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Nunca es triste la verdad

Presentes en el acto equivocado.

El acto transcurría con normalidad entre vagones de carga y bitrenes. El primero en tomar la palabra fue Federico Boehler, quien alquila 20 mil hectáreas en "La Moneda", en la aridez de Alto Pelado, donde cultiva soja y maíz. Lo que estaba anunciando era una inversión que hizo en conjunto con los dueños del campo: una rejilla y un chimango dos vías en la abandonada estación Travesía para subir el maíz directamente a los trenes del Belgrano Cargas y llevarlo al Puerto de Rosario, evitando así los costos que insume el camión. Desesperados por tener un motivo para golpearse el pecho, los pocos que aún defienden la gestión de Mauricio Macri en San Luis, vieron la oportunidad de mostrar "algo" de gestión, aunque sea ficticia, porque lo único que hizo la Nación fue arreglar un tramo de vías. Y ni siquiera en San Luis, sino entre Córdoba y Santa Fe, a la altura de Rufino. Pero igual el diputado radical Alejandro Cacace se hizo el viaje hasta ese arenal con su equipo de prensa y trató de colgarse la medalla. Con lo que no contaba es con la aparición de Duilio Savio, uno de los inversores santafesinos dueños de "La Moneda", a quien le dieron la palabra luego de Boehler. "Quiero agradecer ante todo al Gobierno de la Provincia, que fue el que nos asfaltó la ruta 11 que tienen a sus espaldas. Eso era una montaña de dunas, los camiones se encajaban, era casi imposible sacar la materia prima del campo. Y además los funcionarios de San Luis siempre nos atienden, nos escuchan y nos solucionan los problemas...", dijo con candidez y sinceridad Savio, sin entender que el acto estaba armado para otros. El silencio, obviamente, se cortaba con un cuchillo. La sorpresa se apoderó de todos y la cara de Cacace era un poema. Allí, a varios les vino a la memoria una frase de Joan Manuel Serrat: "Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio...".

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Nunca es triste la verdad

Presentes en el acto equivocado.

Como sapos de otro pozo. Así estaban Cacace y Gallardo en el acto de Alto Pelado.

El acto transcurría con normalidad entre vagones de carga y bitrenes. El primero en tomar la palabra fue Federico Boehler, quien alquila 20 mil hectáreas en "La Moneda", en la aridez de Alto Pelado, donde cultiva soja y maíz. Lo que estaba anunciando era una inversión que hizo en conjunto con los dueños del campo: una rejilla y un chimango dos vías en la abandonada estación Travesía para subir el maíz directamente a los trenes del Belgrano Cargas y llevarlo al Puerto de Rosario, evitando así los costos que insume el camión. Desesperados por tener un motivo para golpearse el pecho, los pocos que aún defienden la gestión de Mauricio Macri en San Luis, vieron la oportunidad de mostrar "algo" de gestión, aunque sea ficticia, porque lo único que hizo la Nación fue arreglar un tramo de vías. Y ni siquiera en San Luis, sino entre Córdoba y Santa Fe, a la altura de Rufino. Pero igual el diputado radical Alejandro Cacace se hizo el viaje hasta ese arenal con su equipo de prensa y trató de colgarse la medalla. Con lo que no contaba es con la aparición de Duilio Savio, uno de los inversores santafesinos dueños de "La Moneda", a quien le dieron la palabra luego de Boehler. "Quiero agradecer ante todo al Gobierno de la Provincia, que fue el que nos asfaltó la ruta 11 que tienen a sus espaldas. Eso era una montaña de dunas, los camiones se encajaban, era casi imposible sacar la materia prima del campo. Y además los funcionarios de San Luis siempre nos atienden, nos escuchan y nos solucionan los problemas...", dijo con candidez y sinceridad Savio, sin entender que el acto estaba armado para otros. El silencio, obviamente, se cortaba con un cuchillo. La sorpresa se apoderó de todos y la cara de Cacace era un poema. Allí, a varios les vino a la memoria una frase de Joan Manuel Serrat: "Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio...".

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