Volvieron los remates de hacienda con un estricto protocolo sanitario

La firma subastó 1.400 cabezas con apenas 15 clientes, entre tapabocas, llamados y saludos con el codo.

“Estamos al aire!", gritó Bebe Russo, el encargado de dar soporte tecnológico, trepado a la vieja tarima de madera. Pero no había ningún estudio de televisión, solo una pista recién regada, un toro ansioso y dos apartadores con sus tapabocas. Así entonces se puso en marcha el primer remate presencial de hacienda en San Luis de la era de COVID-19.

Lo de estar al aire no era un detalle menor, el protocolo sanitario que impone el Ministerio de Producción obliga a que solo 15 personas puedan estar en las tribunas, por lo que el resto de los potenciales compradores debe hacerlo por una aplicación o bien por teléfono y la asistencia de un agente de San Luis Feria, la consignataria que inauguró esta nueva manera de rematar hacienda.

El primer cambio estaba en la entrada misma del predio. De los tres portones que dan a la ruta 3, dos estaban cerrados con candado. Y en el único abierto, un guardia de seguridad privado controlaba, planilla en mano, que solo ingresaran los 15 clientes habilitados (hay que presentar un listado 24 horas antes en el Ministerio) y el personal de la consignataria.

Ya en el interior, daba pena ver el comedor con las sillas levantadas y la parrilla vacía. "Un remate sin asado, no es un remate...", se lamentaba un cliente de los habituales en San Luis Feria, dueño de un campo de cría en el árido oeste puntano.

Él, como todo el resto, tenía puesto el barbijo. Solo el rematador, por razones obvias, está exento de esa obligación, pero tiene nuevas: además de estar atento a los cabezazos y las manos levantadas, tiene que mirar una pantalla de televisión donde los que no pudieron entrar también tercian por un lote determinado.

"Es más complicado, porque la pantalla tiene unos segundos de delay y entonces hay que esperar antes de bajar el martillo. Nos tenemos que acostumbrar a una nueva forma de rematar", dijo Juan Copello, el encargado de la conducción, quien asumió esa función también por cuestiones relacionadas con la pandemia, ya que el rematador habitual, Ernesto Colombo, viene de Río Cuarto y no puede entrar a la provincia por estos días, ya que debería hacer una cuarentena obligatoria.

Pese a todos los contratiempos, cuando Russo pegó el grito de que la transmisión estaba en el aire, el predio recuperó su memoria y la hacienda comenzó a desfilar por la pista. El frasco de alcohol en gel estaba bajo una baranda de la tribuna, al alcance de todo el mundo; y la quincena de compradores respetó la distancia interpersonal mínima. Por las dudas, dos funcionarios del Ministerio de Producción estuvieron en la subasta para controlar que todo vaya de acuerdo a lo previsto.

La primera venta fue un toro para faena, a $53 el kilo, que fue para la firma San Javier. Detrás desfiló el resto en un remate que quedará para la historia como el primero que desafió al coronavirus.

Las nuevas medidas

Aviso previo: toda consignataria que quiera organizar un remate deberá informar, a través de Senasa, al Ministerio de Producción con una anticipación de al menos 72 horas.

Poquitos en la tribuna: el límite máximo entre compradores y vendedores será de 15 personas por evento. El tapabocas será obligatorio y también tener alcohol en gel.

Nombres y apellidos: la consignataria debe remitir al Ministerio de Producción con una antelación de 24 horas el listado de los clientes que asistirán. Es para hacer un seguimiento epidemiológico si luego se presenta algún caso sospechoso de COVID-19.

Chau a los asados: está prohibido organizar programas con almuerzo previo o aperitivo durante el remate.

Camiones, solo de día: el ingreso del transporte de hacienda será de 8 a 18, con luz natural. Deberán estar lavados y desinfectados.

Sin pacientes de riesgo: no podrán asistir a los remates de hacienda las personas mayores de 60 años, las que tienen enfermedades previas y las embarazadas.

