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Pelo y barba: dos refuerzos que son hinchas

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Pelo y barba: dos refuerzos que son hinchas

Alejandro Magdaleno

Facundo Simioli ancló en Estudiantes donde brillaron su papá y su tío; y Rafael Blasco llegó a Juventud, donde se inició a los 5 años. Ásperos marcadores centrales, se hicieron profesionales afuera y están de regreso.

Son hijos del fútbol de San Luis que partieron a la caza del profesionalismo, en épocas en las cuales nuestros representantes locales aún se sostenían en el amateurismo. Ambos están identificados con los colores que los vuelven a cobijar.

Son Facundo Simioli (Estudiantes) y Rafael Blasco (Juventud) quienes llegan como refuerzo para un Federal A picante, con los dos equipos como candidatos al ascenso.

Simioli se inició en EFI Juniors, pasó por Huracán, San Lorenzo, Estudiantes y retornó a EFI. Luego ASEBA, hasta que a los 15 años una prueba lo puso en Vélez Sarsfield.

Tras un año en el club de Liniers, quedó libre y pasó una temporada a Renato Cesarini; luego San Lorenzo de Almagro hasta los 22 años.

Volvió a San Luis y jugó en La Punta, en la liga local. Después Pacífico de General Alvear en el Argentino C y de ahí a El Salvador, al club Santa Tecla, donde estuvo dos años y medio. Regresó al país para competir en Fénix, en el ascenso; se fue a Guatemala ocho meses, volvió a Argentina y luego regresó a El Salvador, antes de venir con expertos 30 años a Aristóbulo del Valle y Estado de Israel.

Por su parte, Blasco se inició en Juventud a los 5 años y jugó en el "Bajo" hasta los 11. Luego pasó a ASEBA y de ahí a Instituto de Córdoba, donde estuvo de los 14 y hasta los 19 años.

Posteriormente Gimnasia de Concepción del Uruguay en el Federal A, de 2011 a 2014; Sarmiento de Resistencia, Independiente Rivadavia en el Nacional B, durante seis meses; Defensores del Pronunciamiento en el Federal A, y Mandiyú de Corrientes, en la escala previa a anclar con pulidos 28 años en Felipe Velázquez y Riobamba.

Facu Simioli y Rafa Blasco son dos laburantes del fútbol que regresan para aportar su recorrido deportivo. Firmes y ásperos marcadores centrales, dispuestos a hacer "pelo y barba" a los delanteros que se les pongan en frente.

 

"Para sumar y regresar a la B Nacional"

Facundo Simioli soñaba con jugar en un equipo profesional de San Luis. Y los sueños eran en verde y blanco. Hijo de "Miki", DT de las divisiones inferiores, y sobrino del recientemente fallecido Jorge Simioli, a Facu el 2018 le hizo el guiño que esperaba y jugará en Sportivo Estudiantes.

Casado con Cecilia, a quien conoció en su paso por el fútbol de Buenos Aires, y con una hija nacida en El Salvador, Sofía de 4 años, "Facu" está feliz en San Luis. Se siente en su casa pero en proceso de adaptación.

"Éste es un sueño familiar", dice de movida y arremete: "Estoy contento, llego con más experiencia y con muchas vivencias, tanto buenas como malas, de todo lo que pasa en el fútbol. Llego en un momento justo de mi carrera", cuenta Simioli, y asegura: "Hace tiempo que quería estar en este club y no se me daba, ahora se me abrieron las puertas y me agarra bien, muy motivado, con muchas ganas y emociones encontradas".

Cuando Facundo habla, le sale el hincha de adentro: "Se me pone la piel de gallina pensar que mi tío y mi papá vistieron esta camiseta, mi hermano también y mi primo Leo. Son cosas que me ponen a pensar en aprovechar al máximo esta chance. Tengo un afecto muy grande hacia el club".

El defensor reconoce no ser titular indiscutido. "Tengo muy buenos jugadores adelante, con más tiempo en el club, como Leandro Corulo y Facundo Quiroga que son importantes, muy buenos jugadores. Mi reto y objetivo es ganarme un lugar. Llegué para sumar y regresar a Estudiantes a la B Nacional", sentencia y se entusiasma: "Le vamos a dar pelea a cualquiera en esta categoría".

