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"Mestizo" inició la aventura que lo llevará a conocer los mares

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"Mestizo" inició la aventura que lo llevará a conocer los mares

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El velero fue construido en una metalúrgica puntana. Su dueño dice que recorrerá el mundo.

Montado en el carretón de un camión de gran porte, el velero construido íntegramente en una metalúrgica puntana durante cuatro años partió hacia un astillero de la ciudad bonaerense de San Fernando, donde le instalarán la quilla y el mástil de 16 metros para que pueda finalmente entrar al agua. Gerardo Valarolo, dueño y constructor de “Mestizo”, saludó a sus familiares y amigos que se acercaron hasta el tinglado donde lo construyeron y muy emocionado abrazó a todos y se despidió sin fecha de retorno: “El sábado tengo que estar a las 10 de la mañana en el astillero 'Tornado' de San Fernando para que la empresa le instale la quilla de 3.500 kilos y el mástil con el par de velas. Eso nos llevará, por lo menos, una semana porque hay que dejar que el sellador que se le pone a estos dos elementos se seque. Y el lunes 24 será el día clave porque tendríamos que ingresar a las aguas del Río de la Plata en el Club Náutico Barlovento para chequear el motor y el resto de los elementos de navegación”, dijo el timonel, mientras se subía a la cabina del camión.

Valarolo se quedará en esa ciudad para probarlo y después gestionar todas las autorizaciones que Prefectura Naval exige para poder navegar en mar abierto. Su idea es poder hacer ese viaje que proyectó durante tanto tiempo alrededor del mundo recién en enero: “Primero iré por el Atlántico hasta la costa de Brasil, después al Caribe y cruzaré el Canal de Panamá. Ya del lado del Pacífico navegaré hasta la Isla Marquesa, que está en la zona de la Polinesia, y cuando llegue hasta ahí veré cómo sigo, porque todo ese trayecto me llevará por lo menos 24 meses. Además mi idea es ir bajando del velero y conocer las ciudades más importantes”.

Atrás quedaron las doce mil horas de trabajo que el empresario metalúrgico concretó junto a otros doce ayudantes y con la especial colaboración de Marcos (el soldador chileno) y su ayudante Agustín. “Pero con Charly y Nehuel (ayudantes) estuvimos siempre en estos últimos dos años y medio haciendo las últimas tareas”, recordó minutos antes de partir.

Según contó, en el “Mestizo” pueden viajar cómodamente seis tripulantes, pero dice que “lo ideal es que sean cuatro. Aunque está preparado para que pueda navegarlo solamente yo. Lo cierto es que tengo muchos amigos con los que he navegado en mi vida que me quieren acompañar. Lo más probable es que por cada tramo vaya cambiando de acompañante. Por ejemplo, Buenos Aires-Río de Janeiro lo haré con un par de ellos; de Río a Puerto Banus lo pienso hacer con otros que viven por allá y así continuaré”. Porque confesó que tiene una lista larga de anotados para esa travesía.

El trabajo de armado comenzó en diciembre de 2013, luego de que un ingeniero naval dibujara durante tres años el plano y recordó que un amigo lo convenció de construirlo porque según le dijo: “Desde hace diez años que construimos tantas cosas en la fábrica para otros, que ya tenemos todos los elementos y las herramientas necesarias, ¿por qué no lo vamos a hacer?”.

La embarcación tiene una estructura de acero naval que mide 12 metros de largo por 4 de ancho, con un calado de 2 metros. Pesa 12 toneladas a las que podrá sumarle otros 2.000 kilos de carga. Su característica es un “oceánico” y está diseñado para latitudes altas que son las zonas donde hay muchos vientos como en el sur de nuestro país.

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"Mestizo" inició la aventura que lo llevará a conocer los mares

El velero fue construido en una metalúrgica puntana. Su dueño dice que recorrerá el mundo.

Gerardo Valarolo construyó el velero en su metalúrgica. Fotos Martín Gómez

Montado en el carretón de un camión de gran porte, el velero construido íntegramente en una metalúrgica puntana durante cuatro años partió hacia un astillero de la ciudad bonaerense de San Fernando, donde le instalarán la quilla y el mástil de 16 metros para que pueda finalmente entrar al agua. Gerardo Valarolo, dueño y constructor de “Mestizo”, saludó a sus familiares y amigos que se acercaron hasta el tinglado donde lo construyeron y muy emocionado abrazó a todos y se despidió sin fecha de retorno: “El sábado tengo que estar a las 10 de la mañana en el astillero 'Tornado' de San Fernando para que la empresa le instale la quilla de 3.500 kilos y el mástil con el par de velas. Eso nos llevará, por lo menos, una semana porque hay que dejar que el sellador que se le pone a estos dos elementos se seque. Y el lunes 24 será el día clave porque tendríamos que ingresar a las aguas del Río de la Plata en el Club Náutico Barlovento para chequear el motor y el resto de los elementos de navegación”, dijo el timonel, mientras se subía a la cabina del camión.

Valarolo se quedará en esa ciudad para probarlo y después gestionar todas las autorizaciones que Prefectura Naval exige para poder navegar en mar abierto. Su idea es poder hacer ese viaje que proyectó durante tanto tiempo alrededor del mundo recién en enero: “Primero iré por el Atlántico hasta la costa de Brasil, después al Caribe y cruzaré el Canal de Panamá. Ya del lado del Pacífico navegaré hasta la Isla Marquesa, que está en la zona de la Polinesia, y cuando llegue hasta ahí veré cómo sigo, porque todo ese trayecto me llevará por lo menos 24 meses. Además mi idea es ir bajando del velero y conocer las ciudades más importantes”.

Atrás quedaron las doce mil horas de trabajo que el empresario metalúrgico concretó junto a otros doce ayudantes y con la especial colaboración de Marcos (el soldador chileno) y su ayudante Agustín. “Pero con Charly y Nehuel (ayudantes) estuvimos siempre en estos últimos dos años y medio haciendo las últimas tareas”, recordó minutos antes de partir.

Según contó, en el “Mestizo” pueden viajar cómodamente seis tripulantes, pero dice que “lo ideal es que sean cuatro. Aunque está preparado para que pueda navegarlo solamente yo. Lo cierto es que tengo muchos amigos con los que he navegado en mi vida que me quieren acompañar. Lo más probable es que por cada tramo vaya cambiando de acompañante. Por ejemplo, Buenos Aires-Río de Janeiro lo haré con un par de ellos; de Río a Puerto Banus lo pienso hacer con otros que viven por allá y así continuaré”. Porque confesó que tiene una lista larga de anotados para esa travesía.

El trabajo de armado comenzó en diciembre de 2013, luego de que un ingeniero naval dibujara durante tres años el plano y recordó que un amigo lo convenció de construirlo porque según le dijo: “Desde hace diez años que construimos tantas cosas en la fábrica para otros, que ya tenemos todos los elementos y las herramientas necesarias, ¿por qué no lo vamos a hacer?”.

La embarcación tiene una estructura de acero naval que mide 12 metros de largo por 4 de ancho, con un calado de 2 metros. Pesa 12 toneladas a las que podrá sumarle otros 2.000 kilos de carga. Su característica es un “oceánico” y está diseñado para latitudes altas que son las zonas donde hay muchos vientos como en el sur de nuestro país.

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