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Ya están los kits, ahora llegó el tiempo de aprender a usarlos

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Ya están los kits, ahora llegó el tiempo de aprender a usarlos

Marcelo Dettoni

El Gobierno programó capacitaciones y charlas técnicas, a pedido de los propios productores, para que puedan aprovechar a fondo los materiales que entregó en 2017.

El Plan de Fomento Productivo Provincial entra en una segunda etapa que quizá no se preste tanto a las fotos o a las emociones, pero sin dudas es tanto o más importante que la primera. Ya pasó la entrega de kits, los abrazos, la alegría por contar con los materiales nuevos. Es tiempo de concretar los proyectos que los pequeños productores acunaron durante tanto tiempo. Y la  forma correcta de hacerlo es a través de capacitaciones y charlas técnicas que los ayuden a utilizar de la mejor manera posible todo lo que les dio el Gobierno durante el año pasado, cuando repartió 1.200 kits de ayuda, respetando lo que pidió cada uno y analizando si era lo correcto y si realmente correspondía la asistencia estatal.

Es el momento de pasar a los hechos y no todo el mundo conoce a fondo los secretos de la actividad que eligió para progresar. Es posible que un criador de cabras que heredó el oficio de sus padres y abuelos conozca la mejor manera de hacerlas producir, pero nunca está de más ofrecerle una charla para mejorar la sanidad de su rodeo, aumentar las pariciones y agregarle valor agregado a su trabajo básico en los corrales.

Y hay algunos que esperan ansiosos a los técnicos del Ministerio de Medio Ambiente, Campo y Producción porque directamente decidieron arrancar con una actividad nueva. Es el caso de la mayoría de los que pidieron el kit avícola para dedicarse a la producción de pollitos bebé y de huevos. Para ellos todo es un mundo nuevo y estas capacitaciones serán el puntapié inicial de un trabajo que, esperan, les rinda económicamente como para ayudar a la familia a tener nuevos horizontes.

"Cada capacitación fue pedida por los propios productores. Se reunieron entre ellos y decidieron cuál de ellas preferían de acuerdo al manejo de los kits que habían recibido el año pasado. Y si hay mucha diversidad en un mismo paraje, no habrá problemas, iremos las veces que haga falta con los técnicos específicos para cada actividad", contó Martín Rodríguez, el jefe del Programa Producción Agropecuaria y Arraigo Rural.

Para no perder tiempo, ya que planean hacer una reunión técnica por semana si es posible armar la logística, ayer mismo comenzaron las charlas. El primer paraje elegido fue Bajo de Véliz, donde el veterinario Víctor Iglesias les habló a los productores sobre producción caprina, mejoras genéticas que pueden aplicar a sus rodeos, selección de animales, sanidad, alimentación y técnicas para mejorar los índices de parición. Fue en la Escuela Nº 409 "Marcelino Rodríguez" ante una expectante concurrencia de una zona del Departamento Junín donde la mayoría se dedica a la cría de cabras como medio de subsistencia.

El lunes será la segunda, en el Departamento San Martín, posiblemente en el centro ganadero o bien en el salón municipal. También girará sobre cría caprina, pero sobre todo sobre aspectos sanitarios ya que esta zona fue la elegida por el Gobierno para relanzar el Plan Caprino, ya que busca declararla como "libre de brucelosis" en el corto plazo. Es una certificación que entrega la Secretaría Nacional de Sanidad Animal (Senasa) que les permitiría a los pequeños productores darle valor agregado a la carne y la leche, porque con un sellito de esa especie podrían vender sus productos con mucha más tranquilidad, la misma que tendrían los vecinos y turistas al momento de consumir esos animales o derivados como los quesos.

"Como en pocos días también se larga la campaña nacional contra la aftosa, vamos a aprovechar la logística de los vacunadores para conocer cuántas cabras, ovejas y perros hay en la región. Vamos a atacar el ciclo epidemiológico de la brucelosis, que ataca a cabras y ovejas; y también la hidatidosis, que es una zoonosis de los perros y también las ovejas. Como son enfermedades que se transmiten al ser humano queremos poner mucha atención en su erradicación", contó Rodríguez.

Para cada capacitación recibirán ayuda de otros organismos. Por ejemplo, cuando el pedido gire sobre la actividad hortícola, serán técnicos de Sol Puntano los que se acerquen a hablar con los productores.

En el caso de los que recibieron kits de ponedoras, la idea es dividir las charlas en dos. "Si son familias que van a dedicarse a ese trabajo como una explotación de baja escala, seremos nosotros mismos los que daremos las charlas.  En cambio si vemos que el pedido viene de empresas ya establecidas que quieren crecer, traeremos técnicos de otras esferas. La idea es que todos queden conformes", apuntó el funcionario provincial.