De central o lateral (maneja los dos perfiles), está a disposición. "Incluso jugué de 5, pero bien de contención, en El Salvador", afirma Simioli, listo para dar una mano.

 

"Me dijeron el ascenso y ganar el clásico"

"Cuando llegué, firmé y me dijeron el ascenso y ganar el clásico... ganarle a Estudiantes. Vengo a eso", sintetizó Rafael Blasco, sin escaparle a las presiones.

"Estoy muy contento de poder jugar en Juventud. El año pasado hablamos, estuvimos cerca pero el plantel estaba cerrado, había llegado (Emiliano) Capella, y quedamos en seguir hablando. Ahora se pudo dar", cuenta el defensor central, quien dice estar en su plenitud.

"Estoy más maduro y con muchísimas ganas, dicen que la madurez en fútbol llega a los 28 años, si es así estoy en un momento justo", afirma quien puede desempañarse de marcador central o lateral.

"Justamente hoy (por ayer) hablamos de eso con Pedro (Dechat, el DT). Me preguntó en qué lugar de la defensa me sentía más cómodo, y le dije que de primer central o de lateral derecho".

En relación al plantel "Aurizul", el puntano cuenta que "los chicos están muy bien, hay experiencia y juventud, se nota un muy buen grupo para pelear un ascenso, y para eso nos vamos a preparar".

Para Blasco, "el clásico va a ser especial, incluso habrá un amistoso previo que nos va a ir poniendo a tono", dice casi restrégandose las manos.

Rafael sabe que no tiene la titularidad segura y que la competencia interna, aún sin amistosos, pasa por algunos movimientos de práctica: "Hicimos fútbol, mezclados, el técnico está viendo los jugadores, esperando que los nuevos nos acoplemos. Será una competencia de buena leche, hay muy buenos jugadores".

Rafael se casó con Viviana, una entrerriana que conoció cuando jugó en Concepción del Uruguay, y tiene un hijo de 5 años, Valentín, a quien espera en San Luis, para que se sume a las infantiles del "Juve".

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Pelo y barba: dos refuerzos que son hinchas

Facundo Simioli ancló en Estudiantes donde brillaron su papá y su tío; y Rafael Blasco llegó a Juventud, donde se inició a los 5 años. Ásperos marcadores centrales, se hicieron profesionales afuera y están de regreso.

Dos bravos centrales. Simioli (Verde) y Blasco (Juve) tienen el mismo "look barba". Fotos: Alejandro Lorda. 

Son hijos del fútbol de San Luis que partieron a la caza del profesionalismo, en épocas en las cuales nuestros representantes locales aún se sostenían en el amateurismo. Ambos están identificados con los colores que los vuelven a cobijar.

Son Facundo Simioli (Estudiantes) y Rafael Blasco (Juventud) quienes llegan como refuerzo para un Federal A picante, con los dos equipos como candidatos al ascenso.

Simioli se inició en EFI Juniors, pasó por Huracán, San Lorenzo, Estudiantes y retornó a EFI. Luego ASEBA, hasta que a los 15 años una prueba lo puso en Vélez Sarsfield.

Tras un año en el club de Liniers, quedó libre y pasó una temporada a Renato Cesarini; luego San Lorenzo de Almagro hasta los 22 años.

Volvió a San Luis y jugó en La Punta, en la liga local. Después Pacífico de General Alvear en el Argentino C y de ahí a El Salvador, al club Santa Tecla, donde estuvo dos años y medio. Regresó al país para competir en Fénix, en el ascenso; se fue a Guatemala ocho meses, volvió a Argentina y luego regresó a El Salvador, antes de venir con expertos 30 años a Aristóbulo del Valle y Estado de Israel.

Por su parte, Blasco se inició en Juventud a los 5 años y jugó en el "Bajo" hasta los 11. Luego pasó a ASEBA y de ahí a Instituto de Córdoba, donde estuvo de los 14 y hasta los 19 años.

Posteriormente Gimnasia de Concepción del Uruguay en el Federal A, de 2011 a 2014; Sarmiento de Resistencia, Independiente Rivadavia en el Nacional B, durante seis meses; Defensores del Pronunciamiento en el Federal A, y Mandiyú de Corrientes, en la escala previa a anclar con pulidos 28 años en Felipe Velázquez y Riobamba.

