Víctor Cianchino: entre el tarifazo del transporte y las lujosas vacaciones
Mientras el boleto interurbano golpea a los trabajadores con valores por las nubes, el secretario de Transporte se toma un “misterioso” viaje al exterior en pleno contexto de crisis.
El aumento del boleto interurbano aplicado el pasado 11 de julio representó un duro golpe para la economía de las familias del interior puntano. Para miles de trabajadores que deben trasladarse diariamente hacia la capital o zonas aledañas, subirse al colectivo se ha vuelto un costo cada vez más difícil de afrontar, empujando a sectores enteros a la exclusión de un servicio público indispensable. Lo mismo le sucede a quienes están más alejados y deben dirigirse a las ciudades para trámites y necesidades de diversa índole.
Sin embargo, la premisa de la austeridad parece regir únicamente para la ciudadanía. En contraste directo con las penurias populares, el secretario de Transporte, Víctor Cianchino, decidió tomarse un descanso en el exterior junto a su familia.
Bajo la recomendación del gobernador Claudio Poggi de no publicar imágenes para evitar el repudio público, el viaje se mantuvo bajo un estricto hermetismo, casi como secreto de logia. No obstante, en los pasillos de Terrazas del Portezuelo ya circulan las versiones sobre costosos destinos internacionales que van desde Disney y Miami post mundial hasta España en la previa del eclipse total o Francia (zona europea muy conocida por Poggi).
El intento de mantener el viaje bajo llave busca cumplir en la forma —aunque no en la sustancia— con los viejos consejos del exsecretario de Ética Pública, Ricardo Bazla, quien pedía a los funcionarios evitar la ostentación. Pero la falta de fotos no borra la contradicción moral: la prudencia no pasa por ocultar el lujo, sino por no ejercerlo a expensas de una sociedad empobrecida.
La brecha entre la dirigencia y el ciudadano común queda al desnudo en los hechos. Muchas veces, quienes están en el poder, se excusan en que tienen derecho de tomarse unos días. Pero, aun tomando esa mirada benévola, ¿Qué margen de descanso le queda al albañil que trabaja de sol a sol bajo temperaturas bajo cero y que ni siquiera puede costear un pasaje a Villa de Merlo?
Mientras el pueblo sostiene el ajuste y paga los aumentos, la cúpula de Gobierno se concede licencias internacionales para "recargar energías" en pomposas “escapaditas”, evidenciando una profunda insensibilidad social ante la crisis.
No se trata de nada ilícito, pero no todo lo lícito conviene.
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