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Rodolfo Sorondo pintó su perspectiva de los paisajes provinciales

Un arquitecto bonaerense resumió los recuerdos de su infancia en obras que honran los suelos provinciales.

Cada verano de su adolescencia, Rodolfo Sorondo visitaba el Valle de Pancanta desde Buenos Aires  para acompañar a su padre que dejó la ciudad en busca de un mejor trabajo en el campo puntano. El joven Rodolfo llegaba a la capital y esperaba junto con sus hermanos que apareciera el medio de transporte indicado para llegar hasta su padre, que los esperaba con los brazos abiertos, un sinfín de tareas campestres y el paisaje serrano que lo enamoró. 

Aquellas visitas recurrentes y el aire puntano quedaron plasmados en la memoria del arquitecto, pintor y muralista que quiso regresar a esos recuerdos en forma de pintura y en la actualidad, hasta el 28 de julio, expone en la Casa de San Luis en Buenos Aires la muestra "De cielos, aire, tierra, mujeres y caballos", que encierra su enamoramiento por la provincia. 

"El receso escolar para nosotros era armar las valijas y visitar a mi padre. Nos quedábamos en el hotel 'Royel' de la ciudad y muchas veces teníamos que esperar hasta que un camión militar anunciara que iba para la zona para poder viajar a verlo", recordó el artista.

 

"De cielos, aire, tierra, mujeres y caballos", de Rodolfo Sorondo

Disponible hasta el 28 de julio
Hora: de 10 a 18
Lugar: Casa de San Luis, Buenos Aires
Entrada: gratis

 

Ese tiempo juntos fue una suerte de bendición para Rodolfo porque no solo aprendió tareas de arado que en la ciudad no conocía, sino que también tuvo tiempo de calidad con su familia y sintió un amor profundo por San Luis. Hace dos años, Sorondo regresó a la provincia luego de 15 años en un viaje de descubrimiento. 

"Volví para ver cómo seguía la provincia. La encontré muy diferente, pero me di cuenta que me sentí como en casa. Es mi segundo hogar. A partir de ese momento quise conectarlo con mi profesión de muralista y pintor", agregó entusiasmado. 

El primer plan que surgió en su cabeza fue realizar un mural colectivo con los alumnos de la escuela de Valle de Pancanta y el equipo de colaboradores que trabaja junto a él en Buenos Aires. 

"Me dedico a pintar murales colectivos e invitamos a diferentes personas para que nos ayuden. Tenemos murales en varios barrios de Buenos Aires y mi plan era que también se hiciera uno en el pueblo que me vio crecer, en San Luis", explicó. 

Rodolfo regresó en mayo de este año, pero las condiciones climáticas no fueron las mejores para que el trabajo junto a su equipo se realizara, por lo que el pintor decidió postergar la labor artística hasta el próximo verano, una época del año en la que prometió regresar a cumplir su objetivo de intervenir las calles pueblerinas.

Mientras tanto, sus ganas de acercarse un poco más a la provincia no se fueron y llegó hasta la Casa de San Luis para contarles la propuesta del mural. Los directivos le ofrecieron armar una muestra de pinturas que reflejen el cariño que Rodolfo tiene por su tierra adoptiva y le dio forma a la muestra que hoy se encuentra en el lugar. 

"Son diez cuadros de tamaño mediano que reflejan la vida de campo, las serranías puntanas y los caballos, un animal que admiro y le tengo un noble respeto. También expuse una serie de fotografías intervenidas digitalmente, una técnica nueva que aprendí hace poco y quise volcarla en esta exposición", agregó Sorondo. Además en sus cuadros también pintó mujeres para reflejar su admiración por el género femenino. 

"En mi larga vida pasaron diferentes mujeres que quedaron plasmadas en la memoria. Estos cuadros son un resumen de todas ellas, quise homenajearlas junto con otras pasiones", contó. 
 

