Escuchá acá la 96.3
X

Un tenedor libre de la Illia debió pagar $20 mil de multa

Detectaron alimentos contaminados. El local estuvo clausurado y le decomisaron mercadería. La sanción fue aplicada por el juzgado de faltas municipal.  

Los propietarios del restaurante Mu-Dan, ubicado en la avenida Illia, que el pasado 14 de febrero fue clausurado por la Dirección de Bromatología de la Municipalidad, tuvieron que abonar 20 mil pesos por la sanción aplicada por el Juzgado de Faltas. Además, debió mantener cerradas sus puertas durante doce días, como también ordenó el juzgado, y sufrir el decomiso de una importante cantidad de mercadería, porque según el informe contenía “contaminación cruzada”.

Los inspectores municipales habían encontrado que la cocina no cumplía con las normas de higiene al detectar presencia de cucarachas y falta de rotulación de alimentos en heladeras y freezer, entre otras falencias. Pero después que los municipales regresaron para constatar si habían realizado las remediaciones solicitadas, detectaron que las fajas de clausura estaban arrancadas y tuvieron que aplicarle una nueva clausura.

Aunque el tenedor libre tenía la habilitación municipal en regla, lo cierto es que hacía mucho tiempo que no era controlado por las autoridades de la Comuna. “El Juzgado de Faltas siempre ha sostenido que la facultad del Ejecutivo Municipal es la de controlar y cuanto más lo haga, es mejor. Además, está demostrado que la presencia del Estado es importante en cualquier área”, dijo una fuente consultada de esa dependencia judicial.

En el Juzgado recordaron que ese establecimiento ya tiene antecedentes de sanciones anteriores, pero aclararon que los doce días de clausura tenían que ver con cuestiones técnicas que no habían solucionado y por eso se debió mantener la medida. Si bien explicaron que las cuestiones de higiene habían sido cumplimentadas, subrayaron que quedaron pendientes otras, como la señalización de la salida de emergencia y observaciones técnicas que hicieron los inspectores.

Además, recordaron que “todas las sanciones que se aplican tienen la intención de que la gente se vaya concientizando y que los comercios entiendan que cumplen una doble función: son responsables porque mucha gente concurre a sus locales y a partir de ahí deben brindar un servicio de calidad que implica cumplir con todas las ordenanzas de Bromatología”.

Desde que comenzó la nueva gestión municipal ya se han aplicado clausuras y multas a varios establecimientos gastronómicos. Los tres primeros fueron los locales ubicados en el patio de comidas del Shopping: la cafetería Bonafide debió pagar 30 mil pesos, la parrilla El Boquerón abonó 25 mil, mientras que Il Fiorentino pastas, 45 mil.

Española Way, el restó bar ubicado en Pedernera y Caseros, tuvo que acatar la clausura preventiva durante seis días. Además, fue multado con 150 mil pesos por las faltas graves a la normas de higiene que detectó Bromatología en su cocina y por haber levantado la faja de clausura antes de lo estipulado.

Otro caso fue el del boliche Malú —ubicado en avenida España y Justo Daract—, que recibió una multa de 50 mil pesos. Ese local bailable al momento de la inspección no tenía las libretas sanitarias de los empleados, los certificados de desinfección, los seguros médicos, de salud, ni los de responsabilidad civil.

Compartir en facebook
Compartir en twitter
Compartir en whatsapp
TAGS
COMENTARIOS

Un tenedor libre de la Illia debió pagar $20 mil de multa

Detectaron alimentos contaminados. El local estuvo clausurado y le decomisaron mercadería. La sanción fue aplicada por el juzgado de faltas municipal.  

No es la primera vez. El tenedor libre ya tenía antecedentes de sanciones impuestas por el Juzgado de Faltas. Foto: El Diario.

Los propietarios del restaurante Mu-Dan, ubicado en la avenida Illia, que el pasado 14 de febrero fue clausurado por la Dirección de Bromatología de la Municipalidad, tuvieron que abonar 20 mil pesos por la sanción aplicada por el Juzgado de Faltas. Además, debió mantener cerradas sus puertas durante doce días, como también ordenó el juzgado, y sufrir el decomiso de una importante cantidad de mercadería, porque según el informe contenía “contaminación cruzada”.

Los inspectores municipales habían encontrado que la cocina no cumplía con las normas de higiene al detectar presencia de cucarachas y falta de rotulación de alimentos en heladeras y freezer, entre otras falencias. Pero después que los municipales regresaron para constatar si habían realizado las remediaciones solicitadas, detectaron que las fajas de clausura estaban arrancadas y tuvieron que aplicarle una nueva clausura.

Aunque el tenedor libre tenía la habilitación municipal en regla, lo cierto es que hacía mucho tiempo que no era controlado por las autoridades de la Comuna. “El Juzgado de Faltas siempre ha sostenido que la facultad del Ejecutivo Municipal es la de controlar y cuanto más lo haga, es mejor. Además, está demostrado que la presencia del Estado es importante en cualquier área”, dijo una fuente consultada de esa dependencia judicial.

En el Juzgado recordaron que ese establecimiento ya tiene antecedentes de sanciones anteriores, pero aclararon que los doce días de clausura tenían que ver con cuestiones técnicas que no habían solucionado y por eso se debió mantener la medida. Si bien explicaron que las cuestiones de higiene habían sido cumplimentadas, subrayaron que quedaron pendientes otras, como la señalización de la salida de emergencia y observaciones técnicas que hicieron los inspectores.

Además, recordaron que “todas las sanciones que se aplican tienen la intención de que la gente se vaya concientizando y que los comercios entiendan que cumplen una doble función: son responsables porque mucha gente concurre a sus locales y a partir de ahí deben brindar un servicio de calidad que implica cumplir con todas las ordenanzas de Bromatología”.

Desde que comenzó la nueva gestión municipal ya se han aplicado clausuras y multas a varios establecimientos gastronómicos. Los tres primeros fueron los locales ubicados en el patio de comidas del Shopping: la cafetería Bonafide debió pagar 30 mil pesos, la parrilla El Boquerón abonó 25 mil, mientras que Il Fiorentino pastas, 45 mil.

Española Way, el restó bar ubicado en Pedernera y Caseros, tuvo que acatar la clausura preventiva durante seis días. Además, fue multado con 150 mil pesos por las faltas graves a la normas de higiene que detectó Bromatología en su cocina y por haber levantado la faja de clausura antes de lo estipulado.

Otro caso fue el del boliche Malú —ubicado en avenida España y Justo Daract—, que recibió una multa de 50 mil pesos. Ese local bailable al momento de la inspección no tenía las libretas sanitarias de los empleados, los certificados de desinfección, los seguros médicos, de salud, ni los de responsabilidad civil.

Logín