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Cumbiones de camisas floreadas

A doce años de su creación la banda se convirtió en un fenómeno de la autogestión y de la independencia que en San Luis pasó de tocar ante trescientas personas a hacer bailar a tres mil. La historia de una orquesta que entendió que la acción  grupal vale mucho.

Por Miguel Garro
| 04 de octubre de 2021

E l viernes 8 de julio de 2016, La Delio Valdez tocó por primera vez en San Luis. El Boliche Don Miranda, un reducto de estaturas míticas y espacio más bien reducido, recibió a la orquesta que ya llevaba cinco años de cumbia, escenarios autogestionados y una propuesta que —aunque por entonces permanecía un tanto oculta— dejaba ver el potencial y la posibilidad de protagonizar una de las últimas grandes eclosiones de la música nacional.

 

Las 300 personas que esa noche mercedina menearon sus sudadas caderas apoyadas sobre las de su compañero de baile al calor de un invierno poderoso llegaron atraídas por un conjunto que no renegaba de un género que, por entonces, no estaba del todo bien visto. Algún malentendido televisivo y los motes con el que se solía encasillar a la cumbia por aquellos años conspiraron contra la aceptación del público que vivía por fuera del gueto. Aunque la tuvieron.

 

Como una metáfora del exponencial crecimiento que experimentó la banda en el último lustro, la próxima presentación de La Delio en la provincia será el fin de semana que viene en el Anfiteatro de la Calle Angosta, justo al frente del Boliche Don Miranda, con una expectativa mayor de público. Se estima que habrá unas cuatro mil personas en la noche mercedina para respetar el aforo del 70 por ciento de público para lugares abiertos.

 

“Es algo que nos pasa en todo el país y que me parece que tiene que ver con lo que nos ocurrió en estos 12 años de carrera”, dice Santiago Moldovan, miembro fundador de la banda y clarinetista móvil arriba del escenario. Efectivamente, la popularidad de LDV creció en todo el país de manera sostenida y confiable. A las razones habría que buscarlas en la dinámica de un grupo que supo conjugar vida, arte y negocio a modo de cooperativa, autogestión e independencia. Y en términos menos teóricos, a la fiesta infernal que proponen en sus shows.

 

Jorge Rosales, un experimentado productor de espectáculos que gestionó durante años el Boliche Don Miranda (donde La Delio tocó tres veces) y que fue responsable de las cinco veces que la banda estuvo en Mercedes, encuentra una razón más: “Todos los que forman el grupo —músicos y colaboradores— son gente humilde, que pregonan la gracia de la cumbia colombiana. Son militantes de la cultura”, definió.

 

Al clarinetista de la banda se le hace difícil encontrar un recuerdo específico de su paso por la provincia que sea distinto a los que encuentra en cualquier otro lugar donde tocan. Dice Santiago que la gente en las noches villamercedinas era “muy efusiva, muy energética y muy copada. Se sabían todas las canciones y nos pedían que cantemos algunas que no estaban en la lista”.

 

 

 

También recuerda que cuando le contaron la historia de El Boliche… conoció una de las leyendas más difundidas del folclore nacional y no pudo menos que comer allí un asado con sus compañeros de banda.

 

En una entrevista que el propio Moldovan hizo para El Diario de la República a propósito de la primera presentación de La Delio en Villa Mercedes consideró que era bueno llegar a un lugar nuevo porque eso implicaba un desafío ante un público desconocido y mostrar lo que hacían ante oídos frescos, algo que creía por demás estimulante.

 

Unos cuantos años después, Santiago le cuenta a Cooltura que todo el proceso fue un plan ideal que salió mejor de lo que lo habían imaginado. “Aquellos primeros viajes fueron muy remados, muy sacrificados. La apuesta era ir haciendo conocer a la banda por todo el país para volver y trabajar cada vez mejor, que mejorara la técnica, que mejoraran las luces. La verdad es que trabajamos mucho estos 12 años para poner el cuerpo en la producción”.

 

En agosto de 2018, El Cumbión (como el grupo llama a sus encuentros, que constan de un DJ que musicaliza la previa, su recital y la continuidad del baile en el pos) arribó por primera vez a San Luis capital. Fue en un salón que estaba al frente de la Plaza de los Halcones y fue también una de las primeras acciones de Berrakera, una productora local que con el tiempo tendría un crecimiento proporcional al de la banda.

 

Al recordar ese show, José Alfredo Miranda, el máximo responsable de la gestora de espectáculos puntana, calificó la patriada como un desafío que les permitió aprender a trabajar para el futuro. “Llevábamos seis meses con la productora y nos animamos a eso, que no fue solo traer una banda: es un grupo que tiene muchos integrantes pero que entre todos ponen lo mejor para que todo salga bien”.

 

Miranda cree que la integración que propone la orquesta en su música es una de las claves del éxito. “Hacen muchos estilos de cumbia y las letras hacen que la gente conecte de inmediato con ellos”, sostuvo el promotor puntano.

