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Crecen las dudas por el control de la quita del IVA en alimentos

Aseguran que se convertiría en una "ganancia extra" para supermercados y distribuidores, que podrían aprovechar para aumentar su rentabilidad.

La eliminación del IVA para los alimentos de la canasta básica decidida por el gobierno nacional consiguió en principio el apoyo de casi todos los sectores: dirigentes políticos y consumidores vieron un alivio para los castigados bolsillos argentinos.

Pero con el correr de las horas apareció el debate sobre un tema clave: cómo controlarán la quita efectiva del gravamen, y la baja de los precios en la práctica.

Entonces surgieron las dudas. El candidato presidencial del Frente de Todos Alberto Fernández sostuvo que "no parece razonable reducir el IVA indiscriminadamente como se ha hecho", porque "ello no redundará en una merma de los precios".

En una serie de mensajes publicados en Twitter, el postulante presidencial peronista dijo que "las medidas anunciadas por el Gobierno actúan sobre los efectos y no sobre las causas de la crisis económica que han generado".

"Con estas medidas sólo desfinancian a las provincias", indicó, al advertir que el IVA está entre los impuestos coparticipables. "Todo se hizo sin haber consultado a los gobernadores, cuando son sus provincias las que pierden 1.500 millones de dólares de recaudación fiscal con esas decisiones".

Fernández dijo que Mauricio Macri "debe trabajar como presidente y separar su rol de candidato. Busca golpes de efecto electorales en lugar de soluciones a los padecimientos que sufren los sectores más débiles".

Jorge Paganneti, vicepresidente del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de Salta, dijo que será una medida muy difícil de controlar para evitar abusos por parte de los comerciantes.

A modo de ejemplo, dijo que si el kilo de pan cuesta 121 pesos ahora debería costar 100. "¿Pero cómo va a controlar eso el Gobierno? ¿Quién va a controlar que realmente se lo está vendiendo sin precio IVA?", resaltó. 

Y reclamó: "Tiene que haber un mínimo de control, porque si no va a terminar quedando en las grandes cadenas e enriqueciendo a los que más tienen".

Es que las dudas apuntan a que los supermercados y distribuidores quedarían en condiciones de aprovechar la oportunidad y recomponer su margen de ganancia subiendo precios. Splo se verían limitados en esa estrategia por la competencia con otros puntos de venta.

Víctor Fera, dueño de la cadena mayorista Maxiconsumo, señaló que la medida sólo beneficiará a un sector de la sociedad. "Es para la clase media alta, porque la clase baja que compra en los almacenes y los almacenes, cuando se provean de los mayoristas, van a tener que pagar el 21% y lo tienen que trasladar".

César Litvin, CEO de Lisicki, Litvin & Asociados, también fue escéptico sobre el resultado final. "La historia ha demostrado que cuando hay una rebaja de un impuesto de esta categoría, no se verifica una rebaja real del precio, al menos en la misma proporción, porque algunos se aprovechan para recomponer márgenes y rentabilidad", dijo al diario La Nación.

Oscar Cetrangolo, economista e investigador del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), coincidió en que controlar la aplicación de la medida será complicado. "Cada producto tiene múltiples insumos que sirven para ése y otros productos. Para la AFIP, confirmar que el IVA que se devuelve es sobre ese producto y no otro es muy difícil", sostuvo el profesor de la Universidad de Buenos Aires.

Otro problema, explicó, es lograr que los precios efectivamente bajen. 

"Eso es complejo en una economía con alta inflación. Sin inflación vos podés controlar, pero con estas tasas, ¿cómo comparás?", dijo el analista en una entrevista con Radio con Vos.

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Crecen las dudas por el control de la quita del IVA en alimentos

Aseguran que se convertiría en una "ganancia extra" para supermercados y distribuidores, que podrían aprovechar para aumentar su rentabilidad.

La aplicación de la quita del iva a los alimentos genera incertidumbre. Foto: NA.

La eliminación del IVA para los alimentos de la canasta básica decidida por el gobierno nacional consiguió en principio el apoyo de casi todos los sectores: dirigentes políticos y consumidores vieron un alivio para los castigados bolsillos argentinos.

Pero con el correr de las horas apareció el debate sobre un tema clave: cómo controlarán la quita efectiva del gravamen, y la baja de los precios en la práctica.

Entonces surgieron las dudas. El candidato presidencial del Frente de Todos Alberto Fernández sostuvo que "no parece razonable reducir el IVA indiscriminadamente como se ha hecho", porque "ello no redundará en una merma de los precios".

En una serie de mensajes publicados en Twitter, el postulante presidencial peronista dijo que "las medidas anunciadas por el Gobierno actúan sobre los efectos y no sobre las causas de la crisis económica que han generado".

"Con estas medidas sólo desfinancian a las provincias", indicó, al advertir que el IVA está entre los impuestos coparticipables. "Todo se hizo sin haber consultado a los gobernadores, cuando son sus provincias las que pierden 1.500 millones de dólares de recaudación fiscal con esas decisiones".

Fernández dijo que Mauricio Macri "debe trabajar como presidente y separar su rol de candidato. Busca golpes de efecto electorales en lugar de soluciones a los padecimientos que sufren los sectores más débiles".

Jorge Paganneti, vicepresidente del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de Salta, dijo que será una medida muy difícil de controlar para evitar abusos por parte de los comerciantes.

A modo de ejemplo, dijo que si el kilo de pan cuesta 121 pesos ahora debería costar 100. "¿Pero cómo va a controlar eso el Gobierno? ¿Quién va a controlar que realmente se lo está vendiendo sin precio IVA?", resaltó. 

Y reclamó: "Tiene que haber un mínimo de control, porque si no va a terminar quedando en las grandes cadenas e enriqueciendo a los que más tienen".

Es que las dudas apuntan a que los supermercados y distribuidores quedarían en condiciones de aprovechar la oportunidad y recomponer su margen de ganancia subiendo precios. Splo se verían limitados en esa estrategia por la competencia con otros puntos de venta.

Víctor Fera, dueño de la cadena mayorista Maxiconsumo, señaló que la medida sólo beneficiará a un sector de la sociedad. "Es para la clase media alta, porque la clase baja que compra en los almacenes y los almacenes, cuando se provean de los mayoristas, van a tener que pagar el 21% y lo tienen que trasladar".

César Litvin, CEO de Lisicki, Litvin & Asociados, también fue escéptico sobre el resultado final. "La historia ha demostrado que cuando hay una rebaja de un impuesto de esta categoría, no se verifica una rebaja real del precio, al menos en la misma proporción, porque algunos se aprovechan para recomponer márgenes y rentabilidad", dijo al diario La Nación.

Oscar Cetrangolo, economista e investigador del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), coincidió en que controlar la aplicación de la medida será complicado. "Cada producto tiene múltiples insumos que sirven para ése y otros productos. Para la AFIP, confirmar que el IVA que se devuelve es sobre ese producto y no otro es muy difícil", sostuvo el profesor de la Universidad de Buenos Aires.

Otro problema, explicó, es lograr que los precios efectivamente bajen. 

"Eso es complejo en una economía con alta inflación. Sin inflación vos podés controlar, pero con estas tasas, ¿cómo comparás?", dijo el analista en una entrevista con Radio con Vos.

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