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Una cocinera puntana va a la conquista de Nueva York

Se instalará en Estados Unidos para dirigir uno de los mejores restaurantes de comida italiana. 

María Victoria Di Gennaro tuvo un crecimiento profesional que pocos mortales llegan a experimentar. Con 31 años, la cocinera puntana se prepara para conquistar Nueva York, adonde fue convocada para dirigir uno de los más importantes sitios de comida italiana, un mérito que combina esfuerzo y dedicación.

"Lo que me motiva a cocinar es ver las caras de las personas cuando prueban algún plato que hago. Lo que se hace con amor, hace feliz al que lo come", afirmó. Victoria acumula doce años de experiencia en la preparación de platos en cuatro países: Argentina, Chile, Brasil y Holanda. A partir de abril, trabajará como jefa operativa de cocina en "Il Buco", un restaurante propiedad de Donna Lennard, eminencia en el mundo gastronómico internacional.

"Tiene dos sucursales en el sur de Manhattan (Nueva York), una hace veinticinco años y la otra hace ocho. En la más nueva se encargan de hacer charcutería, panes de masa madre y pastas, sobre todo. Es uno de los pocos en donde hacen íntegramente el cien por ciento de la comida", dijo.

"Le cociné distintos platos con lengua y le gustaron mucho, sobre todo a la vinagreta, que lo elegí porque es una impronta argentina y de la región de Cuyo. Le dije que mi mamá hace una de las mejores del mundo", agregó la cocinera puntana, quien comenzó a trabajar en el rubro a los 18 años, casi en el inicio de sus estudios en Córdoba durante 2006, como auxiliar de cocina en un local de carnes.

Según afirmó, el comienzo fue muy difícil por el destrato sistemático que recibía del chef a cargo de aquel entonces, una situación que derivó en su renuncia. Luego de unos meses, los dueños volvieron a convocarla tras la salida de su exsuperior. 

Luego de una estadía de trabajo en la localidad de La Cumbrecita, regresó a la capital cordobesa, donde los malos tratos volvieron a repetirse, al igual que las renuncias. También fueron recurrentes los llamados telefónicos para pedir por su reincorporación, con la excepción que esta vez sería para ofrecerle un cargo de jefa.

"No entendía bien por qué aún queriendo salir de la cocina siempre volvía y con más fuerza", sostuvo Victoria, quien después de unos años decidió seguir el sueño de conocer otros países haciendo lo que más le gusta. Brasil fue su primer destino internacional. Luego siguió Holanda.

Una de las bisagras de su carrera fue cuando su papá, Mariano, le obsequió un libro del célebre chef argentino Francis Mallmann. "Supe al instante que quería trabajar con él y fui detrás de ese sueño. Conseguí un puesto como encargada de fuegos en un restaurante de Mendoza. Al quinto día de trabajo conocí a Francis, le cociné y me felicitó", dijo Victoria, quien  estableció un buen vínculo con Mallmann. Así logró trabajar en Chile  y nuevamente en Brasil.

Tras conocer a otra gloria de la gastronomía, Giancarlo Acciavatti, tuvo la oportunidad de lucirse en una fiesta privada, cuando él la convocó para que fuera la cocinera de cabecera en su casamiento en Holanda.

Luego, en su regreso a la Argentina, su espíritu de superación la llevó a ser la encargada de platos en "Proper", un restó en Palermo (Buenos Aires), donde se desempeña desde hace casi un año y medio.

"Para ser jefa de cocina hay que tener liderazgo y ser un ejemplo para el resto del personal", aseguró, y agregó que su próximo desafío personal es montar una cocina donde trabajen mujeres, exclusivamente.

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Una cocinera puntana va a la conquista de Nueva York

Se instalará en Estados Unidos para dirigir uno de los mejores restaurantes de comida italiana. 

Gran experiencia. Victoria ha trabajado como cocinera en varios países. Foto: Gentileza.

María Victoria Di Gennaro tuvo un crecimiento profesional que pocos mortales llegan a experimentar. Con 31 años, la cocinera puntana se prepara para conquistar Nueva York, adonde fue convocada para dirigir uno de los más importantes sitios de comida italiana, un mérito que combina esfuerzo y dedicación.

"Lo que me motiva a cocinar es ver las caras de las personas cuando prueban algún plato que hago. Lo que se hace con amor, hace feliz al que lo come", afirmó. Victoria acumula doce años de experiencia en la preparación de platos en cuatro países: Argentina, Chile, Brasil y Holanda. A partir de abril, trabajará como jefa operativa de cocina en "Il Buco", un restaurante propiedad de Donna Lennard, eminencia en el mundo gastronómico internacional.

"Tiene dos sucursales en el sur de Manhattan (Nueva York), una hace veinticinco años y la otra hace ocho. En la más nueva se encargan de hacer charcutería, panes de masa madre y pastas, sobre todo. Es uno de los pocos en donde hacen íntegramente el cien por ciento de la comida", dijo.

"Le cociné distintos platos con lengua y le gustaron mucho, sobre todo a la vinagreta, que lo elegí porque es una impronta argentina y de la región de Cuyo. Le dije que mi mamá hace una de las mejores del mundo", agregó la cocinera puntana, quien comenzó a trabajar en el rubro a los 18 años, casi en el inicio de sus estudios en Córdoba durante 2006, como auxiliar de cocina en un local de carnes.

Según afirmó, el comienzo fue muy difícil por el destrato sistemático que recibía del chef a cargo de aquel entonces, una situación que derivó en su renuncia. Luego de unos meses, los dueños volvieron a convocarla tras la salida de su exsuperior. 

Luego de una estadía de trabajo en la localidad de La Cumbrecita, regresó a la capital cordobesa, donde los malos tratos volvieron a repetirse, al igual que las renuncias. También fueron recurrentes los llamados telefónicos para pedir por su reincorporación, con la excepción que esta vez sería para ofrecerle un cargo de jefa.

"No entendía bien por qué aún queriendo salir de la cocina siempre volvía y con más fuerza", sostuvo Victoria, quien después de unos años decidió seguir el sueño de conocer otros países haciendo lo que más le gusta. Brasil fue su primer destino internacional. Luego siguió Holanda.

Una de las bisagras de su carrera fue cuando su papá, Mariano, le obsequió un libro del célebre chef argentino Francis Mallmann. "Supe al instante que quería trabajar con él y fui detrás de ese sueño. Conseguí un puesto como encargada de fuegos en un restaurante de Mendoza. Al quinto día de trabajo conocí a Francis, le cociné y me felicitó", dijo Victoria, quien  estableció un buen vínculo con Mallmann. Así logró trabajar en Chile  y nuevamente en Brasil.

Tras conocer a otra gloria de la gastronomía, Giancarlo Acciavatti, tuvo la oportunidad de lucirse en una fiesta privada, cuando él la convocó para que fuera la cocinera de cabecera en su casamiento en Holanda.

Luego, en su regreso a la Argentina, su espíritu de superación la llevó a ser la encargada de platos en "Proper", un restó en Palermo (Buenos Aires), donde se desempeña desde hace casi un año y medio.

"Para ser jefa de cocina hay que tener liderazgo y ser un ejemplo para el resto del personal", aseguró, y agregó que su próximo desafío personal es montar una cocina donde trabajen mujeres, exclusivamente.

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