Contradicciones y protección: las dos caras del "testigo" Francisco Anselmi
La Justicia evita imputar al cosechero clave. El análisis de sus declaraciones revela cambios drásticos en el relato logístico y una absoluta falta de control estatal.
El avance de la investigación por el robo millonario del maíz en el establecimiento El Caburé —expropiado bajo procedimientos cuestionados— puso la lupa sobre Francisco "Pancho" Anselmi, el encargado de cosechar y retirar el grano. Si bien el productor mantiene en sus declaraciones la cifra de 914 toneladas retiradas, su versión sobre cómo se ejecutó el operativo muestra fisuras graves y pese a " sugestivas 'las lagunas' cuando lo llaman a la justicia lo hacen para una entrevista", protestan desde la querella.
En su declaración inicial de diciembre de 2025, Anselmi afirmó haber utilizado un solo camión o batea para el traslado. Sin embargo, en abril de 2026, presionado por el avance de las pruebas, modificó su testimonio para asegurar que utilizó tres bateas de distintos transportistas (La Sofía SRL, Defassio y Bruzzone).
Este cambio en el relato logístico es visto como un intento de justificar un volumen de cereal que, según denuncias, habría sido muy superior al declarado oficialmente. Vale recordar que se estima una ganancia de más de 2 millones de dólares; nadie puede confirmar a dónde fue a parar ese dinero y no hay carta de porte o documentación que haga un mapa del destino del maíz.
El beneficio personal bajo el silencio estatal
Uno de los puntos más oscuros de la operatoria es el destino final del maíz. Anselmi admitió que el cereal terminó en el feedlot denominado "El Lucho", donde en teoría fue utilizado para alimentar hacienda. El argumento para quedarse con la producción fue que el rinde era bajo y no cubría los gastos de cosecha.
Pese a que el cereal pertenecía legalmente a los propietarios originales (Vaira e Ingaramo), o incluso bajo la premisa del Gobierno de que era propiedad estatal, la informalidad fue total:
Ausencia de pesaje: No hubo verificación independiente de las toneladas retiradas.
Falta de documentos: Se omitieron licitaciones, controles de remitos y rendiciones formales de cuentas.
Versiones cruzadas sobre el embolsado: Primero negó haber embolsado en el campo y luego lo admitió en el destino, generando una confusión que la justicia no ha profundizado.
¿Testigo clave o cómplice protegido?
La estrategia judicial del fiscal Leandro Estrada ha generado fuertes rechazos. En lugar de ser llamado a formulación de cargos por llevarse el maíz sin autorización administrativa real, Anselmi fue citado dos veces únicamente como testigo a "entrevistas".
Esta figura le permitió incluso concurrir con abogado, una situación calificada de arbitraria e ilegítima.
La sospecha de una "maniobra armada" apunta a las altas esferas del poder. Mientras la Justicia omite preguntar por qué no se emitieron cartas de porte o con qué funcionario específico se acordó el cobro mediante el cereal, la sombra de Víctor "Varón" Endeiza —sindicado como uno de los autores intelectuales y actual Ministro del Superior Tribunal— y el Ministro de Desarrollo Productivo, Federico Trombotto, sobrevuelan la causa.
La protección a Anselmi funcionaría así como un dique de contención para evitar que la responsabilidad escale hacia los funcionarios que dieron las órdenes. En San Luis, la corrupción tiene el color del maíz.
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