Venta ambulante en la plaza Pringles: el reflejo del ajuste en la ciudad
Al menos 30 puestos ocupan el espacio céntrico como única alternativa de subsistencia ante la caída de los salarios y la pérdida de empleo.
La postal de la plaza Pringles cambió un ciento por ciento. Lejos de la fisonomía de años atrás que destacaba por su color, el principal paseo céntrico muestra hoy el símbolo directo de la crisis y la pobreza que atraviesa la provincia.
Un reciente sondeo de El Diario de la República contabiliza al menos 30 puestos de vendedores ambulantes en el lugar, en un contexto marcado por la merma del empleo y sueldos cada vez más devaluados.
El fenómeno ha sumado tanto adhesiones como controversias. Para quienes se desempeñan en el rubro, la comercialización en la vía pública representa la única vía de escape frente al duro escenario económico.
Por su parte, muchos transeúntes empatizan con la situación, compran para colaborar o buscan artículos a precios accesibles. Sin embargo, la modalidad genera un marcado malestar entre los comerciantes establecidos, quienes denuncian una competencia desleal debido a la carga impositiva y las exigencias que afrontan los locales formales.
La presencia de vendedores informales se incrementó en los últimos años fundamentalmente. El impulso más abrupto ocurrió durante el Mundial de Fútbol de 2026, cuando la plaza se tiñó de celeste y blanco con productos alusivos.
Desde entonces, la oferta se diversificó hasta convertir el espacio en un mercado informal cotidiano. Según el día de la semana, allí se ofrecen desde mochilas, billeteras, riñoneras, gorras y guantes, hasta remeras, buzos, perfumes, artículos regionales, juguetes, condimentos, joyas de fantasía o acero quirúrgico y anteojos de sol y de lectura descartables.
La venta ambulante en la plaza Pringles forma parte de una identidad dolorosa que dista del San Luis al que se estaba acostumbrado. El paisaje urbano se convirtió en el sello de una época signada por la necesidad de la gente de salir adelante por sus propios medios, en medio de la apatía y la indiferencia de las autoridades.
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