SAN LUIS - Martes 09 de Agosto de 2022

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Al puestero de Fraga lo mataron con la culata de su propia arma

Es la hipótesis que se desprende de pericias y una de las pruebas centrales contra los dos detenidos.

Por redacción
| 05 de agosto de 2022
Allende. El miércoles, de regreso a una celda en la Comisaría 29ª tras la audiencia de imputación de cargos. Foto: Policía de San Luis.

Según las averiguaciones, Oscar Alberto Ortiz no tenía problemas ni enemistades, por eso a los investigadores siempre les llamó poderosamente la atención que el asesino lo haya atacado con tanta saña. El puestero tenía un golpe en el lateral derecho de la cabeza, otro en el lado izquierdo, un tercero más arriba de la nuca y otro más en el pómulo derecho; uno de ellos con hundimiento de cráneo, que terminó provocándole la muerte. Los últimos días de junio, a casi un mes del crimen, Alejandra Verónica Ortiz, hermana de la víctima, y Juan Abel Allende, un conocido, se presentaron espontáneamente en la Justicia para confesar el homicidio; y también explicaron qué los habría motivado. Ayer, dos fiscales detallaron que debieron corroborar esa autoincriminación antes de ordenar las detenciones, que se concretaron este martes. Entre las pruebas que los complican está el secuestro de la carabina del hombre asesinado, lo único que faltaba de su propiedad, que estaba en poder de Allende y que, según las pericias, fue el objeto utilizado para matarlo.

 

 

 Al cotejo del arma se le suman pericias de huellas y neumáticos, testimonios y mensajes.

 

En el informe de la autopsia, la médica forense Alba Pereira estableció que las marcas que los golpes dejaron en la humanidad de Ortiz tenían ciertas particularidades que descartarían un objeto contundente como un hierro o palo. El jueves 30 de junio, luego de que Alejandra Ortiz fuera a los tribunales para su confesión, la Policía secuestró la carabina calibre 22 de la víctima en la casa del padre de Allende. Días después, cuando se la exhibieron a Pereira, la perito dijo que la culata del arma tenía la misma impronta que las heridas en la cabeza del hombre asesinado.

 

El jueves, ante la pregunta de este medio, una fuente de la investigación dijo que lamentablemente no hallaron en el rifle manchas de sangre o rastros de ADN que pudieran sumar al cúmulo de pruebas reunidas hasta ahora, que no son pocas.

 

En una conferencia de prensa que brindaron al mediodía, los fiscales Stefanía Cifuentes y Maximiliano Bazla Cassina ventilaron el dato de que los ahora detenidos se habían autoincriminado en dos audiencias, el 30 de junio y el 1º de julio, pero que fue necesario reunir pruebas que acreditaran esos dichos.

 

“En esa confesión alegaban tener razones y motivos por los cuales habían llevado a cabo este homicidio. Pero una confesión sola o aislada no hace prueba de nada, es necesario que sea corroborada con pruebas, fundamentalmente con indicios que nos determinen que el hecho pueda haber ocurrido de la manera en que lo confesaron y que estas personas puedan ser autores del delito”, comentó Bazla Cassina. “Este ministerio continuó con la investigación y cuando los elementos que recolectamos nos permitieron llegar a una sospecha fundada, con convicción suficiente de que ellos habían sido autores del homicidio, recién ahí se procedió a ordenar la detención y llevar adelante la audiencia de formulación de cargos”, que fue este miércoles, sumó el funcionario.

 

Y la coincidencia en la forma de la culata del arma con las heridas en la víctima no es lo único. Hay un testimonio que sitúa a ambos sospechosos juntos el día del hecho, horas posteriores al crimen; también pericias que establecen que las huellas de pisadas halladas en la escena del crimen se condicen con calzado secuestrado a los sospechosos; que las huellas de un vehículo en el campo en el que trabajaba el puestero serían del auto secuestrado a Allende; el hallazgo de manchas hemáticas dentro de ese auto; y mensajes de texto que la imputada le habría mandado a un amigo luego de su confesión.

 

 

 El motivo no está acreditado

 

“Tenemos evidencia de que ellos han participado de este ilícito y que son los responsables de la muerte del señor Ortiz. Es la teoría del caso”, sostuvo Cifuentes en la conferencia, aunque luego aclararon que, hasta el momento, no hallaron indicios que acrediten la versión que dieron sobre los motivos que los llevaron a cometer el crimen, móvil que los fiscales prefirieron no difundir.

 

Anteayer, Allende y Ortiz fueron imputados por el delito de homicidio simple en calidad de coautores, lo que implica que tuvieron el mismo grado de participación en el hecho. Sin decirlo directamente, Bazla Cassina dejó entrever que esa figura podría agravarse.

 

La imputación y calificación inicial “no implica que con el correr de los meses, con la incorporación de nuevos indicios, nuevas entrevistas, nuevos informes psiquiátricos, médicos y psicológicos se llegue a hacer otra formulación de cargos por alguna posibilidad de que exista alguna causa de justificación del homicidio simple o transformar esto en un homicidio calificado”, expresó en conferencia.

 

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