¿Cuándo van a trabajar los cuerpos legislativos de la provincia y de la ciudad?
La semana pasada, por diversos motivos, no hubo sesión ni en la Legislatura provincial ni en el Concejo Deliberante de San Luis. Algunos especulan que el regreso será después de las elecciones.
El pedido de la ciudadanía por ver a los diputados, senadores y concejales justificar sus suculentos y a veces injustificables sueldos es clara y repetida. Posiblemente no porque le interese del todo ver trabajar a los legisladores, sino porque siente –con razón- que parte de su esfuerzo va a parar a los salarios de esos dirigentes.
La decisión simultánea y posiblemente consensuada entre la Legislatura Provincial y el Concejo Deliberante de suspender las sesiones por tiempo indeterminado no hace más que agregar una mancha más al derretido prestigio que ambas instituciones pierden mes a mes y que embarran un cada vez más deteriorado sistema democrático en la provincia.
Justamente una mancha, pero de humedad, en el techo del edificio legislativo, fue la que divisó con ojo de halcón que no tiene para otras cosas el presidente de la Cámara de diputados de la provincia, Alberto Leyes. La situación fue suficiente para que la autoridad decidiera suspender las sesiones apenas 20 días después de que el gobernador Claudio Poggi las inaugurara sin divisar manchas en los techos.
Las especulaciones políticas sobre el hecho son muchas y variadas, pero todas parecen recaer en las elecciones –justamente legislativas- del 11 de mayo. Al parecer, Leyes y sus compañeros de bloque oficialista (originales y tránsfugas) no tiene intenciones de sesionar hasta después de los comicios. En declaraciones periodísticas que brindó en la semana, el presidente del cuerpo se comprometió a que el miércoles 30 habrá sesión.
Puede haber casos particulares pero el del presidente de la Cámara parece muy claro: Leyes se juega el dominio de La Calera en las elecciones a manos de su hermana, Mabel, candidata a intendente en una disputa muy complicada que tiene como favorito a Diego Lorenzetti, el actual mandatario, corrido sorpresivamente al partido libertario. Hace fuerza por el Partido Justicialista el periodista Hernán Orozco, también candidato.
Saben los Leyes –un apellido y una forma de hacer política que mete miedo en La Calera- que una derrota electoral en su propio territorio los dejará muy mal parados en el futuro. Y huelen, como hombres y mujeres de campo que son, que el aroma del triunfo está lejos, muy lejos, de estar asegurado.
Entonces, Alberto, recuperado de un accidente automovilístico –que la Policía ocultó por expreso pedido del legislador- en Navidad que lo mantuvo internado y fuera de la órbita política por un tiempo, decidió priorizar la campaña en su campo de acción antes de hacer lo que el pueblo le demanda y para lo que lo eligió cuando era un peronista hecho y derecho: trabajar en la Legislatura. Leyes también es candidato a renovar su banca, a la que parece atornillado, ahora con el visto bueno del poggismo.
En las mismas declaraciones en las que prometió que esta semana la Legislatura tendrá actividad normal, el diputado dijo que “por ahí piensan que los legisladores no trabajan”. Cuando quiere, Alberto tiene una percepción de la realidad que ilusiona.
En el Concejo Deliberante de San Luis el cese de actividades fue más escandaloso, como les gusta jugar a los ediles que responden al intendente Gastón Hissa. Apenas iniciada la sesión del jueves, la presidenta del bloque oficialista, Lizbeth Huatay, anunció que ella y sus compañeros no darían quorum porque el orden del día contenía muchos temas políticos a casi tres semanas de las elecciones.
Más allá de que, en rigor, la mayoría de los asuntos a tratar eran de orden social; parece ser que los concejales del oficialismo desconocen que justamente su tarea es debatir sobre cuestiones relacionadas a la política. Para eso están. Si quieren hablar de fútbol, series, amoríos o estrategias electorales, a la vuelta del edificio, por la peatonal, hay una seguidilla de bares donde funcionarios gubernamentales y judiciales, opositores, periodistas, abogados y dirigentes varios inician todas las roscas posibles.
No pareció, la decisión del bloque oficialista en el Concejo, una determinación hecha a las apuradas, con el temperamento del enojado. Todo lo contrario, las palabras de Huatay sonaron extrañamente reflexivas, pensadas (en el que caso de que semejante acto de torpeza valga para esa acción), parte de una estrategia. No puede ser una casualidad que el jueves que viene sea 1 de mayo y los concejales se tomen el feriado nada más y nada menos que por el Día del Trabajador. Hay paradojas que generan alguna sonrisa disimulada.
Los concejales de la oposición –que se mostraron sorprendidos primero e indignados después por la determinación de sus colegas- especulan que el jueves 8 de mayo habrá una nueva excusa para no sesionar y completar, por fin, la intención de volver al trabajo después de las elecciones. Tampoco son caprichosas las fechas: la bancada en el Concejo se renueva y la gestión municipal ha hecho muy poco para captar los votos de los vecinos. Más bien, hizo mucho por perderlos.
Algunos dirigentes del peronismo observan, más allá de la preocupación, que las pocas ganas de trabajar que tienen en el oficialismo redundará en el voto castigo de la gente, pero no se confían ante la vieja consigna política –que según el poggismo vino a combatir pero que no hace más que reforzarla día a día- de que las puntadas sin hilo son infrecuentes.
Ver a los concejales oficialistas levantarse uno a uno de sus bancas y desfilar en triste fila india hacia sus despachos ante la mirada atónita de los opositores y, aún más, del público que estaba en el recinto, fue una imagen que refleja la forma de hacer política que tienen ciertos dirigentes. “Les están pagando el sueldo”, les gritó el concejal Gastón Témoli, en un intento por recordarles a quiénes se deben los concejales.
Entre sonrientes, cabizbajos, silenciosos e incurables, los concejales oficialistas dieron un paso más hacia la vergüenza. Hasta la presidenta del cuerpo, Laura Sánchez, tránsfuga como Leyes en la Legislatura provincial, abandonó graciosamente su puesto de trabajo.
A ningún concejal, a ningún diputado se le descontará el día. Y pasarán un 1 de mayo, otra vez, a contramano de la mayoría de la gente que tiene que trabajar sin pausa para no llegar a fin de mes.
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