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Un policía relató cómo fue baleado en un allanamiento

Dijo que no se dio cuenta de que había recibido el disparo hasta después de detener al acusado.

Por redacción
| 28 de octubre de 2020
Juicio en la Cámara Penal 1. El fiscal Néstor Lucero (arriba) y los jueces Sebastián Cadelago Filippi y Virna Eguinoa (abajo). Foto: Poder Judicial.

La Cámara Penal 1 de Villa Mercedes tenía previsto este martes escuchar lo que Hugo Espinoza quisiera contar sobre lo que pasó el 10 de noviembre pasado, cuando hirió de un balazo en el pecho a un policía del grupo táctico COAR que allanaba su casa. Pero finalmente la declaración del acusado fue postergada, en principio, hasta el viernes. Quien sí relató lo que vivió ese día fue la víctima, el subcomisario Demetrio Quiroga.

 

Ayer (martes), en el segundo día del debate oral por "Tentativa de homicidio", los jueces Virna Eguinoa, Hernán Herrera y Sebastián Cadelago Filippi le preguntarían a Espinoza, quien sigue el juicio desde la Penitenciaría de San Luis a través del sistema de videoconferencia, si deseaba declarar. Pero como las testimoniales de algunos testigos citados para ayer fueron suspendidas, el defensor Pascual Celdrán decidió que lo mejor es que su cliente hable en todo caso el viernes.

 

De esa forma, los únicos que dieron su versión de lo que pasó en el allanamiento en cuestión, además de la víctima, fueron el oficial principal Pablo Cruz y el inspector Maximiliano Ponce, quienes lo acompañaron durante el procedimiento.

 

Quiroga contó que habían sido convocados por el personal de Lucha Contra el Narcotráfico, para realizar una serie de allanamientos en la ciudad, uno de ellos en un domicilio del barrio Pablo Díaz. El procedimiento comenzó a las 20.

 

Los efectivos ingresaron a la vivienda con el llamado "factor sorpresa", es decir irrumpiendo de imprevisto y sorteando obstáculos, como las puertas. El primero en entrar fue Quiroga, después siguió Ponce y detrás Cruz.

 

Al entrar, relató, vieron a un hombre sentado en la cabecera de una mesa con una computadora portátil. La persona, que resultó ser un sobrino del acusado, gritaba. Los efectivos le ordenaron: "Al piso, al piso, Policía", pero él parecía no entender lo que sucedía.

 

En ese momento, los uniformados advirtieron a un hombre asomarse desde una de las habitaciones. Era Espinoza. Empuñaba un arma de fuego. Y, antes de que los efectivos pudieran identificarse como tales, el acusado disparó una vez. Después arrojó el arma al piso y se encerró en la habitación, dijo la víctima.

 

En segundos, el resto de los agentes entró en ese dormitorio y aprehendió a Espinoza. Al tiempo que en el comedor reducían a su sobrino, que aún no comprendía lo que ocurría.

 

Tras las aprehensiones, recién ahí Quiroga sintió un ardor debajo de la tetilla izquierda. Salió a la vereda y se quitó el chaleco antibalas. Cuando lo hizo, cayó al suelo un plomo. También notó que su arma tenía un golpe de un elemento contundente, debajo de la ventanilla de expulsión.

 

Para Celdrán está claro que la intención de su cliente jamás fue herir al policía. "Él sacó el arma y tiró pensando que lo venían a matar, porque unas personas lo habían amenazado", dijo. Aseguró, además, que no apuntó directamente al subcomisario, sino que el proyectil rebotó y dio en el arma del efectivo antes.

 

"Lo cierto es que todo lo tomó de sorpresa. Entraron en la noche, reventando la puerta y sin identificarse... Espinoza nunca quiso matar, porque apenas le dijeron que eran policías, él soltó el arma y lo redujeron", señaló.

 

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