7.5°SAN LUIS - Miércoles 12 de Agosto de 2020

7.5°SAN LUIS - Miércoles 12 de Agosto de 2020

EN VIVO

Consejos para no sufrir con las malezas en el barbecho

El incremento de las malezas resistentes es uno de los desafíos para los productores de San Luis. Hay que rotar, usar cultivos de cobertura y servicio y elegir bien los herbicidas.

Por redacción
| 19 de julio de 2020
Aplicaciones. Los herbicidas preemergentes juegan un papel clave en el barbecho.

En la época de barbecho, las malezas constituyen el principal factor adverso para la producción agrícola. El incremento de la aparición de malezas resistentes y tolerantes en varias regiones del país, incluida la provincia de San Luis, es preocupante para los distintos sectores de la producción agropecuaria, como así también el impacto ambiental que podría ocasionar su control, de no tomarse las medidas adecuadas.

 

El ingeniero agrónomo Jorge Garay, un técnico del INTA con amplia experiencia en malezas, aseguró en una columna en el sitio web El Semiárido que "la falta de rotación de los cultivos, la no utilización de especies invernales, de cobertura o de servicios y el uso continuo de herbicidas con un mismo mecanismo de acción, como por ejemplo glifosato o metsulfuron, provoca el incremento de malezas resistentes".

 

Cuando se piensa en controlar las malezas para la cosecha gruesa, se debe comenzar con suficiente anticipación, en el barbecho químico de otoño-invierno. "Otra forma eficiente de control, poco implementada en San Luis, es la implantación en esta época de cultivos de cobertura como centeno, triticale, trigo y cebada, que han demostrado ser muy eficientes para controlar especies de malezas. Claro que para obtener buenos resultados siempre hay que aplicar, aunque en menores dosis y cantidad de veces, distintos tipos de herbicidas antes de la siembra del cultivo estival".

 

“San Luis los usa poco, pero cultivos como el centeno, triticale, trigo y cebada han probado su eficiencia". Jorge Garay.

 

En el control químico, Garay asegura que una vez realizada la cosecha del último cultivo estival, cualquiera sea el que venga después (maíz,soja, sorgo o girasol), lo primero que hay que hacer es eliminar la vegetación viva de malezas con un herbicida de acción total, como el glifosato en mezcla con algún hormonal como el 2,4,D, Dicamba, Fluroxipir o algún ALS como Metsulfuron, Clorimuron o la mezcla de alguno de estos que se utilizan solamente cuando la soja a sembrar es STS.

 

"Posteriormente hay que aplicar uno o más herbicidas de acción residual, para mantener el suelo limpio durante un tiempo que será variable de acuerdo a la dosis utilizada, al tipo de suelo y a las condiciones climáticas", agregó.

 

Lo que se busca con los herbicidas de acción residual es que vayan controlando la mayor cantidad de emergencia de las malezas de la época y de esta manera minimizar el uso de herbicidas posemergentes, que suelen ser erráticos en el control debido al tamaño de las malezas que tienen que controlar. "Además, muchas veces provocan daños fitotóxicos al cultivo en donde se aplican", aseguró el técnico del INTA, quien pidió tener en cuenta las principales especies de la zona: "Si bien vamos a encontrar varias en esta época, como cardos, ortiga mansa, perejilillo, nabo, mostacilla, bolsa de pastor, peludilla, sombra de liebre, flor de la noche y otras, la maleza en la cual se debe poner el foco en otoño-invierno es la rama negra, por sus características de dispersión, competencia y dificultad en el control cuando las plantas son adultas".

 

Los herbicidas inhibidores de la enzima ALS (acetolacto sintetasa) son ampliamente utilizados para el control de la rama negra para cultivos de soja. Se caracterizan por su elevada residualidad, bajo costo y un amplio espectro de control de malezas.

 

"Sin embargo, se deberá tener en cuenta que esta elevada residualidad podría causar efectos de fitotoxicidad en la secuencia de cultivos de la rotación. También puede haber un fenómeno de apilamiento (stacking) de herbicidas en el suelo, causado por su uso continuado, lo que podría afectar el normal crecimiento y desarrollo de los cultivos siguientes", advirtió.

 

“En otoño-invierno hay que poner el foco en la rama negra, que es muy difícil de combatir cuando se vuelve adulta”.  Jorge Garay.

 

El pico de emergencia de rama negra es en otoño, entre marzo y principios de abril. "En esa época los controles son muy eficientes cuando las plantas son pequeñas. Suele ser eficaz y suficiente la combinación de glifosato (1.080 g e.a./ha) y 2,4 D éster (0,5 l/ha). Hay otra época de emergencia que es en la primavera, aunque en menor proporción", completó Garay.

 

Lo bueno y lo malo. Con sequía crecen menos malezas, pero no se fija el herbicida.

 

 

"En este periodo, otra opción podría ser una sulfonilurea, como Clorimuron o Metsulfuron, o también la combinación de Clorimuron con Sulfometuron (Ligate solamente para sojas STS) o Clorsulfuron + Metsulfuron (Finesse) para sojas STS y para sojas no STS, que además de rama negra controla viola, yuyo de la pared, nabo y otras malezas de hoja ancha. Si el cultivo siguiente es maíz, el barbecho se podría iniciar con atrazina o flumioxazin", explicó.

 

Es importante que el herbicida del segundo tratamiento, próximo a la época de siembra, no tenga el mismo mecanismo de acción que los aplicados en barbecho, para evitar efectos de fitotoxicidad y también desarrollo de resistencias. "Una alternativa sería la combinación comercial de flumioxazin con piroxasulfone o bien sulfentrazone con S-Metolaclor", sugirió el ingeniero.

 

En el caso de que haya "escapes". o sea estados más desarrollados de rama negra, con tallos elongados y plantas de 20 a 30 centímetros de altura, se deben usar estrategias como el "doble golpe".  "Primero se aplica Glifosato (1.080 g e.a./ha) más 2,4 D sal (0,6 l/ha) y a los 7-10 días se agrega un desecante como Paraquat o su mezcla con Diuron (2,5 l/ha de dosis)".

 

 

Conocimiento del terreno

 

El suelo y el clima son los principales reguladores de los procesos biológicos. Van a definir la residualidad de los herbicidas, así como la dosis que es posible utilizar. "Por ejemplo, un suelo de pH alcalino incrementará la persistencia de una sulfonilurea, mientras que una imidazolinona (Imazapic, Imazapyr, Imazaquin, Imazetapyr), tendrá mayor persistencia en suelos con pH ácido", aseguró Garay, quien también brindó una sugerencia para suelos de textura gruesa, con un pH superior a 7, baja capacidad de intercambio catiónico (8-10) y bajo contenido de materia orgánica, como son la mayoría de los suelos de la provincia: "Deben llevar las dosis menores de marbete para no afectar a los cultivos, ya que el herbicida permanece en mayor cantidad en la solución del suelo, controlando malezas en preemergencia, pero también pudiendo afectar la emergencia del cultivo que se quiere proteger". En cuanto a las  precipitaciones, son más que importantes. "Todo herbicida de suelo necesita agua para poder incorporarse y ejercer su control. En períodos secos, no pueden esperarse buenos controles, aunque también los nacimientos de las malezas serán menores. Si las lluvias son excesivas, aunque no es el caso general de San Luis, podrían posicionar al herbicida debajo de la zona de nacimiento de la maleza, no siendo efectivos en los controles".

 

 

 El Semiárido.

 

Comentá vos tambien...