Historias, poderes y canciones de un músico que piensa en los demás
De educación salesiana, empujado por León Gieco, el compositor llega por primera vez a San Luis para presentar su nuevo disco, "El poder de los olvidados". El sábado estará en Merlo y el domingo en San Luis acompañado por el local Pablo Fernández.
Nacido en el barrio de La Boca, David Tagger tuvo que decidir entre la vida artística que desde pequeño vivió en su familia, con su madre cantante de folclore; o la deportiva que le proponía la cancha de futsal donde pasó buena parte de su infancia. Dos discos y una carrera incipiente después, está claro cuál fue su elección.
Como parte de esa mirada musical, el cantante y compositor llegará por primera vez a la provincia para dar dos recitales en los que se presentará de modo acústico, solo con su guitarra. El primero será el sábado en el domo de “Les”, en la avenida General San Martín de Merlo; y el segundo el domingo en All right, el bar de la avenida Illía de San Luis. En ambos recitales, estará precedido por las canciones del autor local Pablo Fernández.
“Las expectativas de ir para allá son muy grandes porque no conozco la provincia, me han dicho que es preciosa y porque mucha gente me escribe por redes sociales para que vaya”, dijo Tagger en una charla que mantuvo con El Diario de la República.
La excusa para la llegada del joven es la presentación de “El poder de los olvidados”, un disco editado a finales del año pasado que tiene 11 canciones y una impresionante cantidad de invitados, desde Javier Casalla a Gustavo Santaolalla; de Lula Bertoldi a Maggie Cullen; de Nito Mestre a Lito Nebbia; de Walter Pancioli a Raúl Rufino; de Manu Sija a Mila Andersen.
La amistad con semejantes artistas nació gracias a la carrera y al recorrido de David. “Los conozco a todos de habernos cruzado en recitales, pero más allá de esos nombres, el disco tiene una gran cantidad de músicos del interior que grabaron violines y flautas y que no son tan conocidos pero que igual hicieron su aporte”, contó el artista.
Sin dudas, el mayor empuje de un colega a la carrera de Tagger fue el que le dio León Gieco, quien escuchó “En el fondo del mar”, uno de los temas de David y se ofreció a grabarlo para su primer disco, titulado “Historias”. "Ese momento marcó un crecimiento muy importante para mi", agregó.
Tagger asistió a un colegio salesiano en La Boca donde aprendió algo que intenta llevar a su música, la conexión espiritual con el otro. De hecho, el título que eligió para su nuevo disco es el resultado de su experiencia por ir a tocar periódicamente al Hospital de Salud Mental José Borda, de Buenos Aires.
De esos shows tiene muchas anécdotas, pero una que lo marcó para siempre. “Una vez, había una señora que me apuraba para que empezara a cantar porque decía que si empezaba muy tarde no iba a poder escucharme porque sus familiares la iban a ir a buscar. Así que toqué rápido y cuando terminé la señora estaba ahí todavía. Después, las enfermeras me dijeron que nadie iba a visitar a esa paciente hacía años y que no había quién la fuera a buscar”.
De mucho rock nacional, pero también de algo de folclore por su madre, de tango por su barrio y de rock inglés por elección propia y de Vangelis o Enya por musicalidad, las influencias que recibió David a lo largo de su vida conformaron un estilo que “fui armando en base a mis gustos”. “En casa, por ejemplo, no se escuchaba a Charly García, lo fui descubriendo con los años; pero sí había otros artistas que conformaron el músico que soy”.
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