13°SAN LUIS - Domingo 20 de Septiembre de 2020

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La geopolítica del BID

La elección del nuevo presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) se transformó —como nunca antes— en un hecho noticioso, una cuestión política-electoral y, probablemente, en un asunto diplomático y estratégico.

 

Por primera vez la institución, vital en este momento de pandemia ya que tendrá en parte la tarea de autorizar y otorgar préstamos a las economías latinoamericanas más golpeadas, será presidida por un estadounidense.

 

El nombre de Mauricio Claver-Carone ya resonaba en las noticias mucho antes de la elección: se trata del candidato de Donald Trump para dirigir una organización que por derecho consuetudinario era dirigida, sin excepción hasta ahora, por un latinoamericano. Por lo tanto, la novedad de la noticia tiene que ver con la ruptura de una regla que, aunque no está escrita, forma parte de lo que en relaciones internacionales se conoce a las normas impuestas por la costumbre.

 

Y esa noticia tuvo varios momentos: desde el anuncio hasta la oposición de quienes intentaron posponer la votación, al menos, hasta después de las elecciones en los Estados Unidos.

 

Así es que derivamos en el segundo punto antes mencionado. Se trata de un tema político-electoral, que trasciende las barreras del BID, y que refiere al proceso que el 3 de noviembre terminará con la elección de un nuevo mandatario norteamericano. En este contexto, algunos demócratas se atreven a asegurar que esta candidatura tiene tintes políticos y solamente eso. El hecho es que cuesta creer que un hombre como Trump, tan poco proclive a fomentar los lazos multilaterales, pretenda ahora cambiar de rumbo y comandar la recuperación de América Latina y el Caribe. Así, sin más intención que esa.

 

La postulación de un candidato estadounidense generó críticas por parte de muchos líderes del mundo que consideraron a esto no solamente como un atropello a la costumbre, sino también como un intento del país por determinar el destino de los fondos en virtud de la afinidad política o la aplicación de cierto tipo de recetas económicas que se consideran más convenientes. El rechazo vino tanto de países de la región como de la Unión Europea, cuyos líderes incluso propiciaron la realización de una elección presencial en marzo de 2021.

 

Por último, y en lo que puede considerarse una estrategia geopolítica, la elección de Claver-Carone puede entenderse también como un capítulo más en la pelea con China. La disputa ahora sería por la influencia en la región, una región en la que las inversiones chinas son cada vez más importantes y en la que la renovada influencia de los Estados Unidos pretende hacerle contrapeso.

 

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