El asesinato de “Coca” Díaz: las preguntas que intenta responder la fiscalía
A una semana del brutal homicidio de la enfermera jubilada en el barrio 119 Viviendas (ciudad de San Luis), la investigación sigue abierta y rodeada de incógnitas.
El asesinato de Gregoria Rosa “Coca” Díaz sigue envuelto en interrogantes. La mujer, una enfermera jubilada que este jueves cumpliría 86 años y que vivía sola en su casa de la manzana 230 del barrio 119 Viviendas, fue encontrada brutalmente golpeada en el baño de su vivienda. Minutos después murió cuando era trasladada en ambulancia al Hospital Central “Ramón Carrillo”.
El caso, que investiga la fiscal Delia Bringas, se sostiene por ahora sobre una hipótesis principal —homicidio en ocasión de robo—, pero las circunstancias del crimen han abierto una serie de preguntas que los investigadores todavía intentan responder.
¿Quién entró a la casa de “Coca”?
Uno de los primeros misterios que surgió en la escena es el modo en que el o los atacantes ingresaron a la vivienda. Según la fiscalía, ni puertas ni ventanas estaban forzadas. Esa situación alimenta varias hipótesis: que la víctima haya abierto la puerta voluntariamente o que el agresor haya logrado ingresar saltando la reja del frente, como cree su sobrino.
“Coca” era una mujer conocida y querida en el barrio. Vecinos recordaron que solía hablar con todo el mundo y no era desconfiada. Incluso trascendió que el domingo por la tarde habría abierto la puerta a un joven que terminó robándole dinero que tenía sobre la mesa.
¿Fue el mismo atacante?
Ese episodio previo alimenta otra de las preguntas centrales de la causa: si el robo de la tarde y el ataque mortal de la noche están conectados.
La posibilidad de que el agresor haya regresado horas después para concretar un robo mayor es una de las líneas que analizan los investigadores.
¿Por qué tanta violencia?
La autopsia reveló un nivel de violencia que sorprendió incluso a los investigadores. La médica forense Patricia Gallardo determinó que la causa de la muerte fue un politraumatismo producto de una feroz golpiza.
El informe describe múltiples lesiones en el rostro y en el cuerpo, fractura de costillas, lesiones cervicales, una contusión de gran magnitud en la cadera —compatible con patadas— y dos heridas punzocortantes, una en el antebrazo y otra en el muslo.
Para el entorno familiar, la brutalidad del ataque sugiere que la víctima pudo haber reconocido al agresor.
¿Qué pasó dentro de la casa?
La escena también presenta elementos que intrigan a los investigadores.
La vivienda estaba inundada por la rotura de un flexible en el baño, donde la mujer fue encontrada ensangrentada e inconsciente por su sobrino Sergio Díaz Espínola alrededor de las 7:15 de la mañana. El cuerpo bloqueaba la puerta, lo que dificultó el ingreso al lugar.
Además de rastros de sangre, se constató el faltante de varios objetos: un televisor, el teléfono celular de la víctima y dinero en efectivo. También desaparecieron alimentos que la mujer guardaba en la heladera para festejar su cumpleaños número 86, que iba a celebrarse el 12 de marzo.
Parte de esos alimentos fue hallada luego en las inmediaciones de la vivienda, lo que refuerza la hipótesis de una huida apresurada.
¿Qué muestran las cámaras?
Desde el primer momento, la investigación se concentró en el análisis de cámaras de seguridad de la zona. En la manzana donde vivía la víctima no hay cámaras públicas, por lo que los investigadores dependen de registros de viviendas particulares y comercios cercanos.
El traslado de un televisor y de bolsas con alimentos podría haber quedado registrado en alguno de esos dispositivos.
¿Hubo uno o más atacantes?
La violencia del hecho también abre otra incógnita: si el crimen fue cometido por una sola persona o por más de una.
Las lesiones, la brutalidad de la golpiza y el traslado de objetos robados son elementos que todavía están bajo análisis en la causa.
Un barrio en shock
Mientras la investigación avanza entre pericias, testimonios y análisis de imágenes, en el barrio Cerro de la Cruz la sensación dominante es de conmoción.
“Coca” era una figura conocida en la zona. Durante años trabajó como enfermera en el sistema de salud provincial y, ya jubilada, mantenía una rutina simple: caminar por el barrio, conversar con vecinos y compartir desayunos con su sobrino.
Una semana después del crimen, la casa donde ocurrió el hecho sigue custodiada por la Policía. Y el caso, que sacudió a toda la provincia, continúa abierto y lleno de preguntas.
Por ahora, el asesinato de “Coca” Díaz sigue siendo eso: un crimen brutal y un misterio sin resolver.
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