (2011-2020).

 

 

 

La profesora María Zulema Andújar realizó una investigación histórica que luego se editó en el libro “400 años de la Iglesia en San Luis” (1994, Kartel Publicidad), donde consta la información más precisa sobre los tres primeros obispos que tuvo la provincia, quienes se podrían denominar como los pastores que más trabajaron puertas adentro de la institución.

 

Monseñor Tibiletti fue el primero y designado por el Papa Pío XI, el 13 de diciembre de 1934, aunque tomó posesión de la Diócesis recién el 24 de febrero de 1935.

 

Según el trabajo de la profesora Andújar, “durante su gobierno, que duró 10 años, fijó para el clero los ejercicios anuales que se realizaban en su residencia episcopal, organizó misiones volantes y grandes misiones en toda la Diócesis”. Durante su período se inauguraron iglesias y capillas en varias localidades como Juan Llerena, La Toma, Cortaderas, El Volcán, El Trapiche, Beazley y Bagual. Otro detalle es que sus restos descansan en la iglesia Catedral junto a los del prócer puntano Juan Pascual Pringles.

 

 A la muerte de Tibiletti (16 de mayo de 1945) y hasta la asunción del segundo obispo, Emilio Di Pasquo, se hizo cargo de la Diócesis el vicario José Montero. Hasta que el 2 de noviembre de 1946 el nuevo Papa Pío XII preconizó a Di Pasquo, quien pudo tomar posesión del cargo el 25 de enero de 1947. Según el trabajo de Andújar, desde el comienzo de su tarea pastoral “intensificó la realización de las Misiones Rurales, que no solo llegó a la renovación espiritual de los pobladores sino que se hizo presente con ayuda material. Fundó el Colegio Universitario, creó dos establecimientos escolares que puso en manos de los religiosos Dominicos y Salesianos. Dejó establecido el preseminario y erigió cuatro nuevas parroquias en Justo Daract, Merlo, San José de Mercedes y San Roque (San Luis)”. Durante su gobierno también adquirió el órgano que aún posee la iglesia Catedral, que está considerado uno de los mejores del país.

 

El 15 de agosto de 1961, Di Pasquo fue nombrado obispo de Avellaneda (Buenos Aires) y tomó posesión del cargo el 15 de agosto de ese mismo año. Pero al poco tiempo enfermó y falleció el 9 de abril de 1962, cuando recién cumplía 62 años.

 

El 11 de julio de 1961, el nuevo Papa Juan XXIII designó a quien sería el tercer obispo de San Luis: Carlos María Cafferata. Llegó desde la Diócesis de Rosario (Santa Fe) donde se desempeñaba como vicario general. Cafferata entró en funciones el 30 de septiembre de ese año y, según la crónica publicada por el diario La Opinión de esos días, “el nuevo pastor fue recibido con gran entusiasmo por el pueblo y sus autoridades que lo recibieron el mismo 30 de septiembre en el límite con la provincia de Córdoba por representantes del clero y del Gobierno de la Provincia”.

 

En otro párrafo cuenta que “entidades deportivas se sumaron a la caravana en el cruce de la ruta 7 y el camino a El Volcán; y desde allí se incorporaron varios vehículos por la avenida República Oriental del Uruguay, la calle Bolívar y luego Rivadavia hasta llegar a la Catedral, donde lo saludaron con bombas de salva y una suelta de palomas que aportó la Sociedad Colombófila Puntana. Cuando bajó del auto ataviado con sus ornamentos pontificales, Cafferata impartió la bendición desde el atrio de la iglesia. Y, por la noche, el nuevo obispo fue recibido en la Casa de Gobierno por las máximas autoridades provinciales”.

 

Entre 1962 y 1965, Cafferata participó de las cuatro reuniones del Concilio Vaticano II que fue convocado por Juan XXIII y presidido por el pontífice en su reunión inaugural. Pero al año siguiente, debido a su fallecimiento, fue Paulo VI quien lo continuó y clausuró el 8 de diciembre de 1965.

 

En abril de 1971 la salud de Cafferata estaba resentida y, por ese motivo, el sumo pontífice le designó un “administrador apostólico” que no fue otro que Juan Rodolfo Laise, quien el 6 de julio de ese año, el mismo día que falleció Cafferata en Rosario, tomó su lugar y se convirtió en el cuarto obispo de San Luis. Los restos de Cafferata también descansan en el “Altar del Calvario” de la Catedral puntana.

 

 

Obispos influyentes

 

Con la designación de Laise cambiaron las formas y el protagonismo de los ocupantes del obispado de San Luis. Tanto él como Jorge Luis Lona y el reciente renunciado, Pedro Daniel Martínez, tuvieron un perfil alto y sus decisiones tuvieron gran influencia tanto hacia adentro de los templos como en el interés de la sociedad.

 

Laise asumió joven el obispado, ya que tenía 45 años y dejó su cargo el 6 de junio de 2001 cuando el Papa Juan Pablo II le aceptó la renuncia que había presentado por haber alcanzado la edad de 75 años, según lo señala la Ley Canónica. Estuvo 30 años al frente de la Diócesis y aunque su tarea pastoral dentro de la institución fue muy importante, quedará en el recuerdo de las nuevas generaciones que durante el primer juicio por crímenes de lesa humanidad cometidos en San Luis durante la última dictadura cívico-militar (1976-1983), fue mencionado en reiteradas oportunidades en las audiencias por su cercanía a la cúpula militar, tanto por testigos como por los acusados. Y en la lectura del fallo, el Tribunal Oral Federal ordenó que se lo investigue, pero amparado en su estado de salud nunca se presentó.

 

El 22 de julio de 2019 murió a los 93 años en el pueblo italiano de San Giovanni Rotondo (a 400 kilómetros de Roma) donde estaba radicado desde que se fue de San Luis. Quien lo sucedió fue Jorge Luis Lona, quien fue elegido obispo coadjutor de San Luis el 22 de noviembre de 2000 y tomó posesión de la sede el 6 de junio de 2001.

 

Lona también renunció por edad: fue el 22 de febrero de 2011. Durante todo su período al frente del obispado se destacó por mantener una relación muy tensa con el gobierno provincial. El trato protocolar entre ambas instituciones se rompió cuando en 2004 el Gobierno decidió la intervención del Instituto de menores Colonia Hogar, a cargo de los religiosos terciarios Capuchinos. Además, fue un férreo militante en contra de la Ley de Matrimonio Igualitario que sancionó el Congreso Nacional el 15 de julio de 2010.

 

Con la designación de Pedro Daniel Martínez, el 7 de diciembre de 2009 por decisión del Papa Benedicto XVI, la Iglesia de San Luis volvió a tener un pastor más preocupado por los asuntos de la Iglesia y menos por temas políticos, como los dos anteriores. Inició su ministerio pastoral el 27 de marzo de 2010 hasta que el pasado 9 de junio el Papa Francisco le aceptó la renuncia que le había solicitado para que ocupe su lugar quien ayer tuvo su ceremonia de asunción: Gabriel Bernardo Barba.

 

El nuevo prelado viene de ser obispo de la localidad bonaerense de Gregorio de Laferrere, tiene 56 años y se ordenó sacerdote para la Diócesis de Morón (Buenos Aires) el 12 de agosto de 1989, donde también se desempeñó en el ministerio juvenil y la atención pastoral.

 

 

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