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Volvieron los remates de hacienda con un estricto protocolo sanitario

La firma subastó 1.400 cabezas con apenas 15 clientes, entre tapabocas, llamados y saludos con el codo.

Requisitos. Todos debían tener tapabocas y había alcohol a disposición. Fotos: Nicolás Varvara.

“Estamos al aire!", gritó Bebe Russo, el encargado de dar soporte tecnológico, trepado a la vieja tarima de madera. Pero no había ningún estudio de televisión, solo una pista recién regada, un toro ansioso y dos apartadores con sus tapabocas. Así entonces se puso en marcha el primer remate presencial de hacienda en San Luis de la era de COVID-19.

Lo de estar al aire no era un detalle menor, el protocolo sanitario que impone el Ministerio de Producción obliga a que solo 15 personas puedan estar en las tribunas, por lo que el resto de los potenciales compradores debe hacerlo por una aplicación o bien por teléfono y la asistencia de un agente de San Luis Feria, la consignataria que inauguró esta nueva manera de rematar hacienda.

El primer cambio estaba en la entrada misma del predio. De los tres portones que dan a la ruta 3, dos estaban cerrados con candado. Y en el único abierto, un guardia de seguridad privado controlaba, planilla en mano, que solo ingresaran los 15 clientes habilitados (hay que presentar un listado 24 horas antes en el Ministerio) y el personal de la consignataria.

Ya en el interior, daba pena ver el comedor con las sillas levantadas y la parrilla vacía. "Un remate sin asado, no es un remate...", se lamentaba un cliente de los habituales en San Luis Feria, dueño de un campo de cría en el árido oeste puntano.

Él, como todo el resto, tenía puesto el barbijo. Solo el rematador, por razones obvias, está exento de esa obligación, pero tiene nuevas: además de estar atento a los cabezazos y las manos levantadas, tiene que mirar una pantalla de televisión donde los que no pudieron entrar también tercian por un lote determinado.

"Es más complicado, porque la pantalla tiene unos segundos de delay y entonces hay que esperar antes de bajar el martillo. Nos tenemos que acostumbrar a una nueva forma de rematar", dijo Juan Copello, el encargado de la conducción, quien asumió esa función también por cuestiones relacionadas con la pandemia, ya que el rematador habitual, Ernesto Colombo, viene de Río Cuarto y no puede entrar a la provincia por estos días, ya que debería hacer una cuarentena obligatoria.

Pese a todos los contratiempos, cuando Russo pegó el grito de que la transmisión estaba en el aire, el predio recuperó su memoria y la hacienda comenzó a desfilar por la pista. El frasco de alcohol en gel estaba bajo una baranda de la tribuna, al alcance de todo el mundo; y la quincena de compradores respetó la distancia interpersonal mínima. Por las dudas, dos funcionarios del Ministerio de Producción estuvieron en la subasta para controlar que todo vaya de acuerdo a lo previsto.

La primera venta fue un toro para faena, a $53 el kilo, que fue para la firma San Javier. Detrás desfiló el resto en un remate que quedará para la historia como el primero que desafió al coronavirus.

Las nuevas medidas

Aviso previo: toda consignataria que quiera organizar un remate deberá informar, a través de Senasa, al Ministerio de Producción con una anticipación de al menos 72 horas.

Poquitos en la tribuna: el límite máximo entre compradores y vendedores será de 15 personas por evento. El tapabocas será obligatorio y también tener alcohol en gel.

Nombres y apellidos: la consignataria debe remitir al Ministerio de Producción con una antelación de 24 horas el listado de los clientes que asistirán. Es para hacer un seguimiento epidemiológico si luego se presenta algún caso sospechoso de COVID-19.

Chau a los asados: está prohibido organizar programas con almuerzo previo o aperitivo durante el remate.

Camiones, solo de día: el ingreso del transporte de hacienda será de 8 a 18, con luz natural. Deberán estar lavados y desinfectados.

Sin pacientes de riesgo: no podrán asistir a los remates de hacienda las personas mayores de 60 años, las que tienen enfermedades previas y las embarazadas.

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