 

 

El paso de baile a la conquista

 

Dos años después, LDV volvió a San Luis y otra vez su convocatoria sirvió de metáfora y termómetro para registrar su crecimiento. El tercer show cumbiero fue en una cervecería de Cruz de Piedra, ante los puntanos que bailaron al aire libre de una noche apacible de finales de la primavera. Las cifras son elocuentes: al primer recital acudieron 650 personas, al segundo 1200 y al último, tres mil.

 

Para la banda, trabajar con productores asociados en las provincias es parte de una ideología que hace a la función de cooperativa que tanto pregonan. El hecho de que sean 15 músicos y 25 personas que se movilizan en colectivos hace que los costos para cualquier salida de Capital sean altísimos. “Siempre encontramos la manera de organizar fechas porque las ganas de ellos de tocar y la de la gente de escucharlos lo permite”, resume Rosales.

 

Lógicamente, Moldovan encuentra obvios los inconvenientes económicos para moverse como banda y analiza que esa es una de las razones por las que desaparecieron las orquestas (de jazz, de tango) en todo el mundo. Pero también señala algunas virtudes. “La principal es la posibilidad de sostener el proyecto y que sea redituable. Cada uno de los que conforman la cooperativa tiene su función”.

 

De eso puede dar fe Miranda, para quien esa forma de trabajo facilitó algunas cosas. “El hecho de que sean una cooperativa hace que las tareas estén bien divididas y no recaiga todo sobre un mánager. Entonces, siempre hay un buen clima de trabajo”, dijo José, quien guarda como uno de los mejores momentos que le regaló la gestión la ocasión en que La Delio lo invitó, un día después de tocar en San Luis, a ayudarlos en la producción de un show en Villa Mercedes y lo hicieron sentir como uno más.

 

La evolución del grupo no fue solo en términos de convocatoria. Desde el primer disco, homónimo, hasta el reciente “El tiempo y la serenata”, el sexto, hay un camino que estuvo rodeado de éxitos, Caribe, polleras coloradas, camisas multicolores, bailes calenturientos y velas y rones. El álbum de este año, grabado durante la pandemia, fue el segundo con la totalidad de temas propios, en un ejercicio de composición que fue todo un desafío.

 

 

 

Antes, cuenta Santiago, la confección de una canción era una tarea colectiva, en los ensayos, pero con el tiempo el grupo fue acostumbrándose a que lo mejor era que un miembro empiece con la idea madre de una canción, la ponga a consideración de sus compañeros y cada uno vaya aportando sus ideas para mejorarla. El distanciamiento llevó esa práctica a un nivel de extremo funcionamiento.

 

“Éramos muchos para aportar al trabajo y se sabe que generalmente es complicado llegar a consensos, pero cuando se arriba a una conclusión que consideramos es la mejor para todos, nos damos cuenta de que el método es legítimo y la decisión acertada”, sostuvo el clarinetista.

 

No obstante, la pandemia le vedó a la banda hacer lo que más disfruta y lo que más rédito le da: tocar en vivo. “Fue muy bravo —repite Santiago— porque el 90 por ciento de nuestros ingresos vienen de la venta de entradas”.

 

Una de las formas que encontró la banda para superar el parate fue revalorizar el “Almacén Valdez”, un mercado virtual que vende desde discos hasta remeras y accesorios de la banda que también están en los recitales. Por supuesto que todo el merchandising está confeccionado por los miembros de la cooperativa, en otro paso hacia la autogestión.

 

 

Los primeros cumbiones

 

La historia de los inicios de La Delio es similar a la de otras tantas bandas de amigos que van moldeando identidad, formación y público en los primeros pasos. En 2009, Santiago tenía una banda de rock y reggae y se cruzó en las calles de su barrio con Tomás Arístide, quien ahora toca el güiro en la banda. Fue él quien le mostró a Moldovan un disco de cumbia colombiana.

 

“Lo primero que me llamó la atención fue el protagonismo que tenía el clarinete, que era el instrumento que yo tocaba. Y ya no pude despegarme más”, agregó el músico.

 

A partir de entonces se horneó un proceso en el que entraron y salieron integrantes con distintos niveles de protagonismo y que crearon un signo de inestabilidad en el grupo. Sin embargo, el horizonte de tocar en cualquier lugar los movilizaba, sobre todo si detrás de los conciertos había causas sociales. Así estuvieron en centros de jubilados, en tomas de universidades y hasta en psiquiátricos.

 

 

 

De todas las deserciones que sufrieron, la más notoria fue la de Gladys “La Negra” Sarabia, la cantante con la que grabaron el primer disco, que ahora hace su carrera en México y que tenía una fuerte presencia escénica. El hecho de quedarse sin cantante de un día para el otro los obligó a amoldarse a la nueva formación y a buscar suprimir el rol de frontman o frontwoman, aunque con los años encontraron en Ivonne Guzmán (colombiana, ex Bandana) y Black Rodríguez Méndez dos de los componentes que aportaron al éxito y le dieron forma, cada uno con su estilo, a la difícil misión de ser la cara y el cuerpo más visible de una orquesta numerosa de la que viven muchas familias.

 

 

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