19°SAN LUIS - Miércoles 25 de Marzo de 2026

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La alquimia y el verbo de Marcos Freites

Nació en Nogolí y hace 25 años publicó sus primeros poemas. Hoy, a los 42, es un referente de la literatura joven, bohemia, nocturna y puntana. Y un impulsor de las nuevas generaciones. "La función del poeta es hacer resucitar el lenguaje". 

Por redacción
| Hace 21 horas

Poeta del suburbio, relator de la noche, cartonero del lenguaje, diletante de la lengua popular, Marcos Freites lleva un cuarto de siglo en la sobremesa de la poesía puntana, un movimiento al que le impuso un poco de aire fresco y humo de cigarrillo. El fin de semana, el escritor celebró primero en Casa Mollo y luego en Asturias –dos espacios a los que usurpó con su presencia semanal- los 25 años de sus primeros versos impresos.

 

 

Aquel joven entusiasta, por entonces más lector que escritor, empapado de la poesía de Mallarmé y de Nicanor Parra, redactó junto a un grupo de amigos un fanzine artesanal, pegado a fuerza de abrochadoras prestadas, que se llamó “La mano inquieta: discursos de sobremesa”, cuyo título estuvo inspirado en la frase que alguien le dijo alguna vez: “Freites, la poesía se escribe para escucharla en las sobremesas”.

 

 

El impulso que llevaba a Marcos y sus colegas, entre los que mencionó a Matías Lucero, estaba fundamentado en un movimiento que en Buenos Aires encabezaba la editorial “Eloisa cartonera”, que publicaba a Washington Cucurto, o en la narrativa de Fabián Casas. También fueron los tres años que Marcos pasó en Chile los que le dieron la perspectiva de tomar la poesía “como una aventura espiritual, como un asalto o una expedición que se impone”.

 

 

Ahora el poeta tiene 42 años, una cuantiosa bibliografía de títulos tan punzantes como “Nadie necesita poemas” o “Nos reíamos porque éramos jóvenes”, y el mismo entusiasmo de su juventud, que se refleja en los encuentros semanales que organiza con otros escritores de su generación y donde descarga sus reconocidos recitados.

 

 

Freites nació en Nogolí y apenas terminó la primaria se vino a San Luis para estudiar en la Lucio Lucero, donde egresó y donde tuvo sus primeras iluminaciones poéticas, de la mano y las letras de Antonin Rimbaud y el Conde de Lautreamont, un uruguayo maldito.

 

 

Poeta full time, el hombre que usa lentes oscuros y remeras de bandas de rock en la mayoría de sus apariciones, prefirió una metáfora para describir algunas anécdotas de sus inicios. “La niñez y la adolescencia es ese momento en donde si tirás una piedra a un estanque te quedas con las ondas expansivas”.

 

 

 

Desde que comenzó en la poesía, Freites tuvo la intención de romper con la lírica y “escribir poemas no con ideas sino con palabras”, porque “el poema siempre habla sobre el lenguaje y busca rebelarse contra el discurso”. Así, formó una carrera con versos que hablan sobre el recorrido de la línea R, las nuevas tendencias puntanas y la esquina de Lafinur y España, una de sus figuras más representadas. “La gente se saca fotos ahí y me las manda”.

 

 

No es el único alcance que Freites descubrió de su obra en la extensión popular. Una vez entró a un baño de “Say no more”, el bar de Illía y Constitución, y se sorprendió al ver que en una pared alguien había escrito su frase, “San Luis termina en San Luis”.

 

 

Para celebrar el cuarto de siglo de actividad poética, Marcos editó “Todos los bellos disturbios”, una antología que reúne los versos más destacado de su pluma y que tienen como fin describir una realidad no tan tangible, aunque sí “observada a través de nosotros”.

 

 

Como no podía ser de otro modo, los presentó con sus amigos y amigas poetas, muchos de ellos jóvenes a los que el propio Freites alienta para que escriban primero y se atrevan a mostrarlo después. “Es muy necesario tener nuevas voces porque si no el poema actual va envejeciendo. Eso, sumado al estado de incertidumbre que lo rodea siempre, hace que la creación sea posible”

 

 

Ese protomovimiento poético tiene a Marcos como su cara más visible y excéntrica. Su espada más luchadora y su escudo más férreo. Y tiene la ventaja de la disrrupción con la poesía tradicional de la provincia. “Como San Luis no tiene ninguna tradición rígida, puede tener todas”, teorizó el escritor, quien agregó que uno de los fines que tiene el poeta es “hacer resucitar el lenguaje”.

 

 

La base de operaciones de esa generación literaria en San Luis es “Perniciosa”, una editorial encabezada por Freites que tiene más de 30 obras editadas de diversos autores y que cobijó algunas creaciones propias, similares a las de sus inicios, hace 25 años, en formato revistas. “Pero como dice Fabián Casas –bromeó Marcos-, las revistas literarias son como los matrimonios: duran dos números”, bromeó el poeta.

 

 

Curiosamente, en la editorial que creó hay pocos títulos suyos. “Me cuesta estar en el centro de la escena, siempre trato estar huyendo; hasta de mí mismo”, sostuvo quien entre otros de los preceptos que tiene a la hora de escribir está la sensación, contraria a la de otros autores, de que “la hoja en blanco siempre está llena, ya está escrita”.

 

 

En “Perniciosa” tienen el principio de que un libro tiene que costar lo mismo que un atado de cigarrillos. No es una comparación antojadiza ya que, dice Marcos, el tabaco es el único vicio que le quedó tras una vida agitada. “Pero debe ser porque cuando era chico leí muchas novelas negras”.

 

 

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