Facu Simioli y Rafa Blasco son dos laburantes del fútbol que regresan para aportar su recorrido deportivo. Firmes y ásperos marcadores centrales, dispuestos a hacer "pelo y barba" a los delanteros que se les pongan en frente.

 

"Para sumar y regresar a la B Nacional"

Facundo Simioli soñaba con jugar en un equipo profesional de San Luis. Y los sueños eran en verde y blanco. Hijo de "Miki", DT de las divisiones inferiores, y sobrino del recientemente fallecido Jorge Simioli, a Facu el 2018 le hizo el guiño que esperaba y jugará en Sportivo Estudiantes.

Casado con Cecilia, a quien conoció en su paso por el fútbol de Buenos Aires, y con una hija nacida en El Salvador, Sofía de 4 años, "Facu" está feliz en San Luis. Se siente en su casa pero en proceso de adaptación.

"Éste es un sueño familiar", dice de movida y arremete: "Estoy contento, llego con más experiencia y con muchas vivencias, tanto buenas como malas, de todo lo que pasa en el fútbol. Llego en un momento justo de mi carrera", cuenta Simioli, y asegura: "Hace tiempo que quería estar en este club y no se me daba, ahora se me abrieron las puertas y me agarra bien, muy motivado, con muchas ganas y emociones encontradas".

Cuando Facundo habla, le sale el hincha de adentro: "Se me pone la piel de gallina pensar que mi tío y mi papá vistieron esta camiseta, mi hermano también y mi primo Leo. Son cosas que me ponen a pensar en aprovechar al máximo esta chance. Tengo un afecto muy grande hacia el club".

El defensor reconoce no ser titular indiscutido. "Tengo muy buenos jugadores adelante, con más tiempo en el club, como Leandro Corulo y Facundo Quiroga que son importantes, muy buenos jugadores. Mi reto y objetivo es ganarme un lugar. Llegué para sumar y regresar a Estudiantes a la B Nacional", sentencia y se entusiasma: "Le vamos a dar pelea a cualquiera en esta categoría".

De central o lateral (maneja los dos perfiles), está a disposición. "Incluso jugué de 5, pero bien de contención, en El Salvador", afirma Simioli, listo para dar una mano.

 

"Me dijeron el ascenso y ganar el clásico"

"Cuando llegué, firmé y me dijeron el ascenso y ganar el clásico... ganarle a Estudiantes. Vengo a eso", sintetizó Rafael Blasco, sin escaparle a las presiones.

"Estoy muy contento de poder jugar en Juventud. El año pasado hablamos, estuvimos cerca pero el plantel estaba cerrado, había llegado (Emiliano) Capella, y quedamos en seguir hablando. Ahora se pudo dar", cuenta el defensor central, quien dice estar en su plenitud.

"Estoy más maduro y con muchísimas ganas, dicen que la madurez en fútbol llega a los 28 años, si es así estoy en un momento justo", afirma quien puede desempañarse de marcador central o lateral.

"Justamente hoy (por ayer) hablamos de eso con Pedro (Dechat, el DT). Me preguntó en qué lugar de la defensa me sentía más cómodo, y le dije que de primer central o de lateral derecho".

En relación al plantel "Aurizul", el puntano cuenta que "los chicos están muy bien, hay experiencia y juventud, se nota un muy buen grupo para pelear un ascenso, y para eso nos vamos a preparar".

Para Blasco, "el clásico va a ser especial, incluso habrá un amistoso previo que nos va a ir poniendo a tono", dice casi restrégandose las manos.

Rafael sabe que no tiene la titularidad segura y que la competencia interna, aún sin amistosos, pasa por algunos movimientos de práctica: "Hicimos fútbol, mezclados, el técnico está viendo los jugadores, esperando que los nuevos nos acoplemos. Será una competencia de buena leche, hay muy buenos jugadores".

Rafael se casó con Viviana, una entrerriana que conoció cuando jugó en Concepción del Uruguay, y tiene un hijo de 5 años, Valentín, a quien espera en San Luis, para que se sume a las infantiles del "Juve".

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