Los kits de ponedoras abrieron un universo nuevo en San Luis, una provincia con bajo desarrollo avícola. "Vamos a enseñarles a construir gallineros, a manejar los galpones, cuestiones sanitarias y un punto muy importante que es el que más les cuesta a los pequeños productores: la comercialización. Porque a veces pasa que consiguen tener en sus manos mucha mercadería, pero lo difícil es venderla. También apuntaremos a la parte comercial", agrega el jefe del Programa Producción Agropecuaria.

A partir de las capacitaciones, el ministerio tratará de identificar beneficiarios con potencial de desarrollo y necesidades de capacitación y asistencia técnica aún más especializada. Para ellos, en una etapa posterior, organizará el seguimiento adecuado para cada caso en particular, con visitas periódicas y asistencias necesarias para su desarrollo productivo.

Finalmente, la idea del Plan de Fomento es colaborar en la comercialización de su producción mediante la canalización de sus productos a través de las herramientas disponibles actualmente como el Mercado Puntano, que administra Sol Puntano, y otras similares que puedan ser de utilidad.

"El Plan de Fomento nos permitió ir campo por campo, conocer a la gente cara a cara, saber qué necesitaban y tener números más confiables sobre los pequeños productores que muchas veces no son visibles en las grandes políticas de Estado. En San Luis nos fijamos mucho en ellos, porque los grandes se arreglan mejor solos y para ellos hay otros planes como el de ganadería o el de valor agregado", cuenta Rodríguez.

Luego de medio año fatigando caminos rurales y organizando la entrega de kits, el funcionario tiene bien claras las conclusiones que pudieron sacar y hacia dónde apuntan: "Se busca fomentar la producción rural, generar ingresos reales en los pobladores de zonas marginales con el agregado de valor en cada cadena y, en algunos casos, reactivar la mano de obra necesaria para el desarrollo productivo. Indirectamente el impacto social de la presencia del Estado en la escena rural posibilitará un 'feedback positivo' que permitirá el contacto con los problemas reales del sector, ellos manifiestan sus expectativas y nosotros podemos darle prioridades y posibles soluciones a través del  potencial de la provincia".

La excepción fue Dupuy

El Plan de Fomento se desperdigó con la ayuda por ocho departamentos de San Luis. El único que quedó afuera fue Dupuy, en el extremo sur, pero porque en su caso, debido a la gran cantidad de productores bovinos, prefirieron concentrarse en que no les falte forraje en los duros meses del invierno.

Allí la asistencia la cubrió el Plan Pasturas, que entregó bolsones con semillas megatérmicas para plantar en 15 hectáreas de monte y poder así tener comida segura para los rodeos. Además, incluyó la labranza gratuita y un boyero con alimentación solar.

La elección de las semillas dependió del clima y las condiciones del suelo, pero pudieron optar entre Llorón y Digitaria. Los pequeños productores (de hasta 100 animales) también recibieron capacitación para conocer los secretos de estos cultivos, que requieren de un pastoreo cuidado y mucha paciencia para esperar los rebrotes. En total fueron 100 beneficiarios entre Martín de Loyola, Los Overos, Unión, Batavia, Fortín El Patria, Anchorena y Arizona.

 

Asistencia real, a tiempo y concreta

El Plan de Fomento distribuyó más de 1.200 kits en 60 parajes y localidades de ocho departamentos de San Luis. La asistencia concentró el 30,9% de los materiales en Ayacucho, le siguieron Belgrano (27,6%), San Martín (15%), Junín (11,4%), Pueyrredón (7,7%), Pedernera (0,9%) y Pringles, donde todavía estaban recabando los últimos datos.

Los kits abarcaron todas las actividades rurales. Por ejemplo, los destinados a establecimientos bovinos incluyeron rollos de alambre de alta resistencia, torniquetes y toda la infraestructura para los corrales, como alambrados, postes, refugios de chapa y  varillas. Similares fueron los porcinos, caprinos y ovinos, pero respetando las características de cada actividad.

Otros prefirieron concentrarse en la comida de sus animales, entonces recibieron porciones de maíz, concentrados proteicos y pasturas. Los de ponedoras incluyeron gallinas bebé, alimento hasta que rompan postura y materiales para armar un galllinero, más la posibilidad de hacer una recría corta en Sol Puntano.

El kit de siembra tenía semillas de alfalfa, el de huerta semillas de hortalizas más materiales para hacer un cierre perimetral y herramientas de labranza, el de frutales contaba con árboles, herramientas, mangueras y tijeras de podar y el de arraigo materiales para reparar viviendas, cambiar baterías o instalar baños.

