28°SAN LUIS - Lunes 03 de Octubre de 2022

28°SAN LUIS - Lunes 03 de Octubre de 2022

EN VIVO

Ganaron con altura por primera vez

La Selección de básquet emocionó a todos y se quedó con el oro. Fue 67-61 a San Juan, en un "Emilio Perazzo" repleto.

Por redacción
| 30 de noviembre de 2021
Acá está el campeón. La Selección de San Luis le da rienda suelta a la alegría.

El "Emilio Perazzo" estaba como en las viejas épocas del TNA. A más de algún memorioso le habrá venido el recuerdo de esos duelos de GEPU, pero en esta oportunidad fue la sangre nueva del básquet la encargada de llenar el estadio del "Lobo". Fue en la final de los Juegos Binacionales entre San Luis y San Juan, con victoria puntana 67-61.

 

Partido con sabor a revancha, ya que hace dos años los sanjuaninos dejaron afuera de las medallas a los puntanos y hacía dos temporadas que los sanluiseños estaban esperando este momento. El momento llegó: fue en la final de la edición 2021.

 

No cabía un alfiler en el estadio. Nadie se sentaba. Nadie quería perderse el duelo; parecía que de pie, la adrenalina era otra. Los pibes de Rafael Costa saltaron a la cancha, miraron el entorno y a más de uno se le escapó un lagrimón. Estaban emocionados. Sentían que no podían fallarle a ese público que se dio cita para acompañarlos. Si hasta las viejas glorias de GEPU sentían el calor que había en el mítico "Emilio Perazzo".

 

 

Estamos felices y emocionados. Los chicos hicieron un gran torneo y lo coronaron en la final, y con un estadio que hace tiempo no se veía así". Rafael Costa, DT de la Selección de básquet masculino de San Luis.

 

 

La "naranja" voló por el aire puntano y ya no había lugar para hipótesis. Estaban mano a mano San Luis y San Juan; por lejos, los dos mejores equipos.

 

Los pibes de San Luis arrancaron con dudas, como si la presión de tanta expectativa del público los paralizara. Erraron mucho al comienzo, pero de a poco se dieron cuenta de que el aliento lo tenían que tomar como un aliado y no como presión. Rafa Costa les habló y los pibes se tranquilizaron, y con esa calma comenzaron a llegar las canastas. El "dale campeón, dale campeón" comenzó a bajar con más fuerza de las tribunas. Los chicos se miraban y se prometían que por esa gente no podían perder. Apretaban el puño cuando una jugada no salía. Masticaban bronca cuando la pelota no entraba, pero festejaban con todo cada vez que la americana iba de la mano al aro como por un tubo imaginario.

 

Los nervios fueron desapareciendo como por arte de magia. El juego asociado fue creciendo cuarto a cuarto. San Luis, que había entrado impreciso, comenzó a manejar los hilos del partido. En algún momento San Juan se acercó, pero siempre corrió de atrás en el marcador.

 

La ventaja puntana se hizo indescontable. Cuando el reloj marcó el final, llegó el abrazo. Las lágrimas mojaron el parquet de GEPU. Una noche de noviembre el "Emilio Perazzo" volvió a vibrar, pero esta vez de la mano de unos pibes. Unos pibes de Selección.

 

Comentá vos tambien...