San Luis perdió el 40% de la capacidad hotelera en la peor temporada invernal
El dato surge del relevamiento hecho por los operadores turísticos, que indican además que la ocupación de mitad de años apenas superó el 30 por ciento.
La alarmante pérdida de miles de plazas hoteleras en San Luis refleja el complejo escenario que atraviesa el sector y consolida a las recientes vacaciones de invierno de 2026 como una de las temporadas más críticas de su historia. La combinación de factores macroeconómicos con problemáticas de infraestructura local aceleró el cierre definitivo y temporal de múltiples establecimientos hoteleros y de cabañas en distintos puntos de la provincia.
Los relevamientos de las cámaras hoteleras son contundentes. La cantidad de hoteles abiertos cayó cerca de un 40% en comparación con los últimos dos años. Esa drástica reducción se traduce de manera directa en la desaparición de miles de camas disponibles en el mapa turístico de la región. No es solo un número: son familias que se quedaron sin trabajo y pueblos que ven apagarse la actividad en pleno invierno.
El golpe es más duro en los destinos tradicionalmente consolidados. En la Villa de Merlo, por ejemplo, hoy se ven hoteles con sus persianas bajas y complejos de cabañas históricos entrando en situación de quiebra. La razón es simple y la repiten todos los prestadores: resulta imposible sostener los costos fijos mínimos con los ingresos actuales.
Y los ingresos no llegan porque la ocupación tocó mínimos históricos. El promedio general en San Luis apenas alcanzó el 30% durante el receso invernal reciente. Un porcentaje que, según advierten los propios hoteleros, es insostenible para mantener abierto cualquier alojamiento.
Detrás de este desplome hay varios factores que se combinaron. El primero es la pérdida de rentabilidad. Los operadores afirman que la recaudación de esta temporada no alcanza ni para cubrir los servicios públicos básicos como gas y electricidad. Con tarifas dolarizadas y facturas impagables, muchos eligieron bajar las persianas antes que seguir perdiendo.
A eso se suma el atraso cambiario. El tipo de cambio actual desincentiva el turismo interno y empuja a los argentinos de mediano y alto gasto a elegir destinos en el exterior. San Luis compite así en desventaja con Brasil, Chile o Uruguay.
Desde el sector comercial también apuntan a la gestión. Cuestionan con fuerza al Gobierno de la provincia por el lanzamiento tardío de las campañas de difusión. Cuando la promoción llegó, la gente ya había decidido sus vacaciones o directamente decidió no viajar.
El último eslabón es el deterioro urbano. Visitantes e influencers dejaron críticas públicas por los precios elevados y por el mal estado de calles e infraestructura en varios destinos. Esa imagen golpea directo en la competitividad de San Luis frente a otras provincias que sí invirtieron en poner sus ciudades a punto.
Como consecuencia directa de este declive, diferentes municipios y asociaciones de prestadores continúan exigiendo la declaración urgente de la Emergencia Turística provincial. El objetivo es claro: mitigar la continua destrucción de empleos y evitar que sigan desapareciendo plazas del sector hotelero.
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