Millones para propaganda y cero prevención: el grave combo que golpea a Salud
Entre el incremento de cuadros respiratorios, trabas en la vacunación y un fuerte desbalance en el uso de recursos, surgen múltiples críticas.
El sistema sanitario provincial atraviesa un momento crítico marcado por el retroceso en las políticas de prevención y una creciente desatención en los hospitales públicos. Mientras la administración provincial destina cuantiosos recursos económicos a campañas publicitarias y de promoción turística que muestran nulos resultados tangibles para la comunidad, las acciones sanitarias esenciales se han reducido al mínimo.
Este desfinanciamiento operativo coincide con una marcada suba en los cuadros de enfermedades respiratorias durante los últimos días, un escenario que vuelve a poner sobre la mesa los interrogantes en torno a la planificación estatal.
Desde distintos sectores y hasta en los propios pasillos oficiales se cuestiona la ausencia de campañas preventivas de peso, limitadas esta temporada a la difusión genérica de folletería sobre control de niño sano, la cartelería de consultorios o recorridos aislados de camiones sanitarios.
La situación se complejiza aún más con las dificultades operativas en la campaña de vacunación. A diferencia de años anteriores, cuando las dosis se aplicaban con mayor fluidez, los vecinos se enfrentan hoy a una serie de requisitos y trabas burocráticas inentendibles que –en el mejor de los casos- demoran la inmunización. En los propios centros de salud, el personal admite el desmanejo y la falta de recursos estructurales para dar respuesta a la demanda cotidiana.
A este panorama se suman graves conflictos laborales que profundizan el malestar en el sector, tales como los dramas en torno a las recategorizaciones del personal, la escasez de insumos y denuncias por hechos de persecución interna.
En medio de este escenario, la conducción del área a cargo de la ministra Teresa Nigra es cuestionada por su nulo impacto en la resolución de los conflictos cotidianos.
Otro de los flancos débiles de la actual gestión se registra en la cadena de distribución de medicamentos. Múltiples hospitales padecen fallas reiteradas en la entrega de fármacos, evidenciando errores administrativos y canales de comunicación ineficientes, una problemática que se ha acentuado notablemente tras la implementación de la digitalización de recetas.
En definitiva, la brecha entre el gasto oficial en comunicación y la realidad cotidiana de los centros asistenciales deja al descubierto una crisis profunda, donde el peso del ajuste recae directamente sobre la salud de los vecinos.
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