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Rodolfo Sorondo pintó su perspectiva de los paisajes provinciales

Un arquitecto bonaerense resumió los recuerdos de su infancia en obras que honran los suelos provinciales.

Amor por el Valle. Las obras de Sorondo, con los paisajes provinciales. Foto: Gentileza.

Cada verano de su adolescencia, Rodolfo Sorondo visitaba el Valle de Pancanta desde Buenos Aires  para acompañar a su padre que dejó la ciudad en busca de un mejor trabajo en el campo puntano. El joven Rodolfo llegaba a la capital y esperaba junto con sus hermanos que apareciera el medio de transporte indicado para llegar hasta su padre, que los esperaba con los brazos abiertos, un sinfín de tareas campestres y el paisaje serrano que lo enamoró. 

Aquellas visitas recurrentes y el aire puntano quedaron plasmados en la memoria del arquitecto, pintor y muralista que quiso regresar a esos recuerdos en forma de pintura y en la actualidad, hasta el 28 de julio, expone en la Casa de San Luis en Buenos Aires la muestra "De cielos, aire, tierra, mujeres y caballos", que encierra su enamoramiento por la provincia. 

"El receso escolar para nosotros era armar las valijas y visitar a mi padre. Nos quedábamos en el hotel 'Royel' de la ciudad y muchas veces teníamos que esperar hasta que un camión militar anunciara que iba para la zona para poder viajar a verlo", recordó el artista.

 

"De cielos, aire, tierra, mujeres y caballos", de Rodolfo Sorondo

Disponible hasta el 28 de julio
Hora: de 10 a 18
Lugar: Casa de San Luis, Buenos Aires
Entrada: gratis

 

Ese tiempo juntos fue una suerte de bendición para Rodolfo porque no solo aprendió tareas de arado que en la ciudad no conocía, sino que también tuvo tiempo de calidad con su familia y sintió un amor profundo por San Luis. Hace dos años, Sorondo regresó a la provincia luego de 15 años en un viaje de descubrimiento. 

"Volví para ver cómo seguía la provincia. La encontré muy diferente, pero me di cuenta que me sentí como en casa. Es mi segundo hogar. A partir de ese momento quise conectarlo con mi profesión de muralista y pintor", agregó entusiasmado. 

El primer plan que surgió en su cabeza fue realizar un mural colectivo con los alumnos de la escuela de Valle de Pancanta y el equipo de colaboradores que trabaja junto a él en Buenos Aires. 

"Me dedico a pintar murales colectivos e invitamos a diferentes personas para que nos ayuden. Tenemos murales en varios barrios de Buenos Aires y mi plan era que también se hiciera uno en el pueblo que me vio crecer, en San Luis", explicó. 

Rodolfo regresó en mayo de este año, pero las condiciones climáticas no fueron las mejores para que el trabajo junto a su equipo se realizara, por lo que el pintor decidió postergar la labor artística hasta el próximo verano, una época del año en la que prometió regresar a cumplir su objetivo de intervenir las calles pueblerinas.

Mientras tanto, sus ganas de acercarse un poco más a la provincia no se fueron y llegó hasta la Casa de San Luis para contarles la propuesta del mural. Los directivos le ofrecieron armar una muestra de pinturas que reflejen el cariño que Rodolfo tiene por su tierra adoptiva y le dio forma a la muestra que hoy se encuentra en el lugar. 

"Son diez cuadros de tamaño mediano que reflejan la vida de campo, las serranías puntanas y los caballos, un animal que admiro y le tengo un noble respeto. También expuse una serie de fotografías intervenidas digitalmente, una técnica nueva que aprendí hace poco y quise volcarla en esta exposición", agregó Sorondo. Además en sus cuadros también pintó mujeres para reflejar su admiración por el género femenino. 

"En mi larga vida pasaron diferentes mujeres que quedaron plasmadas en la memoria. Estos cuadros son un resumen de todas ellas, quise homenajearlas junto con otras pasiones", contó. 
 

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