El misterio de las bicicletas prestadas y desaparecidas de Tilisarao
Bicicletas prestadas, bicicletas corridas, bicicletas sacadas, bicicletas olvidadas, bicicletas recuperadas y un suceso que no pasó de un susto en la puerta de un comercio del centro de la localidad.
Las bicicletas en los pueblos son uno de los modos de traslado más comunes y los usuarios las dejan, a veces sin ninguna seguridad, en las puertas de sus casas o de los comercios. En Tilisarao, un hecho muy curioso sucedió el fin de semana y llamó la atención de muchos vecinos y se hizo viral en las redes sociales.
Sucedió cuando un joven llegó al maxikiosco Wil dan, ubicado en avenida Córdoba, en pleno centro de la localidad, a bordo de una bicicleta prestada por un amigo. Confiado, dejó el rodado en la puerta y entró al local para hacer sus compras.
La había dejado tan cerca de la puerta, que cuando llegaron unos distribuidores para recargar mercadería en el negocio la tuvieron que correr unos metros para poder ingresar.
A los pocos minutos llegó a Wil dan una mujer que también tenía intenciones de compras y dejó su bicicleta en el espacio libre que habían hecho los distribuidores al correr el primer rodado. Parte de la confianza de los protagonistas es la tranquilidad del pueblo, la zona céntrica en que está el comercio y la presencia de la comisaría a menos de una cuadra.
Pero ante los imponderables no hay seguridad que valga. Cuando el primer cliente salió del comercio, sucedió lo inesperado. Tan confiado como antes, se apeó al rodado de la mujer y se fue a su casa, con las compras hechas.
El problema empezó a magnificarse cuando salió del comercio la clienta de la segunda bicicleta, que notó con desesperación que el rodado no estaba. A pocos metros de allí descansaba otra bicicleta, sin dueño aparente.
La dueña del kiosco dijo a Radio G de Tilisarao que al ver el rodado le sacó una foto y la subió a las redes sociales, mientras trataba de saber qué había pasado con la bicicleta de su clienta, que reclamaba su medio de transporte.
Mientras tanto, en otro sitio del pueblo, el confundido ciclista le devolvió el vehículo a su amigo, quien notó que el rodado no era el suyo. “¿Qué hiciste con mi bicicleta?”, le preguntó al atribulado muchacho.
La historia terminó con cada dueño con su bicicleta y la Policía tomando algunas declaraciones a los participantes del curioso hecho y recibiendo los dos rodados. Los efectivos habían visto por las cámaras de seguridad que el joven se había llevado la bici de la mujer y había dejado la suya, que ni siquiera era suya, era de su amigo.
La dueña del kiosco señaló a la radio de su localidad que es muy común que los clientes se confundan de rodado o se las olviden en la puerta del local. “Tenemos una desde el miércoles, las publicamos en las redes y el dueño no aparece”, dijo.
LA MEJOR OPCIÓN PARA VER NUESTROS CONTENIDOS
Suscribite a El Diario de la República y tendrás acceso primero y mejor para leer online el PDF de cada edición papel del diario, a nuestros suplementos y a los clasificados web sin moverte de tu casaMás Noticias
