SAN LUIS - Miércoles 25 de Mayo de 2022

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Obras Sanitarias modernizó su tecnología para hacer análisis

Es un equipo de última generación que permite evaluar la contaminación del agua y de los efluentes.

Por redacción
| 13 de mayo de 2022
Espectrofotómetro. Modelo de última generación de origen alemán. Foto: Juan Andrés Galli.

Para brindar una buena calidad de agua potable y tratar efluentes en la ciudad, Obras Sanitarias Mercedes (OSM) realiza de forma periódica análisis en distintos puntos domiciliarios, industrias e instituciones. Recientemente el laboratorio del ente adquirió un nuevo equipamiento de última generación que permitirá obtener resultados en menor tiempo y con una mayor precisión.

 

“Es un espectrofotómetro digital de la marca alemana Macherey-Nagel. Sirve para saber los valores de ciertos contaminantes como arsénico, plomo o hierro, entre otros. Tiene una fuente de luz y diferentes filtros, uno pone ahí una muestra de agua y utilizando reactivos obtiene los resultados. Es un equipo muy bueno y bastante instantáneo”, explicó el supervisor de Control de Calidad del organismo estatal, Fabio Barroso.

 

También dijo que la modernización del equipamiento está muy relacionada con el trabajo que se está haciendo en la planta de efluentes, porque permite medir los niveles de concentraciones de contaminación y de turbidez.

 

“Una de las ventajas principales es que es netamente táctil. Tiene muchísimos métodos ya precargados, se puede conectar directamente a una computadora para bajar informes semanales de lo que se pide, o a una impresora para sacarlos directamente en papel, se puede mantener actualizado mediante internet, y como cuenta con una batería se lo puede llevar al campo de trabajo”, expresó.

 

Para evaporar el cloro residual es suficiente con dejar reposar el agua en un recipiente abierto durante unas veinticuatro horas. Otra forma es hacerla hervir durante entre diez y veinte minutos.

Con un costo de aproximadamente $800.000, el especialista añadió que el cambio aporta practicidad y un mayor rango de análisis. Si bien los dispositivos anteriores son buenos, este nuevo permite reducir los plazos de trabajo a la mitad o incluso más.

 

“Nosotros diariamente tenemos rondas de control en determinados puntos, donde hacemos análisis bioquímicos y microbiológicos, a su vez tenemos dos laboratorios abocados al proceso de potabilización: uno netamente al dique Vulpiani y de la planta La Ribera, y otro a los valores de la red domiciliaria”, aseguró Barroso.

 

El especialista añadió que cada quince días aproximadamente realizan mediciones en ciertos lugares de interés como hospitales, instituciones educativas o que tengan concurrencia de público.

 

“Nosotros apuntamos mucho al control de cloro residual en nuestra rutina, que debe tener el agua de suministro, porque es el principal agente microbiano. Elimina todos los microorganismos que puedan llegar a afectar a la salud de una persona, por eso es que debe tener. Esto está establecido por el Código Alimentario Argentino, que exige que se debe tener en las redes domiciliarias hasta el punto final, un nivel de cloro de 0,2 miligramos por litro”, sostuvo.

 

Aclaró que con esto se impiden numerosos problemas de salud y es uno de los mayores controles que realizan. “La gente lo que tiene que saber es que el agua que brinda OSM es completamente segura. Pueden tener la certeza de que pueden lavar una verdura o los cubiertos, pueden bañarse o tomar un mate, y no van a tener ningún tipo de problema”, dijo.

 

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