SAN LUIS - Viernes 24 de Mayo de 2024

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Las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan

Plataformas como OnlyFans, fuentes de trabajo que emparejan la balanza, pero no esquivan los prejuicios.

Por Astrid Moreno
| 05 de febrero de 2023
Ellas, productoras. Las mujeres son las principales creadoras y vendedoras de material erótico o sexual en plataformas digitales.

Las mujeres ya no lloran, las mujeres factura”, cantó Shakira en la music session #53 del productor argentino Bizarrap. Con el sonido de la caja registradora todavía de fondo, y no por el tema, sino  por los llamativos ingresos que se obtienen a través de la venta de contenidos eróticos en plataformas online, es que las mujeres son noticia cotidianamente. Primero incursionaron las famosas, como Flor Peña y Cazzu, luego muchas otras, con profesiones menos rentables y fuera del ojo público, que se animaron a hacerlo.

 

“Seño ‘hot’ que vende contenido”, “La presa que tiene OnlyFans” y “Soy jubilada, pero también tengo OnlyFans” son algunos de los titulares más comunes cuando se refieren a mujeres que ganan dinero con sus imágenes o videos; como si sus profesiones o situaciones de vida fueran incompatibles con un negocio que tradicionalmente fue liderado por productores varones, con la objetivación de los cuerpos de ellas, a través de la pornografía.

 

Para Julieta Venus, la productora y actriz porno mexicana, tener OnlyFans les permitió a las trabajadoras que producen contenido sexual contar con un ingreso sin correr riesgos; mientras que en el caso de las mujeres en general aseguró que las ayudó a “desinhibirse más y animarse a mostrar sus cuerpos”. Por su parte, Luz Oros, la influencer puntana que utiliza Cafecito, la versión argentina que se cobra en pesos, vender producciones eróticas es una forma fácil de generar ingresos.

 

El termino pornografía tiene su raíz en el griego “pornoi”, que significa mujer que vende su cuerpo, y “grafos”, de grafía. Constaba de dibujos que se difundían de prostitutas con sus clientes. Eso "evolucionó" a las revistas y filmes pornográficos.

 

“Con el paso del tiempo se hizo una gran industria de ese concepto donde la mujer es objetivada. Existe un nuevo contenido llamado ‘pornografía feminista’, que busca reivindicar la manera de mostrarlas y de consumir contenido que no sea ese porno violento que las expone y relega a un lugar donde los hombres las penetran. A esta última corriente se suma que las mujeres vendan sus fotos”, explicó Analía Pereyra, sexóloga clínica y educativa.

 

A pesar de que ninguna de las apps nació con la idea de ser una plataforma exclusiva de venta de contenido pornográfico o erótico, el 90 por ciento del uso de estos sitios se va en ese material. OnlyFans se autodescribe como “un servicio de suscripción de contenido”, con sede en Londres; mientras que Cafecito es un sistema de financiamiento colectivo que une personas y sus proyectos con otros usuarios que quieren apoyarlos a través de donaciones.

 

El sitio londinense se lanzó en julio de 2019, pero cobró especial fuerza en 2020 con la pandemia, para ese entonces ya tenía un crecimiento de medio millón de usuarios nuevos al día. Para septiembre de 2022, última cifra revelada por la página, el número se elevó y superó los 100 millones de usuarios y los 2 millones de creadores, o creadoras, de contenido.

 

“Hay trabajadoras sexuales que ya no se quieren dedicar a dar servicios presenciales y empezaron a subir contenido 'soft', es decir,  de pies, modelaje o de lo que sea”, explicó Julieta. Y agregó: “Hasta hace unos años, antes de que pegara tanto esto de las plataformas, la mayoría de los productores se veían como dioses y nosotras pensábamos que sin ellos no podíamos hacer nada. Ahora que ya las chicas son más independientes con sus contenidos, los productores se tienen que adaptar a ellas y eso está genial”.

 

La creadora de filmes pornográficos aseguró que mujeres, hombres y personas de la diversidad sexual ya no quieren formar parte de producciones ajenas, sino que son sus propios productores de material y utilizan las plataformas para distribuirlo.

 

 Aunque hay contenido diverso, y para todas las orientaciones sexuales, son los hombres los mayores consumidores y esto se debe a dos factores principales que explicó la sexóloga clínica. Primero está probado científicamente que ellos son más visuales a la hora de alcanzar la excitación; el segundo motivo tiene una raíz más profunda.

 

“Los hombres tienen permitido en nuestra cultura hacer ‘uso’ del cuerpo de las mujeres y masturbarse con ello; en cambio, a nosotras nos caen mandatos que llevan a que no esté bien visto que sintamos deseo”, fundamentó Analía.

 

 

Cafecito, el OnlyFans del Martín Fierro

 

Luz es influencer y además de promocionar lugares de comida y casas de ropa ofrece a sus casi 80 mil seguidores de Instagram el link para acceder a su cuenta de Cafecito donde vende, según sus propias palabras, contenido sexual pero cuidado y que “deja algo a la imaginación”.

 

“La idea nació porque tenía usuarios falsos en redes sociales que usaban mis fotos de perfil y las vendían como contenido. Entonces me dije: ¿por qué no genero ingresos vendiéndolo yo?, si había gente que ganaba plata con mis imágenes. Además, me encanta sacarme fotos y que sean jugadas también”, explicó.

 

El intercambio con sus “fans” es simple, ella produce contenido, lo categoriza en packs que luego publica y a los que pueden acceder pagando un precio establecido por ella. La interacción con los compradores es nula, ellos simplemente ingresan, eligen qué contenido desean consumir y transfieren el dinero a la cuenta de Mercado Pago de la joven.

 

“No lo considero un trabajo formal, ni tampoco un trabajo en sí, porque no tengo un desgaste físico ni mental, es simplemente sacarse fotos y hacer un álbum. Pero sí podría llegar a ser un estilo de vida con el cual tenés ingresos sin hacer ni un movimiento en sí”, desarrolló.

 

Otra de las ventajas que remarcó fue que no tiene jefe y que es ella quien maneja sus horarios y formas de trabajo; además de quien establece los límites y el contenido que desea producir y mostrar.

 

El tipo de imágenes y videos sexuales o eróticos que se ofrecen en las plataformas es variado. En el caso de Luz, utiliza fotos que se tomó ella misma y fue recopilando y otras las hizo espontáneamente. También ofrece paquetes más producidos, aunque no dejan de ser caseros.

 

Sin embargo, advirtió que la plataforma tiene una contra, aunque no puede revelarla, porque es una fuga del sistema que permite acceder al contenido de manera gratuita. La otra negativa está por fuera de la aplicación y es la mirada de los otros y otras.

 

“Hay miles de prejuicios en la familia, el trabajo y los vínculos amorosos. La gente no tolera ver personas que expongan su libertad y que, encima, hagan plata fácil. También está el tema de las estructuras sociales, los estándares de belleza y el tabú que hay aún con el sexo o la sexualización”, lamentó.

 

Por su parte, Julieta coincidió en que a las mujeres se las juzga más por vender su contenido que a los hombres, y que hay que ser fuerte para estar en la industria del sexo y no ser tomada como un objeto.

 

Analía cerró: “Al sistema patriarcal le molesta que seamos dueñas de nuestro propio deseo. Que sea la mujer quien decida cosas como maternar, estar en pareja o vender contenido. La mujer que es libre, independiente y decide cómo quiere tener una relación o que le gusta mostrar su cuerpo siempre está siendo juzgada”.

 

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