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La sequía se agudiza y no hay optimismo para la primavera

El enfriamiento del Pacífico promete un fenómeno de La Niña y el Atlántico no jugará un papel clave como en la campaña pasada. Septiembre será un mes clave para el despegue.

Por redacción
| 30 de agosto de 2020
¿Y Santa Rosa?. El campo espera las lluvias, que no aparecen desde hace 8 meses.

La sequía parece devorarlo todo en el campo argentino. Lejos quedaron las proyecciones de una campaña récord para el trigo, incluso ya hay preocupación con lo que pueda pasar con la próxima campaña gruesa. Hoy todo se reduce a implorar por algo de agua y combatir incendios como los que azotan a Córdoba y amenazan a todo el centro del país en una Pampa que ya dejó de ser húmeda. Incluso el Gobierno está angustiado  porque sabe que sin los dólares que ingresa el sector no hay recuperación posible y la economía va a seguir crujiendo.

 

El climatólogo José Luis Aiello,en una entrevista que le hizo la Bolsa de Comercio de Rosario y que reproduce Todo Agro, dijo lo que todos saben: que las potenciales lluvias que deberían caer en septiembre serán claves, pero que hay "forzantes" que juegan a favor (uno) y en contra (dos) de que eso suceda.

 

 También hay otro problema que le suma presión al comienzo de la campaña gruesa: la cantidad de milímetros que se necesitan para comenzar la siembra de maíz, sobre todo en la franja oeste, supera la oferta estadística del mes.

 

 

Los océanos juegan su partido y en esa oportunidad lo hicieron de manera negativa, ayudando a la sequía que impera en el país.

 

 

 Ya son ocho los meses sin lluvias importantes en el NOA y tres en los que no cae un milímetro en las zonas productivas de Chaco y Santiago del Estero. Los técnicos señalan que todos los días están teniendo problemas con los incendios y que el trigo quedó de lado, “el cultivo está encañando y ni siquiera vale la pena monitorearlo. Las expectativas de rinde son tan bajas que no tiene sentido gastar en aplicaciones”, señalan en Chaco.

 

El panorama en Córdoba es igual de desalentador. Se estima que muchas hectáreas trigueras van a darse por pérdidas y a destinarse a otros cultivos. La falta de agua también se está ensañando con el centro sur de Santa Fe, donde hay un importante foco de falta de agua que sigue sumando hectáreas que se deterioran, pasando de buenas a regulares y de regulares a malas. Encima hubo heladas muy fuertes en los últimos días. Tras la seguidilla de la semana pasada quedaron lotes negros de trigo en la franja central. Una helada más para muchos lotes va a representar la estocada final.

 

Y para la campaña gruesa tampoco hay buenas noticias. Aiello señala: “Con un enfriamiento del Pacífico, que de acuerdo a los pronósticos lamentablemente se intensificará, y el océano Atlántico con pocas chances de tener el importante rol que tuvo en el verano pasado, las lluvias no van a ser las deseadas”.

 

 El climatólogo aseguró que "el enfriamiento del Pacífico (incipiente Niña) está impactando en esta situación. Y está siendo notorio en este mes de agosto que estamos transitando. Además, el calentamiento del Atlántico sur que se dio durante meses anteriores se debilitó y ya no tuvimos sus efectos de generación de lluvias. Estos dos son los principales argumentos que explican la agobiante sequía por la que atraviesan las zonas productivas".

 

Aiello cree que la única salida es la restitución de lluvias a partir de septiembre. Pero eso dependerá de varios factores, y lamentablemente hay uno con el que ya no se podrá contar, como es un Atlántico Sur caliente. "El otro es el anticiclón semipermanente del Atlántico, que se ubica entre 15 y 25 grados de latitud sur y produce el transporte de humedad para que puedan activarse las lluvias. Esto es lo que hay que seguir. Y por supuesto, como se sigue enfriando el Pacífico, que de acuerdo a los pronósticos lamentablemente se intensificará y esto no favorece a la caída de lluvias", analizó.

 

 

 

 En cuanto a la situación del océano Pacífico, un evento de La Niña de fondo para la campaña gruesa sería letal para las aspiraciones de una buena cosecha de soja y maíz. "Se produjo el enfriamiento en el centro del Pacífico ecuatorial central, que es donde se define el fenómeno La Niña. Técnicamente ese enfriamiento se acentuará durante los próximos tres meses, por lo que tendrá efectos de menores lluvias en Argentina", según Aiello.

 

Tampoco se espera, como ocurrió el año pasado cuando el Atlántico fue un gran protagonista con lluvias que salvaron la campaña de maíz en Argentina, que eso se vuelva a repetir: "Las señales del calentamiento del Atlántico se han debilitado. Es muy difícil que  vuelva a tener el importante rol del año pasado. Vamos a depender fuertemente de otros mecanismos que pueden intensificar o amortiguar el efecto del enfriamiento del Pacífico".

 

Según el especialista consultado por la BCR, "la volatilidad y el tiempo extremo serán jugadores clave. Por eso es que hay que optimizar los monitoreos y seguir bien de cerca cualquier anomalía que pueda producirse en la circulación atmosférica. Estamos hablando de la circulación Atlántico norte y sur, frecuencia de pasajes de frentes fríos, intensidad de humedades que ingresan desde el norte, entre otras".

 

 El actual es un año con altas temperaturas globales, el mes de julio quedó cuarto en el ránking de los más calientes. Eso por supuesto que tiene un papel preponderante en el cambio climático en los próximos meses.

 

"Particularmente para lo que viene en Argentina, los episodios térmicos se traducirán en temperaturas por encima de lo normal, especialmente en el este de la región pampeana. Ese es el escenario más probable", aceptó Aiello.

 

 

"Hay que optimizar los monitoreos y analizar las anomalías que se dan en la circulación atmosférica", José Luis Aiello.
 

Los problemas del trigo

 

Puesto a analizar la salida del invierno, el climatólogo aseguró que "el trigo se encuentra muy comprometido en la Zona Núcleo, con pérdidas que ya están estimando y son graves. Pero también hay regiones de las provincias de Buenos Aires  y Entre Ríos donde las humedades son adecuadas. El problema es que tendremos en lo que resta de agosto algunas lluvias, pero que no alcanzarán para revertir la situación en zonas en sequía. En función de cómo se siga produciendo el enfriamiento durante septiembre, la situación sería muy negativa".

 

Según Aiello, "los ingresos de humedad de los últimos meses no fueron tan intensos como se esperaban. Los aportes desde el Atlántico jugaron a favor y de ahí que toda la franja de lluvias se recostó sobre el este del país. Pero esos flujos de humedad no llegaron nunca al oeste de Santa Fe y Córdoba, que es justamente donde hoy hablamos de sequía".

 

Este panorama desalentador tiró por la borda los números optimistas que se manejaban allá por marzo, cuando se planificó la nueva campaña del trigo. Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, la siembra finalizó a nivel nacional con una superficie total implantada de 6,5 millones de hectáreas, un 1,5% menos que en la campaña anterior.

 

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