La secretaria privada de Poggi, el bajo perfil útil para facturarle millones al Estado
Es una de las funcionarias que más conoce al gobernador. Acaso por eso, toda su familia está involucrada en gastos del Gobierno. Sus dos hijos tienen cargos y su hermano se apoderó de la movilidad oficial. El misterioso loteo en El Suyuque.
El perfil bajo, el eterno segundo plano, la mirada esquiva, el rostro que es un enigma vuelven aún más intrigante a la figura de María del Carmen Molina, la secretaria privada del gobernador Claudio Poggi, una de las personas que mayor confianza se ganó del primer mandatario y una funcionaria que construyó, desde su puesto original en el Plan de Inclusión Social, "una verdadera máquina de facturar hacia el Estado", según comentan en Terrazas del Portezuelo.
A Molina, quien fue concejal por la ciudad de San Luis, la llaman “Pini" por más que "las ganancias que acumula tanto ella como su familia son gigantescas". Fue la secretaria en los dos mandatos del actual gobernador, con quien generó un plan de confianza mutua: así como Poggi hace oídos sordos ante cada funcionario que se acerca para manifestarle su incomodidad por los supuestos negociados de su secretaria, ella es capaz de hacer cualquier cosa por su jefe, dicen en Terrazas del Portezuelo.
El mayor capital de Molina no es material sino de confianza. “Ella sabe todo del gobernador y de muchos de sus ministros”, agregó una fuente que conoce los movimientos en el edificio administrativo.
Por supuesto que el beneficio de ser quien es no significa para “Pini” una remuneración económica extra sino que se evidencia y se paga en una serie de contrataciones y manejos de dinero en donde están involucrados algunos de sus familiares directos.
La carta del Gobierno Provincial de no favorecer a parientes con nuevas contrataciones es, en Molina, la personalización exacta del decir una cosa y hacer todo lo contrario. Uno de los hijos ingresó como empleado administrativo en el Hospital Central "Ramón Carrillo" y su hija, Candela Escudero, es la directora de Beneficios Estudiantiles, el organismo a cargo de administrar las Becas al Mérito y los boletos gratuitos, que presumen una gran cantidad de dinero en el ida y vuelta y, sobre todo, uno de las obsesiones de Poggi: su acercamiento a los más jóvenes.
El área que tiene Candela a su cargo pertenece al Ministerio de Educación, comandado con especial parsimonia por Guillermo Araujo, uno de los mejores amigos de Molina y uno de los pocos miembros del gabinete que le tiene algo de estima a la secretaria. Otros amigos que María supo cosechar desde la temprana militancia poggista (hay quienes dicen que en sus inicios fue simpatizante de Adolfo Rodríguez Saá) son Celeste Aparacio, María Eugenia Gallardo, Agustina Arancibia Rodríguez y el intendente capitalino Gastón Hissa.
El círculo familiar es más amplio y más millonario alrededor de “Pini” gracias a su hermano Ariel Molina. Es vox populi que el empresario tiene a cargo la movilidad de funcionarios, famosos, enviados y empleados del Gobierno en el transporte por la vía terrestre.
Con esa función y las bondades de la administración poggista, Ariel factura una incalcuble cantidad de dinero mensual que le permitió pasar de tener dos autos en 2020 a conseguir seis en la actualidad entre los que se cuentan una Amarok, un Toyota Hilux y un furgón Mercedes Benz al servicio del Estado Provincial. Algunos de los rodados están a nombre de la esposa de Molina.
Los hermanos además están construyendo una vida política al compás de la acumulación de poder en las sombras. Según señalaron algunas fuentes, a “Pini” le interesaba de sobremanera la reciente creación del municipio de El Suyuque, al que aspira a dirigir en algún momento.
Las intenciones no son casuales ni antojadizas ni eximen, otra vez, a su hermano Ariel de las maniobras en busca de ese objetivo. Las bases se encuentran en un campo que los Molina heredaron de su padre y que transformaron rápidamente en un loteo de barrio privado llamado Complejo Valle Victoria.
El coqueto espacio, que tiene luz y agua, sigue creciendo gracias a la cercanía de los dueños con el Gobierno Provincial. Ese impulso vino de la mano de los planes que ejecutó la anterior gestión provincial para dar solución a los 'eternos' problemas de todo esa zona.
Ariel, ni lerdo ni perezoso, los supo aprovechar tras un incansable trajinar por diferentes organismos estatales y, hoy, 'con mucho viento de cola' , tal como le gusta decir al gobernador Claudio Poggi, el emprendimiento brilla, en medio del semiárido, a un costado de la Autopista 25 de Mayo.
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