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Ya están los kits, ahora llegó el tiempo de aprender a usarlos

El Gobierno programó capacitaciones y charlas técnicas, a pedido de los propios productores, para que puedan aprovechar a fondo los materiales que entregó en 2017.

Foto: Frutales. Una buena manera para empezar con una huerta que abastezca a la economía familiar.

El Plan de Fomento Productivo Provincial entra en una segunda etapa que quizá no se preste tanto a las fotos o a las emociones, pero sin dudas es tanto o más importante que la primera. Ya pasó la entrega de kits, los abrazos, la alegría por contar con los materiales nuevos. Es tiempo de concretar los proyectos que los pequeños productores acunaron durante tanto tiempo. Y la  forma correcta de hacerlo es a través de capacitaciones y charlas técnicas que los ayuden a utilizar de la mejor manera posible todo lo que les dio el Gobierno durante el año pasado, cuando repartió 1.200 kits de ayuda, respetando lo que pidió cada uno y analizando si era lo correcto y si realmente correspondía la asistencia estatal.

Es el momento de pasar a los hechos y no todo el mundo conoce a fondo los secretos de la actividad que eligió para progresar. Es posible que un criador de cabras que heredó el oficio de sus padres y abuelos conozca la mejor manera de hacerlas producir, pero nunca está de más ofrecerle una charla para mejorar la sanidad de su rodeo, aumentar las pariciones y agregarle valor agregado a su trabajo básico en los corrales.

Y hay algunos que esperan ansiosos a los técnicos del Ministerio de Medio Ambiente, Campo y Producción porque directamente decidieron arrancar con una actividad nueva. Es el caso de la mayoría de los que pidieron el kit avícola para dedicarse a la producción de pollitos bebé y de huevos. Para ellos todo es un mundo nuevo y estas capacitaciones serán el puntapié inicial de un trabajo que, esperan, les rinda económicamente como para ayudar a la familia a tener nuevos horizontes.

"Cada capacitación fue pedida por los propios productores. Se reunieron entre ellos y decidieron cuál de ellas preferían de acuerdo al manejo de los kits que habían recibido el año pasado. Y si hay mucha diversidad en un mismo paraje, no habrá problemas, iremos las veces que haga falta con los técnicos específicos para cada actividad", contó Martín Rodríguez, el jefe del Programa Producción Agropecuaria y Arraigo Rural.

Para no perder tiempo, ya que planean hacer una reunión técnica por semana si es posible armar la logística, ayer mismo comenzaron las charlas. El primer paraje elegido fue Bajo de Véliz, donde el veterinario Víctor Iglesias les habló a los productores sobre producción caprina, mejoras genéticas que pueden aplicar a sus rodeos, selección de animales, sanidad, alimentación y técnicas para mejorar los índices de parición. Fue en la Escuela Nº 409 "Marcelino Rodríguez" ante una expectante concurrencia de una zona del Departamento Junín donde la mayoría se dedica a la cría de cabras como medio de subsistencia.

El lunes será la segunda, en el Departamento San Martín, posiblemente en el centro ganadero o bien en el salón municipal. También girará sobre cría caprina, pero sobre todo sobre aspectos sanitarios ya que esta zona fue la elegida por el Gobierno para relanzar el Plan Caprino, ya que busca declararla como "libre de brucelosis" en el corto plazo. Es una certificación que entrega la Secretaría Nacional de Sanidad Animal (Senasa) que les permitiría a los pequeños productores darle valor agregado a la carne y la leche, porque con un sellito de esa especie podrían vender sus productos con mucha más tranquilidad, la misma que tendrían los vecinos y turistas al momento de consumir esos animales o derivados como los quesos.

"Como en pocos días también se larga la campaña nacional contra la aftosa, vamos a aprovechar la logística de los vacunadores para conocer cuántas cabras, ovejas y perros hay en la región. Vamos a atacar el ciclo epidemiológico de la brucelosis, que ataca a cabras y ovejas; y también la hidatidosis, que es una zoonosis de los perros y también las ovejas. Como son enfermedades que se transmiten al ser humano queremos poner mucha atención en su erradicación", contó Rodríguez.

Para cada capacitación recibirán ayuda de otros organismos. Por ejemplo, cuando el pedido gire sobre la actividad hortícola, serán técnicos de Sol Puntano los que se acerquen a hablar con los productores.

En el caso de los que recibieron kits de ponedoras, la idea es dividir las charlas en dos. "Si son familias que van a dedicarse a ese trabajo como una explotación de baja escala, seremos nosotros mismos los que daremos las charlas.  En cambio si vemos que el pedido viene de empresas ya establecidas que quieren crecer, traeremos técnicos de otras esferas. La idea es que todos queden conformes", apuntó el funcionario provincial.

