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Juliana Becker: la doctora que abrió camino a la paridad

Nació en San Francisco del Monte de Oro.Rindió libre las materias de la secundaria en el Colegio Nacional de San Luis, espacio exclusivo de varones en esa época.

Por redacción
| 11 de julio de 2021
Discurso. Uno de los pocos retratos de María Juliana Becker, en la inauguración del monumento a Pringles, en la plaza central de San Luis. Fotos: Gentileza Cintia Martínez.

Aunque los registros fotográficos son escasos y las referencias biográficas no abundan —a diferencia de otras puntanas que abrieron camino en la búsqueda de la paridad— lo cierto es que la vida de María Juliana Becker es digna de evocar y merece ser objeto de investigación y divulgación. Fue la primera médica puntana y una de las primeras del país, rompiendo, de esta forma, el techo de cristal y los moldes de “lo esperable” e impuesto a la mujer a comienzos del siglo XX en San Luis. “Creo que María fue una feminista sin llamarse feminista, pero estaba absolutamente comprometida con cuestiones que tienen que ver con la vida de las mujeres, su acceso a los derechos políticos, la igualdad de condiciones jurídicas entre varones y mujeres”, consideró la docente de historia e investigadora Cintia Martínez, quien trabaja en la Universidad Nacional de Villa Mercedes (UNViMe) y en el Instituto de Formación y Capacitación Docente (IFDC) de la misma ciudad.

 

Martínez le contó a Tinta Violeta que María nació en San Francisco del Monte de Oro en 1877. Según el docente de historia sanfrancisqueño Mario Camargo, quien ha creado un blog sobre la historia de su pueblo y sus mujeres y hombres destacados, fue el 17 de junio de 1877.

 

María provenía de una familia sencilla, trabajadora: su padre, José Albino Becker, era alemán y se casó con una criolla, Delfina Paz. “Ellos impulsaron la carrera de María, su deseo de ir más allá de un título secundario”, aseguró Martínez. Hizo la primaria en la escuela de un paraje cercano a San Francisco del Monte de Oro llamado La Majada. Y concluyó sus estudios secundarios en San Luis, en el Colegio Nacional.

 

Tomar la decisión de continuar su formación puso a María frente a frente con los privilegios patriarcales de la época. “El Colegio Nacional era un espacio exclusivamente de varones. Su familia tuvo que hacer una presentación legal para que la dejaran hacer libre los cinco años de la secundaria. En el libro ‘Guía histórica de San Luis’ el profesor Néstor Menéndez hace mención a esta situación. Se lo permitieron, rindió y obtuvo excelentes calificaciones”, egresando en 1896, narró la investigadora. A pesar de su juventud, la aspiración de María era clara: ir a la universidad y obtener el título de médica.

 

“Mujeres como María y otras que vinieron después, como Carolina Tobar García (la primera psiquiatra infantil argentina y la primera perito patóloga del Poder Judicial de la Nación) y Berta Elena Vidal de Battini (la folclorista, escritora, investigadora y docente) van a querer mucho más, no van a conformarse con el título de maestras normales nacionales, que era lo máximo a lo que podían acceder, según las pautas de esa época. En algunos casos, van a tener el apoyo de sus familias, en otros no, pero van a abrirse paso para seguir una carrera universitaria”, explicó. En ese entonces, aún no había casas de altos estudios en la provincia, por lo que todas ellas tuvieron que irse a estudiar afuera.

 

El destino de María fue la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), a la que ingresó en 1897, y se recibió en 1907, refirió Camargo.

 

“Hay una foto de la revista ‘Caras y Caretas’ de un banquete brindado por alumnas de Medicina. Allí está Cecilia Grierson, la primera médica argentina, y también aparece María, que era estudiante. No fueron compañeras, Cecilia ya estaba recibida”, aclaró Martínez.

 

En 1910, María presentó la tesis que le permitió doctorarse. “Es muy interesante el tema que ella busca, la medicina social. Va a estar muy comprometida y preocupada por la salud de los alumnos. Fue inspectora de la División de Higiene Escolar y entre otras cosas va a presentar trabajos y proyectos sobre la organización de los servicios de higiene y sanidad de la provincia de San Luis. Ocupó importantes cargos en lo que fue el Departamento Nacional de Higiene, lo que hoy sería el Ministerio de Salud de la Nación”, resumió Martínez. En homenaje a ella, el Hospital de La Punta lleva su nombre.

 

Además de la medicina, ejerció la docencia e incluso fue parte del grupo de profesores que fundaron la Escuela Nº 5 de Vicente López.

 

 

Baile en el Club Social. Se hizo en homenaje a ella (abajo). Caras y Caretas publicó la foto en agosto de 1911. Foto: Del blog de Mario Camargo, compartidas por Cinthia Martínez.

 

 

Si bien se instaló en Buenos Aires, de manera alternativa, a lo largo de toda su vida María regresó a la provincia y visitaba a su familia residente en el Departamento Ayacucho.

 

En este sentido, los registros (algunos de ellos fotográficos) dan referencia de su participación en eventos que hubo en San Luis. “En 1912 estuvo en la inauguración del monumento al coronel Juan Pascual Pringles en la plaza principal, donde pronunció un discurso en nombre de las puntanas que vivían en Buenos Aires. Recupera la figura de Pringles no solo como jefe militar, sino desde los aspectos humanos. Esto está referenciado en diarios de la época. Y hay crónicas que la muestran en un baile que se dio en honor a ella en el Club Social, un espacio de sociabilidad muy importante de aquel entonces, situado en la esquina de Belgrano y San Martín. No es un dato menor, ya que rara vez se hacía un evento en honor a una mujer”, destacó.

 

A la cuestión de género hay que agregar otro aspecto a considerar. Sin pertenecer a una familia tradicional ni acaudalada, María era una mujer reconocida en la provincia y fuera de ella por su formación y recorrido laboral.

 

Su vida profesional y académica fue muy intensa, y es sobre la que más se conoce. Sobre su vida personal, en cambio, no se sabe mucho. No tuvo hijos y al parecer no se casó. Murió el 19 de septiembre de 1966 en Buenos Aires, por una bronconeumonía, según cuenta Camargo. Tenía 89 años. Sus restos descansan en el Cementerio de la Chacarita.

 

 

Banquete. Fue en un hotel de Buenos Aires, en 1901. Entre las presentes, Becker y Cecilia Grierson, la primera médica argentina.  Foto: Del blog de Mario Camargo, compartidas por Cinthia Martínez.

 

 

“La sociedad de San Luis de comienzos del siglo XX y la sociedad argentina en general era extremadamente machista. El papel de la mujer estaba supeditado al ámbito de lo privado, de la puerta de casa para adentro. Mujeres como María Juliana Becker y Carolina Tobar García han sido absolutamente revolucionarias a pesar de todas las piedras que tuvieron para abrirse paso en sus profesiones y ser reconocidas y respetadas por sus colegas varones. Deben haber sentido la soledad, pero creo que en ellas había una fuerte convicción. Les debemos mucho, porque nos abrieron el camino a las que luego pudimos ir a la universidad”, dijo Martínez.

 

 

Redacción / NTV

 

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