Ola de robos de motos en Villa Mercedes: un flagelo que no da tregua
La sustracción de rodados se convirtió en moneda corriente. Pese a las medidas de seguridad, los delincuentes actúan con total impunidad, desde la Terminal hasta los barrios. Denuncian falta de respuestas y zonas liberadas.
La inseguridad en Villa Mercedes ha escalado a niveles que mantienen a la comunidad en un estado de alerta y desprotección permanente. En las últimas semanas, el robo de motocicletas se ha transformado en una verdadera epidemia que afecta a trabajadores, estudiantes y familias por igual.
La frecuencia de los delitos y la audacia de los delincuentes sugieren un panorama de impunidad donde las autoridades parecen no poder —¿o no querer?— poner un freno, alimentando las sospechas vecinales sobre zonas liberadas y una marcada impericia en la prevención.
Un fin de semana marcado por el delito
Los hechos más recientes dan cuenta de que ningún punto de la ciudad está a salvo. El pasado sábado 14 de marzo, a plena luz del día y en un lapso de apenas quince minutos, un vecino del barrio Villa Celestina sufrió el robo de su Motomel S2 negra con detalles en verde agua.
El vehículo, patente A237GAE, fue sustraído de la puerta de su domicilio en la calle Paul Harris, entre Mitre y General Paz, dejando al propietario en una situación de total vulnerabilidad.
Este episodio no fue el único del fin de semana. Durante la noche del viernes 13 de marzo, la delincuencia golpeó en las inmediaciones del polideportivo ubicado en las calles Héctor Aubert y Capitán Bolzán.
Allí, una persona denunció la desaparición de su rodado, patente A227IEZ, el cual se encontraba estacionado con detalles distintivos como cintas rojas en sus espejos. En ambos casos, el pedido de colaboración a la comunidad se volvió la única herramienta ante la falta de respuestas operativas inmediatas.
Impunidad
Lo que más indigna a los damnificados es que el uso de candados, trabas de volante y estacionamientos teóricamente vigilados ya no garantiza la seguridad del patrimonio.
Durante el mes de febrero, un joven de 18 años sufrió el robo de su Corven 150 cc en el estacionamiento de la Terminal de Ómnibus. A pesar de haber dejado el vehículo con todas las medidas de seguridad, los ladrones lograron llevárselo en menos de media hora. Se manejan con total impunidad.
La lista de víctimas continúa extendiéndose por todo el mapa mercedino. Desde una Motomel 110 sustraída en el barrio Independencia, hasta una Brava Aquila 200 cc robada en el predio del Hospital, la modalidad se repite sin distinción de zona.
En el cruce de las calles Colón y Almafuerte, otro vecino perdió su Yamaha, que representaba su único medio de movilidad para cumplir con sus tareas laborales, llegando incluso a ofrecer recompensa con tal de recuperar su herramienta de trabajo.
La incertidumbre es total. Los vecinos de Villa Mercedes hoy conviven con el temor de que, en cualquier momento, les toque a ellos. Mientras tanto, la falta de patrullaje eficiente y la ausencia de una estrategia de seguridad integral dejan a la ciudadanía a merced de una delincuencia que parece haber tomado el control de las calles.
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