Los kits de ponedoras abrieron un universo nuevo en San Luis, una provincia con bajo desarrollo avícola. "Vamos a enseñarles a construir gallineros, a manejar los galpones, cuestiones sanitarias y un punto muy importante que es el que más les cuesta a los pequeños productores: la comercialización. Porque a veces pasa que consiguen tener en sus manos mucha mercadería, pero lo difícil es venderla. También apuntaremos a la parte comercial", agrega el jefe del Programa Producción Agropecuaria.

A partir de las capacitaciones, el ministerio tratará de identificar beneficiarios con potencial de desarrollo y necesidades de capacitación y asistencia técnica aún más especializada. Para ellos, en una etapa posterior, organizará el seguimiento adecuado para cada caso en particular, con visitas periódicas y asistencias necesarias para su desarrollo productivo.

Finalmente, la idea del Plan de Fomento es colaborar en la comercialización de su producción mediante la canalización de sus productos a través de las herramientas disponibles actualmente como el Mercado Puntano, que administra Sol Puntano, y otras similares que puedan ser de utilidad.

"El Plan de Fomento nos permitió ir campo por campo, conocer a la gente cara a cara, saber qué necesitaban y tener números más confiables sobre los pequeños productores que muchas veces no son visibles en las grandes políticas de Estado. En San Luis nos fijamos mucho en ellos, porque los grandes se arreglan mejor solos y para ellos hay otros planes como el de ganadería o el de valor agregado", cuenta Rodríguez.

Luego de medio año fatigando caminos rurales y organizando la entrega de kits, el funcionario tiene bien claras las conclusiones que pudieron sacar y hacia dónde apuntan: "Se busca fomentar la producción rural, generar ingresos reales en los pobladores de zonas marginales con el agregado de valor en cada cadena y, en algunos casos, reactivar la mano de obra necesaria para el desarrollo productivo. Indirectamente el impacto social de la presencia del Estado en la escena rural posibilitará un 'feedback positivo' que permitirá el contacto con los problemas reales del sector, ellos manifiestan sus expectativas y nosotros podemos darle prioridades y posibles soluciones a través del  potencial de la provincia".

La excepción fue Dupuy

El Plan de Fomento se desperdigó con la ayuda por ocho departamentos de San Luis. El único que quedó afuera fue Dupuy, en el extremo sur, pero porque en su caso, debido a la gran cantidad de productores bovinos, prefirieron concentrarse en que no les falte forraje en los duros meses del invierno.

Allí la asistencia la cubrió el Plan Pasturas, que entregó bolsones con semillas megatérmicas para plantar en 15 hectáreas de monte y poder así tener comida segura para los rodeos. Además, incluyó la labranza gratuita y un boyero con alimentación solar.

La elección de las semillas dependió del clima y las condiciones del suelo, pero pudieron optar entre Llorón y Digitaria. Los pequeños productores (de hasta 100 animales) también recibieron capacitación para conocer los secretos de estos cultivos, que requieren de un pastoreo cuidado y mucha paciencia para esperar los rebrotes. En total fueron 100 beneficiarios entre Martín de Loyola, Los Overos, Unión, Batavia, Fortín El Patria, Anchorena y Arizona.

 

Asistencia real, a tiempo y concreta

El Plan de Fomento distribuyó más de 1.200 kits en 60 parajes y localidades de ocho departamentos de San Luis. La asistencia concentró el 30,9% de los materiales en Ayacucho, le siguieron Belgrano (27,6%), San Martín (15%), Junín (11,4%), Pueyrredón (7,7%), Pedernera (0,9%) y Pringles, donde todavía estaban recabando los últimos datos.

Los kits abarcaron todas las actividades rurales. Por ejemplo, los destinados a establecimientos bovinos incluyeron rollos de alambre de alta resistencia, torniquetes y toda la infraestructura para los corrales, como alambrados, postes, refugios de chapa y  varillas. Similares fueron los porcinos, caprinos y ovinos, pero respetando las características de cada actividad.

Otros prefirieron concentrarse en la comida de sus animales, entonces recibieron porciones de maíz, concentrados proteicos y pasturas. Los de ponedoras incluyeron gallinas bebé, alimento hasta que rompan postura y materiales para armar un galllinero, más la posibilidad de hacer una recría corta en Sol Puntano.

El kit de siembra tenía semillas de alfalfa, el de huerta semillas de hortalizas más materiales para hacer un cierre perimetral y herramientas de labranza, el de frutales contaba con árboles, herramientas, mangueras y tijeras de podar y el de arraigo materiales para reparar viviendas, cambiar baterías o instalar baños.

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