11°SAN LUIS - Miércoles 14 de Octubre de 2026

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Tiene 18 años, reparte viandas a personas en situación de calle e inspira con su historia

Bautista Pérez, vecino de El Chorrillo, Juana Koslay, movilizó a toda su familia para cocinar y repartir viandas en zonas vulnerables. Un gesto de pura empatía, fe y amor.

Por redacción
| Hace 15 horas
Amor al prójimo. Toda una familia, movilizada por la solidaridad de Bautista. Foto: gentileza.

En tiempos donde las noticias suelen impregnarse por la angustia y las dificultades cotidianas, hay gestos que irrumpen como un faro de esperanza. Y es que en la provincia, en los peores escenarios, la solidaridad puntana florece infrenable. En El Chorrillo, Juana Koslay, un joven de apenas 18 años demostró que para cambiar la realidad no se necesitan grandes presupuestos, sino un corazón dispuesto a mirar al otro con amor y dignidad; la necesidad de mirarse en el otro.  

 

 

Se trata de Bautista Pérez quien, movido por un profundo agradecimiento a Dios y una notable empatía, puso en marcha una red comunitaria que lleva un plato de comida caliente a las personas en situación de vulnerabilidad.

 

 

La inquietud nació en el propio Bautista, quien vivencia su fe de una manera muy genuina y entiende en el Evangelio la clave de amar al prójimo como a uno mismo. Con la convicción de que la mejor forma de agradecer es ayudar, le planteó a su familia la idea de preparar viandas caseras.

 

 

La respuesta no tardó en llegar: todos los suyos, su mamá, su madrina, tíos, primos e incluso vecinos se sumaron de inmediato para cocinar y armar las viandas. Otros colaboraron con diferentes productos.

 

 

La primera noche salieron a recorrer la zona céntrica de San Luis, los puentes y rotondas con 35 viandas; la segunda fecha alcanzaron las 50 porciones de un exquisito arroz amarillo con pollo, sumando además pan donado por comercios del barrio.

 

 

Para Bautista, salir a la calle es encontrarse con una dura realidad que interpela. “Es triste ver a gente grande que puede tener la edad de tu papá o de tu abuelo tirada en la calle, es triste ver a chicos jóvenes descalzos. En vez de gastar la plata yendo a un baile, preferí comprar bandejas, un poco de pollo, arroz y hacer un guiso”, reflexionó con una madurez que emociona.

 

 

A sus 18 años, no solo entrega un plato de comida, sino también la calidez de una charla, una mirada atenta y el abrigo que tanto hace falta. Cosas simples y profundas, que dejan una huella inmemorial.

 

 

Esta iniciativa familiar y solidaria continúa creciendo y necesita del abrazo de toda la comunidad. No piden dinero, sino ingredientes que sumen a la olla: paquetes de arroz, fideos, salsa, condimentos, verduras o prendas de vestir y calzado en buen estado.

 

 

Quienes deseen colaborar y sumarse a esta cadena de favores pueden comunicarse directamente al teléfono 2664-775175. Un claro ejemplo de que, cuando las manos se unen desde el amor, la esperanza siempre se sirve caliente. No todo está perdido, aún en un contexto tan indiferente e individualista.

 

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