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A 3 años de su desaparición, la familia de Bolotti solicita celeridad en las medidas

Se trata de pericias e informes, pero que no han tenido resultado, dijo la abogada de los parientes del joven de Papagayos.

Por redacción
| 19 de julio de 2020
Jugaba en un loteo de Papagayos cuando desapareció. Foto: Archivo

La tierra no se traga a nadie. Eso no existe, es apenas una vieja frase hecha. Un añejo dicho que jamás se aplicaría para explicar lo que ocurrió con Lucas Bolotti, el muchacho que hace tres años se esfumó de un loteo de Papagayos. Hoy se cumple el tercer aniversario de su desaparición y para la familia del joven, el dolor no solo no cesa, sino que se acrecienta, porque, desde lo judicial, no han tenido novedades, aseguran. La causa está en manos de la jueza Penal de Concarán, Patricia Besso. Los parientes exigen celeridad sobre las medidas que solicitó la abogada que los representa.

Lo último que consiguieron los allegados a Lucas fue una sábana de llamadas telefónicas aportada por Movistar. Ellos se aferran a que surja algo de ese largo listado, es una tibia esperanza que tienen desde hace más de dos años.

La pidieron en octubre de 2017 y recién llegó el pasado abril. Lucas Bolotti tiene 26 años, pero la candidez e inocencia de un chico de 5, ya que tiene un retraso madurativo. Por ello, sus razonamientos y conductas son las propias de un chico al que le gusta jugar y desconoce peligros.

La mañana del 19 de julio de 2017, cerca de las 10:30 Lucas caminaba lento por el loteo de Papagayos en el que su mamá y su padrastro construían una cabaña. El chico, con una piola, tiraba un camioncito de juguete que arriba tenía una camioneta.

El predio, en teoría, no presentaba riesgos: estaba cerrado, no circulaban vehículos y por eso su madre lo dejó caminar solo unos metros. Ella contó que lo miró desde cerca y que él jugaba sin sobresaltos. Ese es el último recuerdo que tiene de su hijo. A los pocos minutos la mujer levantó la mirada y Luquitas, como le dice, ya no estaba. No lo volvieron a ver nunca más. Jamás hallaron sus anteojos, una zapatilla, alguna ropa. Nada, ningún indicio de qué pudo pasar o adónde fue. Pero la tierra no se lo tragó. Eso es apenas una frase.

"A Lucas alguien se lo llevó", sentenció Estela Vicondoa, la madre del joven, desde el otro lado del teléfono. Su voz suena firme, pero con el correr de la charla con El Diario, su tono se debilita. Dice que extraña con inmenso dolor a ese niño siempre sonriente y ajeno a toda maldad.

"El ritmo de la causa es mucho más lento de lo normal y con esto de la pandemia muchísimo más. Igualmente, en abril llegó una información que nos podría ayudar bastante. No sé si a terminar de descubrir quién se lo llevó, pero sí a allanar un poco el camino. Es una lista de llamados de un número determinado. Hay varios hilos que se pueden tirar desde esa nómina. No sabemos si nos llevará con la persona que se lo llevó, pero nos puede servir para despejar dudas. A la información, la jueza Besso la tiene desde abril, pero todavía no hizo nada", refirió Vicondoa.

"Nuestra abogada presentó un escrito para solicitar más celeridad. Queremos que se analicen esas llamadas", dijo.

"La demora es increíble"
"Pedimos un buen número de medidas que para nosotros son importantes, pero la demora de la Justicia es increíble. Todavía solicitamos informes sobre teléfonos. Ya pasaron tres años y seguimos con lo mismo. También pericias, y tampoco obtenemos resultados", lamentó Mariana Marraco, abogada de la familia de Bolotti. "En algunos testimonios obtenidos hay inconsistencias. Básicamente pretendemos más rapidez por parte de la jueza Besso sobre las medidas que solicitamos. Lucas desapareció en 2017 y no hay una respuesta", resumió.

El Diario intentó comunicarse con la magistrada para consultarle sobre la causa, pero todos los intentos fueron infructuosos.

 

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