El mega allanamiento al penal tomó vuelo nacional y complica a la gestión de Seguridad
Las noticias destacaron el hermetismo federal del opertativo. Se confirmó que la provincia no tuvo conocimiento previo del abordaje por temor a filtraciones de información. Solo actuaron autoridades judiciales y Gendarmería.
Lo que el Gobierno de San Luis intentó presentar como un "trabajo conjunto" ha quedado totalmente desmentido por la realidad de los hechos y la cobertura de los principales medios del país. El megaoperativo en el Complejo Penitenciario N°1, que movilizó a unos 200 efectivos de Gendarmería, ya no es solo un escándalo local: el caso tomó vuelo nacional tras las publicaciones del sitio oficial Fiscales y el diario La Nación, poniendo en jaque la gestión de la ministra de Seguridad, Nancy Sosa y la titular del Servicio Penitenciario, Karina Mantelli.
El abordaje de los medios nacionales subraya un punto crítico que el Ejecutivo provincial pretendió "dibujar": la inexistencia de injerencia de la Policía de San Luis, de sus autoridades penitenciarias o referentes institucionales.
Según consignó La Nación, el procedimiento se realizó bajo un "estricto hermetismo judicial" para evitar movimientos internos que pudieran entorpecer la obtención de pruebas. Este aislamiento de las fuerzas locales responde a una sospecha clara: el temor a que se filtrara información desde la provincia, garantizando así un resultado concreto frente al presunto ingreso de drogas para la venta a los presos.
La magnitud del despliegue, nunca antes visto en la ciudad de San Luis, fue coordinada directamente por la Unidad Fiscal San Luis, con la intervención del fiscal federal Cristian Rachid, y ejecutada exclusivamente por Gendarmería.
Mientras el oficialismo busca suavizar el impacto político, la jerarquía de los organismos intervinientes —incluyendo la Fiscalía de Distrito Federal de Mendoza— confirma que la confianza en las instituciones provinciales para este caso era nula.
El secuestro de material digital, documental y estupefacientes dentro de los pabellones deja al descubierto una red de comercialización que funcionaba frente a las narices del sistema penitenciario provincial.
Hoy, con el caso en la lupa de todo el país, el discurso de la "colaboración" se desmorona frente a una intervención federal que, en la práctica, funcionó como una intervención directa sobre la seguridad de San Luis. Le intervinieron directamente el terreno a Nancy Sosa, pero el Gobierno actúa bajo una cínica postura.
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