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La "Horror fest" llegó para quedarse en San Luis

Los personajes de las películas de terror y parte de la histórica parafernalia horrorosa en un mismo recorrido. 

Por lo menos en San Luis, las películas de terror tienen, siempre, un lugar predominante en la cartelera de los cines. Sean de monjas resucitadas, de hechizos pasados, de muñecos malditos, de madres fallecidas, de fantasmas que atraviesan paredes, las películas tienen un público dispuesto a consumir sus historias y sus personajes. Hay, se diría, gente dispuesta a asustarse.

Para aprovechar esa situación, que en rigor se replica en varias provincias del país, el "Horror fest", un recorrido de espanto y miedo que llegó a la provincia el fin de semana y planea quedarse hasta el domingo en el salón auxiliar en el Sociedad Española, reúne a muchos de los protagonistas de las películas de terror y, con eso, suma adrenalina entre los asistentes.

 

Horror fest

Desde este martes hasta el domingo
Hora: de 18 a 21
Lugar: Sociedad Española
Colón y Bolívar
Entradas: 200 y 300 pesos

 

Si bien hay consideraciones cuasi reglamentarias que los espectadores tienen que cumplir (mantenerse en silencio durante el recorrido aunque la mayoría no puede evitar los gritos, seguir una luz blanca, estar siempre pegado a alguien, deslindarse de los objetos personales), el mayor requisito para el paseo es predisponerse a ser asustado. El resto lo harán los actores y los guías del recorrido sangriento.
Ingresar al salón principal es sumergirse en un ambiente lúgubre, matizado con luces rojas, música convenientemente de suspenso y gritos -algunos reales, otros grabados- que provienen desde las subdivisiones. En el ingreso hay algunos disfrazados que se parecen a los cosplayers de las convenciones de cómics, pero el "Horror fest" es mucho más que eso.

Con un público compuesto mayoritariamente por adolescentes, cuando los recorridos son numerosos el efecto atemorizante es mayor, en gran parte por las reacciones de los espectadores y porque las corridas le agregan la carga dramática del otro. En algunos momentos -el paseo está abierto de 18 a 21-, el caudal de visitantes no es tanto y eso hará que la tensión descienda.

Las tres salas del festival se pueden visitar en cualquier orden, aunque la más cercana a la entrada es la más efectiva para el inicio del recorrido. Allí se cuenta la historia de una nena maltratada que de repente despierta y consigue el primer gran susto. Además, en la misma habitación aparece la protagonista de "La monja", la exitosa película del año pasado.

Todo es acompañado con el temblor de los espectadores más los constantes ruidos y sonidos, muy efectivos para aumentar el terror de los visitantes.

Una segunda habitación está acondicionada como un boliche, por lo que la invitación es al baile. Hasta que aparece una invasión zombie -con personajes muy bien caracterizados- que cambia los pasos por las corridas. Hay que huir a cualquier precio.

El recorrido más extenso es un tercer pasillo que repite la estética de todo el festival: telas colgantes de los techos, oscuridad casi total, música aterradora, efectos de sonidos muy reales; y suma una muy buena puesta en escena casi vintage, con heladeras con sorpresas, televisores de la época de "El exorcista" y algunas de las herramientas que hicieron del cine de terror un clásico de todos los tiempos. 

 

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La "Horror fest" llegó para quedarse en San Luis

Los personajes de las películas de terror y parte de la histórica parafernalia horrorosa en un mismo recorrido. 

Metemos terror. Parte del staff sangriento de la "Horror fest". Puro suspenso. Foto: Marianela Sánchez.

Por lo menos en San Luis, las películas de terror tienen, siempre, un lugar predominante en la cartelera de los cines. Sean de monjas resucitadas, de hechizos pasados, de muñecos malditos, de madres fallecidas, de fantasmas que atraviesan paredes, las películas tienen un público dispuesto a consumir sus historias y sus personajes. Hay, se diría, gente dispuesta a asustarse.

Para aprovechar esa situación, que en rigor se replica en varias provincias del país, el "Horror fest", un recorrido de espanto y miedo que llegó a la provincia el fin de semana y planea quedarse hasta el domingo en el salón auxiliar en el Sociedad Española, reúne a muchos de los protagonistas de las películas de terror y, con eso, suma adrenalina entre los asistentes.

 

Horror fest

Desde este martes hasta el domingo
Hora: de 18 a 21
Lugar: Sociedad Española
Colón y Bolívar
Entradas: 200 y 300 pesos

 

Si bien hay consideraciones cuasi reglamentarias que los espectadores tienen que cumplir (mantenerse en silencio durante el recorrido aunque la mayoría no puede evitar los gritos, seguir una luz blanca, estar siempre pegado a alguien, deslindarse de los objetos personales), el mayor requisito para el paseo es predisponerse a ser asustado. El resto lo harán los actores y los guías del recorrido sangriento.
Ingresar al salón principal es sumergirse en un ambiente lúgubre, matizado con luces rojas, música convenientemente de suspenso y gritos -algunos reales, otros grabados- que provienen desde las subdivisiones. En el ingreso hay algunos disfrazados que se parecen a los cosplayers de las convenciones de cómics, pero el "Horror fest" es mucho más que eso.

Con un público compuesto mayoritariamente por adolescentes, cuando los recorridos son numerosos el efecto atemorizante es mayor, en gran parte por las reacciones de los espectadores y porque las corridas le agregan la carga dramática del otro. En algunos momentos -el paseo está abierto de 18 a 21-, el caudal de visitantes no es tanto y eso hará que la tensión descienda.

Las tres salas del festival se pueden visitar en cualquier orden, aunque la más cercana a la entrada es la más efectiva para el inicio del recorrido. Allí se cuenta la historia de una nena maltratada que de repente despierta y consigue el primer gran susto. Además, en la misma habitación aparece la protagonista de "La monja", la exitosa película del año pasado.

Todo es acompañado con el temblor de los espectadores más los constantes ruidos y sonidos, muy efectivos para aumentar el terror de los visitantes.

Una segunda habitación está acondicionada como un boliche, por lo que la invitación es al baile. Hasta que aparece una invasión zombie -con personajes muy bien caracterizados- que cambia los pasos por las corridas. Hay que huir a cualquier precio.

El recorrido más extenso es un tercer pasillo que repite la estética de todo el festival: telas colgantes de los techos, oscuridad casi total, música aterradora, efectos de sonidos muy reales; y suma una muy buena puesta en escena casi vintage, con heladeras con sorpresas, televisores de la época de "El exorcista" y algunas de las herramientas que hicieron del cine de terror un clásico de todos los tiempos. 

 

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