Matrimonios y algo más “muy bien pagos”: los escandalosos acomodos de Poggi
La gestión provincial expone un entramado de influencias y amiguismo preocupante. Alejados del mérito y la idoneidad, los cargos se los reparten entre los apellidos.
Dice el dicho popular que “el que parte y reparte, se queda con la mejor parte”. Y en la gestión de Claudio Poggi la frase resuena como una verdad inmutable. Lejos quedó el discurso de diciembre de 2023, cuando el mandatario provincial remarcaba efusivamente “nunca más a los familiares en el Gobierno”. El archivo lo desmiente.
Matrimonios y familiares del poder en Desarrollo Humano
No hace falta ser un agente de inteligencia para advertir el obsceno entramado de amiguismo y acomodos que guarda el Gobierno de Poggi. Con solo leer el organigrama de cada ministerio, se advierte la indignante repartija.
Para ejemplificar con claridad, Pablo Bertolini tiene a su mando la Subdirección de Barrios Populares, que dirigía en su momento Joaquín Mansilla. Esta subdirección depende de la Dirección de Infraestructura Social y Barrios Populares. Un espacio donde hay “platita”, mercadería, materiales para la construcción, camas, colchones, entre otras cuestiones con posibles apetencias. El dato para nada menor: Pablo es hijo del ministro de Desarrollo Humano, Gustavo Bertolini.
Pero la cuestión no termina ahí. Justamente Infraestructura Social y Barrios Populares es dirigida por José “Pepe” Quintilla, quien tiene en la Subdirección de Gestión Administrativa a su esposa, Silvia Albisu.
A su vez, en la Dirección de Inclusión Social está Pablo Graña, quien ungió con el aval poggista a su mujer, Belén Villegas, quien tiene la dicha de comandar el Área Administración. Todo queda en familia. Todos matrimonios, amigos, familiares.
Más matrimonios
Entre los matrimonios acomodados están Nicolás Godoy con Emilia Vargas; Emilia es contable del ministro de Gobierno, Gonzalo Amondarain. De igual modo, Gustavo Bertolini y Lorena Domínguez (quien tiene la Dirección de Personas Jurídicas).
La misma secretaria privada del gobernador, Pini Molina, tiene a su hija de directora de un área, al yerno de subdirector y al hermano como encargado de movilidad de todo el Gobierno. Candela Escudero, directora en Educación, y Gianfranco Ferrero en redes con Diego Masci. Todos los matrimonios y familiares conducen a Poggi.
Otro matrimonio es el de Cyntia Joana Arriola, que tiene la Dirección de Cooperativas y Mutuales, quien tiene a su marido Ricardo Soroka con un contrato fuera de escala equivalente a subdirector. Una trama elástica y repudiable.
Economía holgada
La cuestión de los matrimonios, familiares y amigos en el poder no solo genera repudio por los acomodos, sino por los abultados bolsillos que distan de la realidad de policías, maestros y empleados públicos, que en el mejor de los casos tienen que tener dos o tres trabajos para sobrevivir.
Para dimensionar, los directores y secretarios privados tienen salarios que rondan los 3 millones y medio de pesos. Los subdirectores oscilan los dos millones y medio de pesos. Es decir que en algunos de estos privilegiados hogares, con 3 integrantes en el Gobierno se acumula un ingreso cercano a los 10 millones de pesos. Pancita llena, corazón contento.
Ni hablar del propio Poggi, que tiene a su hija, Victoria, en la Subdirección de Personas Jurídicas, además de otros familiares y allegados. Unos pillos bárbaros. Y, no hay que olvidar a su esposa Sandra Correa.
Otros escándalos
A mediados de junio, se oficializó la designación de Paola Romina Carbonell en el cargo de jefa de Despacho de la Secretaría General de la Gobernación. Casualidad, es hermana de la secretaria general de la Gobernación, Romina Andrea Carbonell.
El reparto de “carguitos” alcanza también a la conducción de áreas deportivas. La secretaria de Deportes, Adelaida “Laila” Muñiz, oficializó el nombramiento de su hermano, Marcos Ignacio Muñiz, como subdirector del Centro de Desarrollo Deportivo Ave Fénix. De esta forma, otro integrante de esta conocida familia pasó a formar parte de la estructura del Estado y cobrar sueldos del Estado. Los otros son Clemente, Héctor Fernando y Liliana María.
A esta red de “beneficiarios” se suma el hijo del camarógrafo personal de Poggi, Sergio Nieto —quien además es hijo de la jefa del Servicio Penitenciario, Karina Mantelli—, encomendado a la administración del Trinquete Modelo y el Velódromo provincial.
Otro beneficiado de las arcas del Estado es Héctor Suárez, el asesor personal del gobernador. A su estructura familiar ingresan al menos tres sueldos estatales. El que el cobra, lo que recibe su esposa Olga García como directora en el Ministerio de Gobierno y una de sus hijas, que integra el esquema de Comunicación.
Entonces, como dice el refrán: “el que parte y reparte, se queda con la mejor parte”.
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